La mayor avícola del país frenó por dos semanas su planta de Río Cuarto, paga salarios en cuotas y acumula cheques rechazados por $89.259 millones.
Granja Tres Arroyos dispuso una parada de dos semanas en su planta de Río Cuarto, Córdoba, donde trabajan 350 personas. La medida se suma al cierre de La China en Concepción del Uruguay, al pago de salarios en cuotas en todas sus plantas y a una deuda total que ronda los 350 millones de dólares. La crisis de la principal avícola argentina compromete miles de puestos de trabajo en tres provincias y tensiona a toda la cadena de producción de pollo.
La planta de Río Cuarto detiene su producción por dos semanas
La compañía confirmó que las instalaciones cordobesas, que operaba desde la adquisición de Avex, permanecerán sin actividad durante dos semanas. El objetivo declarado es recomponer el stock de pollos que la planta necesita para funcionar con normalidad.
Según informó iProfesional, la empresa aseguró que la medida «se planificó con tiempo suficiente y se coordinó con el personal y el sindicato». La parada alcanza a los 350 trabajadores del establecimiento y fue definida puertas adentro como una parada técnica.
La firma sostuvo además que los salarios se abonan en cuotas según un cronograma definido previamente, un esquema que rige en todas las plantas del grupo. El pago fraccionado de haberes se convirtió en la norma de la compañía desde que su situación financiera se volvió crítica.
La interrupción del abastecimiento de pollos explica buena parte del freno. La empresa perdió a más del 85% de sus productores integrados a nivel nacional hacia mayo, según fuentes del sector, por los atrasos en los pagos a las granjas que la abastecían.
Los cheques rechazados exponen la magnitud del rojo financiero
Granja Tres Arroyos llega a mediados de julio con 5.176 cheques emitidos sin fondos, por un monto cercano a los 89.259 millones de pesos. La cifra crece mes a mes y refleja una cadena de pagos rota con proveedores, transportistas y granjas integradas.
El pasivo total del grupo alcanza los 350,9 millones de dólares. La empresa negocia con sus acreedores un plan de reestructuración elaborado por la banca de inversión VALO Columbus, que divide la deuda en bloques comercial, fiscal, financiero garantizado y financiero sin garantía.
El esquema contempla quitas de hasta el 75% del capital en algunos tramos. Fuentes cercanas a la compañía aseguran que el proceso «está en plena vigencia y avanzando», con adhesiones de bancos y proveedores, aunque los productores integrados describen un escenario de incertidumbre total.
Los trabajadores de La China activaron el fondo de huelga
El foco más duro del conflicto sigue en Concepción del Uruguay, Entre Ríos. La planta La China permanece cerrada desde fines de mayo, cuando la empresa encadenó los portones de madrugada sin comunicación formal previa a los operarios.
Los trabajadores realizaron el viernes pasado una nueva asamblea frente al establecimiento y resolvieron endurecer las medidas de fuerza. La decisión incluyó la activación del fondo de huelga y la conformación de una comisión interna para organizar las próximas acciones.
El reclamo es concreto: la empresa adeuda parte de los salarios de abril, la totalidad de mayo y el aguinaldo, y el propio esquema de pagos que presentó quedó incumplido. Los empleados convocaron además a una concentración en la plaza del Centro Cívico de la ciudad.
Julio Chamorro, secretario general del STIA de Concepción del Uruguay, describió la situación con crudeza: «Desde la empresa sigue un religioso silencio».
El dirigente advirtió que el gremio sigue sin respuestas sobre el pago de lo adeudado y sobre el destino del establecimiento. El cierre de La China afecta de manera directa a unos 700 trabajadores y golpea a transportistas, proveedores y comercios de toda la región.
El ajuste alcanza a todas las plantas del grupo
El freno de Río Cuarto es el último eslabón de un ajuste que la empresa desplegó en todas sus unidades productivas. En Concepción del Uruguay se había implementado un esquema de cuatro días laborales por semana, con los lunes sin actividad y remunerados al 65% del salario.
En la planta La Lonja, en la provincia de Buenos Aires, el régimen fue más restrictivo: tres días semanales de actividad y pago del 50% del salario en las jornadas sin faena. La compañía también avanzó con retiros voluntarios, jubilaciones anticipadas y desvinculaciones que recortaron cerca de 400 puestos.
La caída productiva es contundente. La firma llegó a faenar 700.000 pollos por día y generaba más del 20% de la producción avícola nacional; hoy apenas alcanza los 200.000, menos de un tercio de su capacidad histórica.
La CGT reclama la intervención del Gobierno nacional
La dimensión del conflicto llevó a la CGT y a la UATRE a solicitar la intervención directa del Gobierno nacional, en el marco de una Mesa Sectorial Avícola convocada por la central obrera. Las organizaciones gestionan una audiencia con la Jefatura de Gabinete y reuniones con los gobernadores de las provincias afectadas.
El objetivo declarado es garantizar el sustento de las familias que dependen del grupo GTA, integrado por Granja Tres Arroyos, Wade (ex Cresta Roja) y Avex. La historia se repite: la planta Wade fue durante una década el emblema de la inestabilidad del sector, tras la quiebra de Rasic Hermanos en 2015.
El convenio 783/20 regula el trabajo en el procesamiento de aves
Los trabajadores del procesamiento avícola están comprendidos en el Convenio Colectivo de Trabajo 783/20 (ex 724/15), que la Federación Trabajadores de Industrias de la Alimentación negocia con el Centro de Empresas Procesadoras Avícolas, la cámara que agrupa a los frigoríficos del sector.
