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  • El STIA participó del primer Congreso Bonaerense del Trabajo

    El STIA participó del primer Congreso Bonaerense del Trabajo

    El STIA participó del primer Congreso Bonaerense del Trabajo

    El movimiento obrero bonaerense construye la alternativa al modelo de destrucción productiva. Sergio Escalante presentó un programa industrial en Mar del Plata en el primer Congreso Bonaerense del Trabajo.

     

    El 28 y 29 de mayo de 2026, Mar del Plata fue sede del primer Congreso Bonaerense del Trabajo, convocado bajo el lema «Por una construcción federal del mundo laboral». El encuentro, organizado por el Ministerio de Trabajo de la Provincia de Buenos Aires, reunió al gobierno provincial, municipios, organizaciones sindicales, cámaras empresariales, el sector cooperativo y el ámbito académico en un espacio de diálogo social orientado a fortalecer el trabajo decente, la producción y la inclusión laboral.

    El congreso reunió durante dos jornadas a más de seis mil participantes, y se desarrolló con 26 comisiones de debate en las que se analizaron las distintas problemáticas del mundo laboral. La convocatoria desbordó las expectativas de los organizadores: el ministerio calculó que solo la primera jornada reunió a más de tres mil personas entre trabajadores, empresarios, funcionarios, secretarios generales, representantes de la iglesia, la salud y la industria.

    La apertura del encuentro tuvo lugar en el salón «Atlantic» del Hotel 13 de Julio, que para el congreso fue rebautizado «Norberto Centeno», en homenaje al histórico abogado laboralista desaparecido durante la última dictadura militar. El gesto inaugural trazó una línea de continuidad entre la memoria del movimiento obrero y la construcción de políticas laborales hacia el futuro.

    Un diagnóstico que el movimiento obrero sostiene con cifras

    El contexto que enmarcó los debates es concreto y urgente. Correa señaló que existen más de 300 mil trabajadores y trabajadoras despedidos en un proceso que calificó de «industricidio feroz», mucho más veloz que lo ocurrido en los ’90 y más acelerado que el período de Macri.

    El ministro aportó datos precisos: la provincia de Buenos Aires concentra más del 50% de la industria nacional, y las políticas del gobierno de Milei afectan de manera directa al pueblo trabajador bonaerense. Como caso emblemático de ese proceso, el funcionario mencionó la situación de Granja Tres Arroyos, donde peligran 3.200 puestos de trabajo en cinco distritos, a causa de la caída del consumo interno y la paralización de las exportaciones a China.

    El gobernador Axel Kicillof, y el ministro de Trabajo, Walter Correa, encabezaron el cierre del primer Congreso Bonaerense de Trabajo.

    El impacto del modelo alcanza al conjunto de la estructura productiva. Kicillof señaló que los únicos sectores que crecen son el primario y el financiero, que generan poco empleo, mientras se desploman la industria, el comercio y la construcción. La advertencia apunta a una economía que premia la especulación y castiga la producción: el gobernador sostuvo que el mundo protege su industria y sus recursos estratégicos, pero en Argentina se impulsa un modelo que invita a las corporaciones extranjeras a llevarse todo sin dejar valor en el país.

    «Por las políticas económicas del Gobierno nacional ya cerraron 24 mil empresas y se perdió medio millón de puestos de trabajo.» — Axel Kicillof, cierre del Congreso Bonaerense del Trabajo

    La destrucción productiva como política deliberada

    El Congreso instaló con claridad un argumento que el movimiento obrero sostiene desde el inicio de la gestión nacional: el deterioro del empleo y la industria son el resultado de decisiones políticas, y corresponde enfrentarlos con construcción política. Walter Correa cuestionó la política nacional y sostuvo que el país atraviesa un «industricidio feroz, peor que en los 90 y más rápido que en el proceso de Macri».

    El ministro explicó que la provincia enfrenta una problemática compleja, dado que más del 50% de la industria nacional está radicada en el territorio bonaerense, y todas esas actividades sufren el impacto de las políticas de ajuste.

    Correa fue categórico al calificar el proceso como un «industricidio»: «La desindustrialización es una política deliberada que busca destruir el aparato productivo nacional. Y desde el ministerio de Trabajo de la provincia estamos comprometidos en defender las fuentes laborales y en promover políticas que fomenten la industrialización y el empleo genuino».

    Los debates del Congreso se vertebraron sobre esa lectura compartida. En las 26 comisiones se abordaron las diferentes situaciones que afectan al mundo del trabajo, provocadas por las medidas de apertura y desregulación de la economía implementadas por el gobierno nacional. Las discusiones incorporaron también los desafíos emergentes: la inclusión laboral, el trabajo en plataformas digitales, la prevención de la violencia laboral, el trabajo rural, la erradicación del trabajo infantil y el fortalecimiento de la economía social y cooperativa.

