La Provincia prorrogó la conciliación por 1.200 despidos. El gremio denuncia falta de pagos y tareas; la empresa reclama destrabar sus fondos.
Granja Tres Arroyos llega al cierre de septiembre con sus plantas bonaerenses en conflicto, trabajadores que reclaman salarios y una definición judicial pendiente sobre la tramitación de sus concursos. El Ministerio de Trabajo provincial extendió por cinco días hábiles la conciliación obligatoria por los 1.200 despidos en Capitán Sarmiento, Esteban Echeverría y Pilar. La prórroga mantiene abierta la negociación, pero el sindicato denuncia que la empresa no concretó la reincorporación efectiva ni asignó tareas, y que los operarios siguen sin cobrar.
La audiencia se realizó el lunes 28 en La Plata. Según las coberturas publicadas al día siguiente, la representación gremial rechazó la extensión y dejó asentados esos incumplimientos. El apoderado empresario, Walter Carrizo, sostuvo que los embargos y las retenciones sobre cobranzas restringen los recursos disponibles para afrontar las obligaciones corrientes. Las partes tienen previsto volver a reunirse el viernes 2 de octubre.
De los despidos a la intervención provincial
El conflicto alcanzó un punto crítico a comienzos de septiembre. El día 4, Trabajo bonaerense informó que había dictado la conciliación por 15 días hábiles, con posibilidad de extenderla cinco más, y ordenado reincorporar a los despedidos de Granja Tres Arroyos y Wade. Detalló 700 puestos en Capitán Sarmiento, 450 en Esteban Echeverría y 50 en Pilar.
Esa cifra corresponde a los establecimientos incluidos en la intervención provincial. El alcance del conflicto dentro del grupo es mayor: la FTIA advirtió el 9 de septiembre que la crisis comprometía cerca de 7.000 puestos directos vinculados a la actividad en distintas provincias. Son universos diferentes, que ayudan a entender por qué la negociación bonaerense tiene repercusiones más allá de las tres plantas.

La respuesta gremial reunió a organizaciones de distintos eslabones de la cadena. El 8 de septiembre, FTIA, UATRE, la Federación de la Carne y UOMA llevaron la situación a diputados de Unión por la Patria. Al día siguiente se movilizaron hacia la Secretaría de Trabajo nacional, con delegaciones de Buenos Aires, Entre Ríos, Córdoba y Chaco. Reclamaron pagos, empleo y continuidad productiva, y denunciaron un intento de vaciamiento, una acusación que sostienen las organizaciones sindicales.
Desde entonces, la distancia entre la orden de reincorporación y lo que sucede en las plantas se convirtió en el centro de la disputa. La denuncia formulada en la última audiencia coloca allí el reclamo: cobrar y volver a tener trabajo efectivo.
Una deuda que llegó a los tribunales
El frente judicial se abrió mientras continuaban las negociaciones laborales. Bichos de Campo informó el 15 de septiembre que GTA había solicitado su concurso preventivo y reconstruyó los movimientos del expediente COM 018558/2026: el pase al juzgado se registró el día 8, la recepción en secretaría el 9 y el inicio de demanda el 10. La solicitud llegó después de meses de negociaciones con acreedores que no lograron estabilizar la operación.
La documentación empresaria reseñada por LA NACION el 17 de septiembre permite dimensionar el deterioro. Al cierre de 2025, GTA declaró un pasivo contable de aproximadamente $536.000 millones y alrededor de 4.800 acreedores. También informó más de $126.000 millones en cheques rechazados y ubicó su cesación de pagos el 29 de enero de 2026. Los cheques no se suman automáticamente al pasivo contable: son registros con alcances distintos y pueden representar obligaciones ya incluidas.
El Cronista detalló el 24 de septiembre las medidas judiciales destinadas a proteger parte de la operatoria: una cuenta específica para salarios y obligaciones relacionadas, y la continuidad de electricidad y gas frente a deudas anteriores al 9 de septiembre. Sin embargo, no se levantaron todos los embargos. La existencia de esas disposiciones tampoco permite dar por cancelados los haberes reclamados.
La disputa por el concurso y la caja de las plantas
Al 30 de septiembre persistía una discusión entre los juzgados comerciales 21 y 1 sobre la radicación de la causa y su eventual tramitación conjunta con Holding Agro Industrial, Wade y Avex, según informó Análisis. Esa cobertura actualiza el escenario reseñado por Código Baires el día anterior. Joaquín De Grazia pidió unificar los procesos y advirtió sobre el riesgo de quiebra si la demora se prolongaba. Esa advertencia empresaria no equivale a una quiebra declarada.
En el escrito reseñado por ese medio, la compañía vinculó su deterioro con deuda en dólares, mayores costos, dificultades del mercado interno y competencia de productos importados. Es la explicación de GTA sobre su propia crisis. El conflicto con los trabajadores agrega otra dimensión: quién afronta el costo de la falta de liquidez mientras se decide cómo reorganizar las sociedades.
La demora tiene efectos sobre una actividad que depende de una secuencia continua de crianza, alimentación, faena, frío y distribución. Los fondos que no llegan a una planta repercuten también en proveedores y productores integrados. El análisis del pasivo necesita, por eso, leerse junto con la capacidad de financiar cada nuevo ciclo productivo.
Qué muestran los datos de la avicultura
El contexto sectorial también es adverso. El INDEC registró una caída interanual de 8,7% en la producción de carne aviar durante julio de 2026 y de 5,5% en el acumulado enero-julio. El retroceso de julio fue mayor que el de alimentos y bebidas en conjunto, que bajó 0,5%. En el mismo mes, la carne vacuna cayó 7,7%, mientras los lácteos crecieron 2,4% y la molienda de oleaginosas, 10,7%.
Esos resultados muestran que el promedio alimentario reúne situaciones muy distintas. La contracción aviar ofrece contexto para el conflicto, aunque el informe no permite atribuirla a una sola compañía ni calcular cuánto explica GTA de esa caída.
La evolución del consumo agrega un matiz. El balance anual de Agricultura sitúa el consumo aparente de carne aviar de 2025 en 47,66 kilos por habitante, frente a 46,25 en 2024, una suba informada de 3,03%. Es una estimación de disponibilidad interna, no una encuesta sobre las compras de cada hogar. Tampoco describe lo ocurrido en septiembre de 2026.
El cruce indica que el deterioro financiero de GTA convivió con una recuperación del consumo aparente nacional en 2025 y, después, con una baja de la producción aviar en 2026. La trayectoria de la empresa exige mirar también su endeudamiento, sus costos y el funcionamiento de sus plantas; el consumo agregado no alcanza para explicar por sí solo el desenlace.

Mercados que reabren y trabajadores que siguen esperando
El frente exportador ofrece oportunidades. Agricultura anunció la reapertura de la Unión Europea para carne aviar fresca, operativa desde el 17 de agosto. El 9 de septiembre comunicó también el regreso al mercado japonés, para carne de aves faenadas desde el día 8 y ovoproductos de huevos puestos desde esa fecha.
Las habilitaciones amplían los destinos disponibles para la cadena, aunque los comunicados no informan ventas nuevas de GTA ni ingresos que permitan afrontar su deuda salarial. Para una empresa con plantas paralizadas, abastecer esos mercados requiere recuperar producción, financiar insumos y completar la operación comercial.
La reunión prevista para el viernes vuelve a concentrar las expectativas de las familias de las tres plantas bonaerenses. Después de semanas de audiencias y reclamos, siguen pendientes dos respuestas inmediatas: cuándo cobrarán lo adeudado y cuándo podrán volver a sus tareas.