La última actualización salarial del convenio, acordada en junio, estableció una recomposición del 1,9% remunerativo para mayo de 2026, aplicada sobre las escalas básicas de abril. La federación que preside Héctor Morcillo remarcó la necesidad de sostener las negociaciones para preservar el poder adquisitivo del sector.
La paritaria avícola corre en paralelo a la negociación del CCT 244/94 de la alimentación general, y enfrenta el mismo dilema: recomposiciones acotadas frente a una crisis empresarial que amenaza la continuidad misma de los puestos de trabajo.
El mercado avícola crece mientras Granja Tres Arroyos se achica
La paradoja del caso es que la crisis de la mayor avícola argentina ocurre en el mejor momento histórico del sector. La producción nacional alcanzó 2,47 millones de toneladas en 2025, con una faena de 750 millones de aves, según datos de la cámara empresaria del sector.
El consumo interno llegó a 49,4 kilos por habitante, el nivel más alto registrado, y ubicó al pollo prácticamente a la par de la carne vacuna en la mesa de los argentinos. El Departamento de Agricultura de Estados Unidos proyecta que la producción argentina crecerá a 2,58 millones de toneladas en 2026.
El hueco que dejó la empresa lo cubren sus competidores y las importaciones. El USDA estima que este año ingresarán unas 30.000 toneladas de cortes de pollo, principalmente pechuga desde Brasil, un volumen que referentes del sector vinculan de manera directa con el faltante que dejó la caída productiva de GTA.
En Argentina se faenan unos 3 millones de pollos por día, por lo que las importaciones todavía representan un volumen acotado. El dato relevante para el empleo es otro: la producción que GTA resigna se redistribuye entre plantas que ya operan, sin garantía de absorber a los trabajadores desplazados.
El estatus sanitario condiciona la recuperación exportadora
El frente externo agrega volatilidad al negocio. Argentina recuperó su condición de país libre de influenza aviar tras superar los 28 días sin novedades sanitarias, y el Senasa comunicó la restitución del estatus ante la Organización Mundial de Sanidad Animal, lo que reactivó las exportaciones del sector.
El camino fue accidentado. China había reabierto su mercado al pollo argentino en marzo de 2025, tras el cierre iniciado en 2023, pero un nuevo brote en una granja comercial bonaerense en agosto de ese año volvió a interrumpir los envíos a varios destinos.
A diferencia del episodio de 2023, el país estableció acuerdos sanitarios con varios socios comerciales para reconocer la regionalización libre de la enfermedad. El USDA estima las exportaciones argentinas de 2026 en 150.000 toneladas, con más de 100 destinos habilitados.
Para Granja Tres Arroyos, históricamente uno de los principales exportadores del rubro, esa recuperación llega tarde. La empresa perdió posiciones en los mercados externos justo cuando su estructura productiva quedó reducida a menos de un tercio y su red de productores integrados se desarmó.
El impacto regional excede las puertas de las plantas
La crisis de la avícola golpea a comunidades enteras. En Concepción del Uruguay, la paralización de La China repercute en transportistas, proveedores y comercios vinculados a la actividad, en una ciudad donde el frigorífico funciona como uno de los principales empleadores privados.

El gobierno de Entre Ríos, encabezado por Rogelio Frigerio, intervino en distintas instancias del conflicto a través de la Secretaría de Trabajo provincial. En las últimas semanas lanzó, a través de los sindicatos, un relevamiento de trabajadores para el acceso a un subsidio económico cuyo monto y duración todavía se desconocen.
Los productores integrados que abastecían a la firma describen un escenario sin retorno inmediato. Referentes del sector estiman que la reapertura de La China demandaría unos 8 millones de dólares y la reconstrucción de una red de granjas que quedó seriamente deteriorada.
En Río Cuarto, la parada de dos semanas mantiene en alerta a los 350 trabajadores de la ex Avex y a los proveedores cordobeses. La experiencia de las plantas entrerrianas alimenta el temor de que las paradas técnicas se conviertan en cierres prolongados.
Las causas de la crisis son estructurales
Actores del rubro, organizaciones sindicales y representantes de los trabajadores coinciden en el diagnóstico. La caída de la empresa combina un sobredimensionamiento iniciado durante la presidencia de Mauricio Macri, los brotes de gripe aviar de 2023 y la consecuente pérdida de mercados externos.
El cierre del mercado chino tras la influenza aviar implicó para el sector una pérdida estimada en 160 millones de dólares en exportaciones. Para GTA el golpe fue severo: la participación china en su volumen exportado cayó del 33% al 25% y obligó a volcar al mercado interno mercadería destinada a Oriente.

A ese cuadro se sumaron la suba de costos internos y el ingreso de producto importado a bajo precio durante la gestión de Javier Milei. El endeudamiento crónico derivó en un pedido de Procedimiento Preventivo de Crisis en diciembre de 2024, que nunca obtuvo aprobación formal a nivel nacional.
Desde 2022, el 34% del capital accionario pertenece al gigante estadounidense Tyson Foods. La presencia de un socio de esa magnitud alimenta versiones sobre una eventual compra total del paquete, y abre interrogantes sobre el destino de la empresa y sus trabajadores en un mercado cada vez más concentrado.
El desenlace del caso definirá el mapa laboral de la avicultura argentina. La reestructuración de la deuda, la reapertura de La China y la continuidad de las plantas del grupo determinarán el futuro de miles de familias en Entre Ríos, Buenos Aires y Córdoba, y las cifras del conflicto lo confirman.
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