     

    El Consejo Bonaerense del Trabajo: una herramienta institucional

    El Congreso no fue solo un espacio de diagnóstico. En su marco se realizó la primera Asamblea del Consejo Bonaerense del Trabajo, un ámbito institucional creado para pasar del debate a la política concreta. El Consejo fue creado mediante la Resolución Nº 37/2026 de la cartera laboral y funciona como un ámbito institucional de diálogo y articulación entre el gobierno provincial, los municipios bonaerenses, las centrales sindicales, los sectores de la producción y otros actores relevantes del mundo laboral.

    Walter Correa designó a Gustavo Mariani como coordinador ejecutivo del espacio.

    Axel Kicillof propuso discutir el futuro del empleo con una perspectiva federal.

     

    Presidido por Correa, el Consejo contó con la participación de ministros bonaerenses, intendentes, funcionarios de áreas laborales municipales, representantes de las tres centrales obreras y entidades empresarias como la UIPBA y la CGERA.

    El objetivo del Consejo es claro: promover el diseño y la implementación de políticas públicas laborales con enfoque territorial, federal y participativo, orientadas a fomentar el trabajo digno, fortalecer la equidad en el acceso y permanencia en el empleo, y atender las particularidades sociales, económicas y productivas de las distintas regiones de la provincia.

    Correa destacó que en el Congreso participaron representantes de todos los sectores: el trabajo, la industria y la iglesia. «Aquí hubo representación de las 24 provincias argentinas, con sus diferentes realidades, porque este fue un Congreso federal, y no uno unitario», concluyó el ministro.

    Kicillof y la apuesta por una Argentina productiva

    El gobernador Axel Kicillof encabezó el acto de cierre y trazó el horizonte político del encuentro. En su discurso señaló que la Argentina enfrenta el riesgo de profundizar un rumbo que ya causó daños irreparables al tejido productivo y laboral.

    «Los argentinos sabemos muy bien que no hay proyecto de país si no hay participación popular del movimiento obrero y de los empresarios genuinos y nacionales. Este Congreso llegó para demostrar que hay otro camino: el de una Nación con ciencia, educación, industria y empleo. Eso es lo que vinimos a reafirmar hoy: gobernar es cuidar a los nuestros y crear trabajo», subrayó.

    Correa, por su parte, destacó que el Congreso permitió al gobernador «otorgarle un marco institucional al debate que siempre tenemos dentro de todas las organizaciones: debatir estas cuestiones del mundo del trabajo».

    El encuentro contó con la presencia de referentes sindicales de primera línea, entre ellos Héctor Daer, Hugo Moyano hijo y Octavio Argüello, el triunviro de la CGT, junto a ministros provinciales y representantes de organismos internacionales.

    El STIA Buenos Aires llevó programa al Congreso

    El Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación de Buenos Aires tuvo participación directa en el Congreso Bonaerense del Trabajo. Sergio Escalante, secretario general del STIA Buenos Aires, y miembros del Consejo Directivo estuvieron presentes en las dos jornadas de debate e intercambio.

    La presencia del STIA fue activa y propositiva. Durante las jornadas, Escalante expuso un programa estratégico para el desarrollo industrial, construido desde la experiencia del gremio y desde las realidades concretas que el sector comparte con las empresas de la alimentación.

    El STIA llevó propuestas al Congreso Bonaerense del Trabajo

     

    El programa que presentó Escalante es consecuente con la línea que el STIA Buenos Aires sostiene desde hace tiempo: el trabajo, la producción y la industria son los motores del desarrollo de cada argentino y de cada argentina. Esa orientación industrialista y de construcción cooperativa con el sector empleador distingue al gremio alimentario dentro del movimiento obrero bonaerense.

    La participación en el Congreso reafirmó el compromiso del STIA Buenos Aires con el diálogo, con la construcción federal y con la búsqueda de un modelo de país con inclusión. El sindicato lleva a los espacios de deliberación colectiva la misma convicción que orienta su práctica gremial cotidiana: la defensa del empleo genuino y la apuesta por la industria nacional.

    «Necesitamos un modelo de país con inclusión, donde el trabajo, la producción y la industria sean los motores del desarrollo de cada argentino.» — Sergio Escalante, secretario general del STIA Buenos Aires

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    Una construcción que el movimiento obrero sostiene con hechos

    El primer Congreso Bonaerense del Trabajo dejó instalado un debate sobre el modelo productivo en un momento en que las consecuencias del ajuste se miden en cierres de empresas, despidos y caída de los ingresos reales. La articulación entre sindicatos, empresas, municipios y el gobierno provincial para diseñar políticas públicas orientadas al trabajo digno es la respuesta institucional a ese proceso.

    Carla Gaudensi, secretaria general de la FATPREN, resumió el espíritu del encuentro: «La iniciativa del ministro Correa y del gobernador Kicillof es muy importante en un momento donde los trabajadores y el mundo laboral está siendo fuertemente atacado por las políticas del gobierno de Javier Milei».

    El Congreso Bonaerense del Trabajo es un punto de partida. El Consejo Bonaerense del Trabajo, con representación de los 135 municipios y las centrales obreras, tiene la responsabilidad de transformar ese debate en política pública. El movimiento obrero bonaerense lleva al espacio institucional lo que sostiene en la calle, en las paritarias y en el trabajo cotidiano de cada gremio: que el desarrollo del país pasa por la industria, por el empleo formal y por la defensa de los derechos de los trabajadores y las trabajadoras.

  • El STIA exige un cambio de gestión en Alijor para salvar 180 empleos

    El STIA exige un cambio de gestión en Alijor para salvar 180 empleos

    El STIA exige un cambio de gestión en Alijor para salvar 180 empleos

    El sindicato que conduce Sergio Escalante agotó 20 audiencias en el Ministerio de Trabajo. La familia Biderman, responsable de Alijor, acumula años de incumplimientos, amenazas de cierre y desinversión.

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  • FTIA reelige a Morcillo y lanza su Observatorio de Datos

    FTIA reelige a Morcillo y lanza su Observatorio de Datos

    FTIA reelige a Morcillo y lanza su Observatorio de Datos

    El 22 de abril, el Congreso Nacional ratificó la conducción encabezada por Hector Morcillo para el periodo 2026-2030 con el 100% de los votos y presentó una nueva herramienta de análisis sectorial.

     

    El 22 de abril de 2026, la Federación Trabajadores de Industrias de la Alimentación celebró su Congreso Nacional Ordinario de Delegadas y Delegados en la ciudad de Buenos Aires. La jornada reunió a congresales de todo el país en el momento más complejo para el sector desde la recuperación democrática.

    La reforma laboral, los despidos en empresas del rubro y la presión sobre las paritarias marcaron el debate. El Congreso respondió con unidad: ratificó la conducción por unanimidad, lanzó una herramienta de datos propia y trazó la línea de acción para los próximos cuatro años.

    Un Congreso en pleno temporal

    La jornada incluyó instancias de capacitación y debate sobre la reforma laboral recientemente aprobada por el oficialismo y sectores aliados. Allí se analizaron los desafíos actuales, las estrategias para frenar su aplicación y la necesidad de continuar luchando en todos los frentes en defensa de los derechos conquistados.

    Morcillo fue ratificado en el Congreso Nacional Ordinario de Delegadas y Delegados.

     

    El Congreso sesionó tres semanas antes de que la jueza Marra Giménez levantara la cautelar de la CGT. En ese momento la suspensión de 81 artículos de la Ley 27.802 aún estaba vigente. El gremio ya debatía estrategias para el escenario que se habilitó el 8 de mayo.

    La FTIA aprobó por unanimidad la memoria y el balance, respaldando el trabajo realizado por la conducción durante el último período. El respaldo unánime llegó en el inicio de un nuevo mandato que la federación asume con la reforma laboral activa y el CCT 244/94 bajo presión.

    El CEPA aportó el diagnóstico económico del sector

    El Congreso contó con los aportes del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), que brindó un panorama pormenorizado de la situación económica actual, aportando herramientas para la comprensión del contexto.

    El CEPA trazó el impacto de la apertura comercial, la caída del consumo y la conflictividad laboral creciente sobre la industria alimentaria. Los datos sostienen el diagnóstico que el gremio viene formulando desde el inicio del gobierno de Milei: el sector absorbe el ajuste en forma de despidos, suspensiones e incumplimientos salariales.

    Morcillo tiene la responsabilidad de conducir la FTIA en un contexto de fuertes ataques a los trabajadores industriales.

     

    La Federación Trabajadores de Industrias de la Alimentación expresó su preocupación y repudio por la situación que atraviesan varias empresas del rubro, las cuales generan suspensiones, despidos y falta de pago de haberes. Los casos más emblemáticos son Lamb Weston, con más de 100 trabajadores despedidos en su planta de Munro, y Granja Tres Arroyos, donde corren riesgo unos 700 puestos de trabajo.

    El Observatorio de Datos, una herramienta de lucha

    A partir del diagnóstico presentado por el CEPA, se anunció el lanzamiento del Observatorio de Datos de la FTIA, una herramienta clave para fortalecer el análisis y la producción de información propia del sector.

    Rodolfo Daer y Sergio Escalante acompañaron la reelección de Héctor Morcillo.

     

    La decisión tiene una lógica política clara. Ante un gobierno que disputa el relato sobre el mercado laboral con estadísticas propias —y que en las paritarias usa techos inflacionarios como argumento—, el gremio desarrolla capacidad de análisis independiente.

    El Observatorio cubrirá empleo, salarios, condiciones de trabajo y conflictividad en la industria alimentaria. La información propia fortalece la posición negociadora del gremio en paritarias y en la arena pública.

    La conducción renovada para un período clave

    En el tramo final del Congreso se llevó a cabo la renovación de autoridades. La Lista Verde fue elegida con la totalidad de los votos. Junto a Morcillo, la conducción quedó integrada por Daniel Leo, del STIA Provincia de Buenos Aires, como secretario adjunto, y Rodolfo Daer, del STIA Buenos Aires, como tesorero, entre otros representantes de los distintos sindicatos de la actividad en todo el país, para el período 2026-2030.

    La composición refleja el peso institucional de las tres filiales más grandes del país. Morcillo, histórico conductor del STIA Córdoba, encabeza la federación por segundo mandato consecutivo. Daer, que durante cuatro décadas condujo el STIA Buenos Aires y cedió la secretaría general a Sergio Escalante, asume el rol de tesorero de la federación.

    La línea de acción para los próximos cuatro años

    «La FTIA reafirma el camino de la organización y la unidad para enfrentar cada ataque de los sectores concentrados y sostener la solidaridad como bandera, en defensa del salario, de las condiciones laborales y de todos y cada uno de los derechos conquistados.» — Conducción FTIA, Congreso Nacional Ordinario, 22 de abril de 2026.

    La FTIA ratificó su línea de acción basada en la organización, la unidad y la solidaridad, y advirtió sobre el impacto del actual escenario económico en el sector.

    El Centro de Economía Política Argentina (CEPA) detalló la situación económica actual.

     

    Los cuatro años que se abren presentan tres frentes simultáneos: la reforma laboral en vigencia plena, paritarias que el Ejecutivo intentó frenar con techos salariales, y empresas que trasladan el ajuste a los trabajadores. El Observatorio de Datos y la continuidad de la conducción son las dos apuestas institucionales con las que la FTIA encara ese escenario.

     

    Las paritarias y la cláusula de revisión

    En el pre-acuerdo de marzo, la FTIA y la cámara empresaria FIPAA establecieron un aumento del 9,67% sobre las escalas para abril de 2026 y una suma no remunerativa de $100.000 para la categoría inicial, con una cláusula de revisión para monitorear la evolución del poder adquisitivo.

    El STIA Buenos Aires caracterizó el acuerdo como una victoria arrancada en un contexto de hostilidad oficial: el Gobierno de Milei, sostuvo el gremio, intentó por todos los medios que no hubiera aumento, imponiendo techos salariales y demorando homologaciones.

    Con la reforma laboral en vigencia y el tope del 2% sobre las remuneraciones para aportes sindicales, las próximas rondas paritarias serán el primer test del nuevo marco normativo sobre la capacidad negociadora de la FTIA y el STIA.

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  • Escalante participó del lanzamiento de una escuela de formación política en San Martín

    Escalante participó del lanzamiento de una escuela de formación política en San Martín

    Sergio Escalante participó del lanzamiento de una escuela de formación política en San Martín

    Fernando Moreira reasumió la presidencia del Partido Justicialista de San Martín. Sergio Escalante condujo el lanzamiento de la escuela «José María Fernández» junto a Gabriel Katopodis.

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  • Sergio Escalante: «Invertir en el bienestar del trabajador no es un costo»

    Sergio Escalante: «Invertir en el bienestar del trabajador no es un costo»

    Sergio Escalante: «Invertir en el bienestar del trabajador no es un costo»

    El secretario general del STIA Buenos Aires, Sergio Escalante, analizó el acuerdo alcanzado con Mondelez que garantiza la estabilidad laboral de 2.300 trabajadores en la planta de Pacheco por un año, en un contexto de industricidio y caída del consumo.

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  • El STIA cerró un histórico acuerdo con Mondelez

    El STIA cerró un histórico acuerdo con Mondelez

    El STIA cerró un histórico acuerdo en Mondelez que protege el empleo

    El sindicato logró blindar los puestos de trabajo por un año, garantizar producción local de artículos importados y obtener una suma fija de $920.000 para los trabajadores de la planta Mondelez de Pacheco.

     

    En un sector industrial que acumula ocho meses consecutivos de retroceso productivo y un consumo que no termina de recomponerse, el Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación (STIA) firmó con Mondelez un convenio que sus propios protagonistas calificaron de histórico. El acuerdo, alcanzado tras meses de negociaciones directas en la planta de Pacheco, partido de Tigre, provincia de Buenos Aires, garantiza la estabilidad laboral de más de 2.300 trabajadores y trabajadoras por un plazo de un año, establece una suma fija de 920.000 pesos en dos cuotas, dispone la recategorización profesional de 230 operarios, y obliga a la empresa a producir en el país mercadería que hasta ahora llegaba importada del exterior. El convenio fue presentado por el secretario general del STIA, Sergio Escalante, como una demostración de que la organización gremial puede dar respuestas concretas a los trabajadores incluso cuando el Estado nacional se desentiende del sector. «Las partes estamos dispuestas a sortear las adversidades sin recibir ningún tipo de asistencia del Gobierno Nacional», subrayó el dirigente.

     

    EL CONTEXTO: DE LA CRISIS DE DICIEMBRE AL ACUERDO DE ABRIL

    Para entender el peso político y simbólico de lo que el STIA logró esta semana en Mondelez, es necesario volver a diciembre de 2025. La planta de la multinacional en Pacheco, ubicada sobre el ramal Escobar de Acceso Norte, detuvo sus líneas de producción en un movimiento que sumó preocupación entre los más de 2.300 trabajadores que allí se desempeñan. La fábrica produce varias de las marcas más reconocidas del mercado argentino de galletitas y chocolates: Oreo, Terrabusi, Milka, Pepitos, Cadbury, Halls, Beldent, Cerealitas y Clight, entre otras.

    El freno productivo fue una medida sin antecedentes para una fábrica con esa historia y ese tamaño: la compañía confirmó la interrupción total por 21 días como resultado del fuerte sobrestock acumulado tras el desplome de ventas. Los delegados y sindicalistas destacaron en ese momento un combo de factores: la caída del consumo, la política de apertura de importaciones y un deterioro general del poder adquisitivo que se había profundizado en los meses previos.

    Mondelez y el gremio de Alimentación lograron un acuerdo entre partes sin intervención estatal.

     

    Frente a ese escenario, el STIA adoptó una postura clara desde el primer día. Escalante calificó entonces la situación como un «industricidio con apertura indiscriminada de las importaciones» y fue categórico sobre las causas: «Esto es culpa del gobierno de Milei y sus políticas y un país que enfrenta un presente muy complicado. Si seguimos por este camino, esto solo va a empeorar con cierres de fábricas, con pérdidas de empleo irreversibles, con un territorio totalmente roto y miles de trabajadores arrojados a la marginalidad.»

    Lejos de resignarse, el sindicato se puso al frente de la negociación para limitar el impacto sobre los trabajadores. Tras «duras negociaciones», Escalante informó que se había acordado el esquema de vacaciones y licencias pagas para evitar suspensiones, y que el bono de fin de año sería de $525.000, a abonarse el 11 de diciembre y liquidado en enero para evitar descuentos por el Impuesto a las Ganancias. También se mantuvieron el paquete navideño y un voucher de 53.000 pesos para la proveeduría interna, beneficios que el gremio reivindicó como un logro en un contexto adverso: «Mantener estos beneficios en una situación tan dura es un gran desafío y tenemos que celebrarlo, pero también mantenernos unidos más que nunca.»

    Esa gestión de diciembre fue el primer eslabón de una cadena de negociaciones que desembocó en el acuerdo integral de esta semana.

     

    UN ACUERDO QUE APUNTA ALTO

    En un contexto económico marcado por la caída en la producción industrial y una fuerte retracción del consumo, el STIA logró sellar un convenio inédito con Mondelez que garantiza los puestos de trabajo en la planta de Pacheco por al menos un año. Además, la empresa reafirmó su compromiso de producir en la Argentina incluso productos que hasta ahora llegaban importados, un punto que el gremio considera estratégico para la defensa del trabajo nacional.

    El acuerdo, alcanzado mediante el diálogo directo en la planta de Pacheco con participación de los trabajadores, los delegados y el Consejo Directivo del Sindicato, contempla los siguientes puntos centrales:

    Mejora económica. Se acordó el pago de una suma fija de $920.000, que se liquidará en dos cuotas iguales. El monto, casi el doble del bono de fin de año obtenido en diciembre, refleja la progresión de la capacidad negociadora del gremio en apenas cuatro meses.

    Recategorización masiva. 230 trabajadores y trabajadoras serán recategorizados a un nivel superior, en lo que el gremio describió como un reconocimiento histórico de la trayectoria y el desempeño de los operarios de la planta.  Esta recategorización no es un dato menor: implica incrementos salariales permanentes y mejora directa en el salario de bolsillo de quienes accedan a la nueva categoría.

    Estabilidad laboral garantizada. La empresa se comprometió a no realizar despidos por el plazo de un año, con respaldo en el artículo 245 de la Ley de Contrato de Trabajo, lo que otorga previsibilidad a las familias trabajadoras de la planta.

    Sustitución de importaciones. El acuerdo incluye la garantía de producción local de artículos que la empresa hasta ahora importaba, un compromiso que el sindicato reivindicó como central para la defensa de la industria nacional y el sostenimiento del empleo genuino.

    Infraestructura y condiciones de trabajo. Se acordó la construcción de dos nuevas salas de descanso —en el sector de chocolate y en el segundo piso—, lo que mejora las condiciones físicas de la planta para el conjunto del personal.

    Incentivos salariales. El convenio incorpora un aumento del 18% en el incentivo logístico —que se mantiene incluso durante las vacaciones— y la ampliación de la bonificación por productividad para 200 horas de oficiales calificados de mantenimiento, sumando incentivos directos al salario mensual de los operarios.

    Descanso estandarizado. La reorganización fabril incluyó la estandarización del descanso de 80 minutos en cada turno de 8 horas, una práctica que quedó formalizada para toda la planta, poniendo fin a reducciones unilaterales que en algunos sectores venían afectando a los trabajadores.

     

    ESCALANTE: ORGANIZACIÓN, DIÁLOGO Y LUCHA PROPIA

    Desde que asumió la conducción del STIA Buenos Aires en septiembre de 2025, Sergio Escalante demostró que era capaz de combinar dos registros que no siempre van juntos en la dirigencia sindical: la confrontación política clara con el gobierno de Milei y la negociación técnica en profundidad con las empresas. El acuerdo con Mondelez sintetiza ese equilibrio.

    Escalante explicó cómo se llegó al convenio: «Alcanzamos este acuerdo con mucha organización, compromiso y diálogo, en el que participamos los trabajadores y delegados de la planta junto al Consejo Directivo del Sindicato, que sostiene y recibe importantes beneficios para nuestros representados y en el que la empresa garantiza su producción y funcionamiento en un difícil contexto por las políticas del Gobierno, lo que valoriza aún más este logro.»

    El STIA Buenos Aires logró un histórico acuerdo con Mondelez en beneficio de los trabajadores.

    El secretario general fue contundente al situar el acuerdo dentro del cuadro general del sector: «En el medio de un industricidio que desatiende al sector y con una caída generalizada de ventas y producción, logramos garantizar la estabilidad de los trabajadores y blindar los puestos de trabajo.» Y subrayó: «Este acuerdo es un ejemplo de cómo el sindicato, con sus propias fuerzas, pone el bienestar de las familias trabajadoras por encima de todo y sienta las bases para la defensa de la producción nacional frente a las importaciones y el contexto económico adverso.»

    El punto que Escalante puso en primer plano —y que distingue a este convenio de otros acuerdos salariales habituales— fue el compromiso de sustitución de importaciones. El dirigente destacó que el acuerdo trasciende los beneficios individuales y responde a una lógica de defensa de la industria local: «Uno de los puntos centrales es el compromiso de la empresa de producir en el país artículos que hoy se importan. Este paso es fundamental para la defensa de la industria nacional y asegura la continuidad y creación de empleo genuino en Argentina.»

    Y en referencia directa a la ausencia del Estado nacional en la resolución del conflicto, Escalante marcó una posición que también tiene contenido político: «Las partes estamos dispuestas a sortear las adversidades sin recibir ningún tipo de asistencia del Gobierno Nacional. Enfocados en el bienestar de los trabajadores y sus familias, alcanzamos este pacto con nuestras propias fuerzas y convicciones.»

     

    EL STIA EN LA PRIMERA LÍNEA DE UN SECTOR BAJO PRESIÓN

    El acuerdo con Mondelez no es un hecho aislado sino parte de una estrategia gremial sostenida que el STIA viene desplegando desde hace meses en distintos frentes. La conducción encabezada por Escalante heredó una situación compleja cuando asumió: el sector alimentario enfrentaba una paritaria trabada, cierres de plantas en distintos rubros y un marco macroeconómico que golpeaba directamente el consumo.

    Según el Índice de Producción Industrial (IPI) de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL), el sector de alimentos y bebidas registró un crecimiento interanual del 0,9% en el primer bimestre de 2026, dato que contrasta con la tendencia general de la industria, que acumuló una contracción del 3,9% respecto al mismo período de 2025 y sumó ocho meses consecutivos de retroceso. Mientras los bienes de consumo durable y los bienes de capital registraron caídas del 15,8% y 18,3% respectivamente, el rubro alimenticio se posicionó entre los pocos que lograron sostener su nivel de actividad.

    Sergio Escalante deja una marca de gestión propia al frente del STIA Buenos Aires.

     

    Sin embargo, ese leve dato positivo del sector no oculta el cuadro de fondo del consumo. Un estudio de Worldpanel by Numerator reportó que al cierre de 2025 el consumo en los hogares argentinos arrastró cinco meses consecutivos a la baja, con una caída del 8,2% en la frecuencia de compra y de 4,7% en el volumen de productos adquiridos durante el último trimestre respecto al año anterior. Este comportamiento derivó en canastas familiares más pequeñas y una preferencia creciente por segundas marcas.

    El convenio de Mondelez se produce además en un año en que, a pesar de un crecimiento económico general del 4%, el consumo masivo solo logró recuperarse un 2% en 2025 después de una dura caída del 16% en 2024, de acuerdo con las cifras de la consultora NielsenIQ. La brecha entre el crecimiento macroeconómico y la recuperación real del poder de compra de los trabajadores es, precisamente, el argumento central que el STIA viene sosteniendo en todas sus negociaciones.

    Fue en ese contexto que el gremio también rechazó públicamente el proyecto de reforma laboral impulsado por el Ejecutivo. El STIA, encabezado por Escalante, se reunió con el intendente Julio Zamora para analizar la crisis industrial y la situación en Mondelez, y alertó sobre la reforma laboral por considerarla regresiva, defendiendo los derechos adquiridos y llamando a la unidad para construir una Argentina más justa.

     

    UN ANTECEDENTE Y UN PRECEDENTE

    Lo sucedido en Pacheco en diciembre y lo firmado esta semana configuran juntos una narrativa gremial coherente: frente a la crisis, el STIA no reaccionó con medidas de fuerza aisladas sino con una estrategia que combinó la movilización política y la negociación técnica. El resultado es un convenio que, por su amplitud y por los compromisos que involucra —en materia salarial, de estabilidad, de infraestructura y de política industrial—, constituye un punto de referencia para el sector.

    El pacto, alcanzado mediante el diálogo directo en la planta de Pacheco, no solo representa un alivio inmediato para el bolsillo de los operarios, sino que establece un precedente de estabilidad único en el sector industrial actual. En un momento en que otros establecimientos del sector alimentario registraron suspensiones, despidos y cierres, la planta de Mondelez en Pacheco cierra el primer trimestre de 2026 con un horizonte laboral garantizado por doce meses y con la firma de que lo que antes se importaba pasará a fabricarse en el país.

    Las trabajadoras y trabajadores de Alimentación forman parte de la vida política del gremio.

     

    Para el STIA, el acuerdo tiene además una dimensión institucional: el sindicato anunció que ejercerá el rol de fiscalización del cumplimiento del convenio punto por punto. Escalante fue explícito al respecto: el gremio no solo negocia sino que controla. Esa postura —que combina la capacidad de lograr acuerdos con la voluntad de hacerlos cumplir— es la que define el perfil de conducción que la nueva dirección del STIA viene construyendo desde que desplazó más de cuatro décadas de conducción encabezada por Rodolfo Daer.

    El convenio con Mondelez demuestra que en medio del peor ciclo industrial de los últimos veinte años, la organización gremial sigue siendo la herramienta más eficaz con la que cuentan los trabajadores de la alimentación para defender lo que es suyo: el trabajo, el salario y la dignidad dentro de la fábrica.

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  • Alimentación festejó su día en José C. Paz

    Alimentación festejó su día en José C. Paz

    Alimentación festejó su día en José C. Paz

    Cientos  de trabajadores y trabajadoras de la industria alimentaria celebraron el Día de Alimentación en el predio gremial del STIA Buenos Aires en José C. Paz, con asados, sorteos, kermesse y música en vivo. Escalante y Daer encabezaron el festejo.

     

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  • STIA Buenos Aires reforzó la presencia gremial en fábricas

    STIA Buenos Aires reforzó la presencia gremial en fábricas

    STIA Buenos Aires reforzó la presencia gremial en fábricas

    Durante diciembre y enero, el Consejo Directivo del STIA Buenos Aires intensificó las recorridas por fábricas, acompañando conflictos y defendiendo derechos laborales.

     

    Durante los meses de diciembre y enero, el Consejo Directivo del Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación (STIA) Buenos Aires desplegó una intensa agenda territorial. Las recorridas por fábricas y los encuentros con trabajadoras y trabajadores se consolidaron como una herramienta central de gestión gremial.

    La conducción encabezada por Sergio Escalante, junto a la secretaria adjunta, Paola Benítez,  y miembros del Consejo Directivo, priorizó la presencia en los establecimientos para conocer de primera mano las problemáticas laborales, fortalecer la organización y acompañar los conflictos en un contexto adverso para la industria nacional.

    Presencia en las fábricas y escucha activa

    Desde el inicio de su gestión, Sergio Escalante asumió el compromiso de recorrer las fábricas y mantener reuniones directas con las y los trabajadores. Estas visitas permiten conocer en profundidad las condiciones laborales y las tensiones que atraviesan los establecimientos.

    El contacto directo favorece una escucha activa, donde se comparten preocupaciones, se reciben críticas constructivas y se delinean acciones concretas. La conducción gremial entiende estas instancias como clave para fortalecer el vínculo entre sindicato y base trabajadora.

    Acompañamiento a los conflictos laborales

    Las recorridas también cumplieron un rol central en el acompañamiento de conflictos laborales. El Consejo Directivo se hizo presente ante despidos arbitrarios, persecuciones sindicales y situaciones de vulneración de derechos en distintas empresas del sector.

    En casos recientes, la intervención gremial permitió presentar denuncias ante el Ministerio de Trabajo y lograr la reincorporación de trabajadores despedidos. La unidad, la solidaridad y la organización volvieron a demostrar su eficacia como herramientas de defensa colectiva.

    El conflicto en Lamb Weston y la defensa del empleo

    En el marco de esta agenda, el STIA Buenos Aires participó de una acción conjunta en la planta de Lamb Weston, en Munro. Delegados de fábrica, concejales de Vicente López y referentes sindicales y políticos se reunieron para expresar su apoyo a las y los trabajadores.

    El secretario general del STIA Buenos Aires junto a trabajadoras y trabajadores de Lamb Weston.

    La empresa anunció el cierre de la planta, poniendo en riesgo el sustento de unas 100 familias. Mientras la patronal alude conflictos con vecinos y el municipio, desde el sindicato advierten que el trasfondo es el modelo económico vigente.

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    Solidaridad y militancia organizada

    Cada visita a las fábricas fue también una muestra concreta de solidaridad con las y los trabajadores en lucha. La presencia del sindicato refuerza la confianza y envía un mensaje claro frente a las patronales: los conflictos no se enfrentan en soledad.

    La militancia gremial tuvo un rol protagónico en este proceso. Comisiones internas, delegados y activistas participaron activamente en las recorridas, consolidando una construcción colectiva basada en el compañerismo y el compromiso.

    Frente a la reforma laboral, más organización

    En un escenario marcado por ajustes, caída del consumo y presiones desregulatorias, el STIA Buenos Aires mantiene una postura firme contra el proyecto de reforma laboral impulsado por el Gobierno. Desde la conducción advierten que estas iniciativas profundizan la precarización y habilitan abusos empresariales.

    La estrategia gremial apuesta a redoblar la organización en los lugares de trabajo. Para el sindicato, la defensa de los derechos laborales y de la industria nacional requiere presencia territorial, unidad y una militancia activa.

    Gestión gremial y decisiones colectivas

    Las reuniones periódicas del Consejo Directivo forman parte de esta dinámica de trabajo. En estos encuentros se evalúan conflictos, se definen estrategias y se establecen objetivos a corto y mediano plazo.

    Sergio Escalante y Paola Benítez encabezan las acciones gremiales del STIA.

    La conducción destaca que el respeto, el diálogo y la responsabilidad son pilares de esta etapa. Cada decisión busca fortalecer al sindicato y mejorar las condiciones de vida de las familias trabajadoras del sector.

    Un sindicato en movimiento

    El STIA Buenos Aires cerró el año y comenzó el siguiente con una fuerte impronta territorial. Logros como recategorizaciones, bonos extraordinarios y resoluciones favorables en conflictos laborales reflejan una conducción activa y presente.

    Con la consigna de transformar la realidad fábrica por fábrica, el sindicato reafirma su compromiso con las y los trabajadores. La organización colectiva sigue siendo el motor para enfrentar un contexto complejo y defender los derechos conquistados.

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    Escalante denunció que la caída de ventas y las suspensiones en Mondelez responden a la recesión y a las políticas del Gobierno que aceleran cierres y desindustrialización.

    Las suspensiones en Mondelez se inscriben en un panorama cada vez más crítico para la industria argentina. La caída del consumo, la apertura importadora y el desplome de la demanda ya provocaron frenos de producción, recortes de turnos y despidos en numerosas empresas de alimentos, metalmecánica, autopartes y textiles. El caso de la planta de Pacheco no es un hecho aislado: forma parte de una cadena de establecimientos que no logran sostener su actividad en un contexto de recesión profunda. Para los gremios, este proceso anticipa una desindustrialización acelerada con consecuencias sociales de gran magnitud.

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