Granja Tres Arroyos: FTIA y STIA marcharon por empleo y producción

La FTIA, delegaciones de los STIA, UATRE, la Federación de la Carne y UOMA se movilizaron el miércoles 9 de septiembre ante la Secretaría de Trabajo de la Nación por Granja Tres Arroyos. Reclamaron salarios, empleo y continuidad productiva para una actividad que, según la Federación, compromete cerca de 7.000 puestos directos. [Comunicado de la FTIA].

“No vamos a permitir que 7.000 familias paguen las consecuencias de una crisis que no generaron”, sostuvo la organización en su publicación de Instagram. La Federación denunció despidos arbitrarios, falta de pago de salarios y un intento de vaciamiento del capital productivo de la empresa.

La movilización reunió a delegaciones de distintas provincias, con participación de trabajadores de Buenos Aires, Entre Ríos, Córdoba y Chaco. La presencia conjunta de Alimentación, rurales, Carne y Molineros expresó el alcance de un conflicto que atraviesa varios eslabones de la cadena avícola.

Sergio Escalante sumó una lectura política en su posteo: “Nos quieren primarizados, callados y sin trabajo”. El dirigente cuestionó al Gobierno nacional por su respuesta a la crisis y vinculó la defensa de las fábricas con el empleo y la soberanía productiva. Su planteo coloca el reclamo más allá de una sola empresa: cómo preservar la transformación industrial y el trabajo asociado a la producción de alimentos.

La marcha tuvo un antecedente inmediato en la reunión del 8 de septiembre con diputados de Unión por la Patria. Allí, las cuatro organizaciones plantearon la necesidad de convocar a la compañía, autoridades provinciales y otros actores para buscar una salida. También denunciaron despidos que alcanzan a representantes sindicales.

Una crisis que exige salarios y un plan para volver a producir

El deterioro venía acumulándose. El 10 de agosto, la FTIA y el STIA de Concepción del Uruguay denunciaron atrasos superiores a cinco quincenas, cuestionaron las cesantías y reclamaron medidas para reactivar las plantas. Ese antecedente permite dimensionar la prolongación del conflicto, aunque no equivale a un estado actualizado de la deuda salarial de cada establecimiento.

La situación combina problemas financieros y operativos. Una investigación de Letra P publicada el 8 de septiembre ubica el endeudamiento del grupo en unos USD 350 millones y describe un plan de reestructuración con quitas de hasta el 75%. El peso de esas obligaciones se suma a la necesidad de conseguir recursos para el funcionamiento diario.

Según esa cobertura, la empresa atribuyó la crisis en sus telegramas al impacto de la influenza aviar, las restricciones a la exportación, mayores costos y una sobreoferta interna que deprimió los precios. Los gremios cuestionan esa explicación y ponen el foco en las decisiones empresariales y las obligaciones incumplidas.

marcha por la crisis de Granja tres Arroyos
Delegaciones de Alimentación, UATRE, Carne y Molineros se movilizaron el 9 de septiembre ante la Secretaría de Trabajo por Granja Tres Arroyos. Fuente: FTIA.

En Buenos Aires, el Ministerio de Trabajo informó el 4 de septiembre que dictó la conciliación obligatoria por 15 días hábiles, prorrogables por cinco, con reincorporación de los despedidos. El universo informado fue de 1.200 trabajadores: 700 en Capitán Sarmiento, 50 en Pilar y 450 en Esteban Echeverría, en establecimientos de Granja Tres Arroyos y Wade.

Para la FTIA, la grave situación de Granja Tres Arroyos, no solo pone en riesgo cerca de 7.000 puestos de trabajo directos, sino que también produce un perjuicio para las economías regionales donde están radicadas las plantas de producción de la empresa.

La intervención abrió una instancia de negociación y protección laboral. Sin embargo, ordenar reincorporaciones no acredita por sí solo el reinicio de la producción ni la cancelación de salarios. La continuidad requiere abastecimiento, capital de trabajo, pagos y un cronograma verificable de funcionamiento.

El mercado de carnes cambia, con efectos distintos sobre cada cadena

La crisis ocurre mientras se modifica la composición del consumo. El informe oficial de Agricultura permite comparar años completos con una misma metodología: entre 2015 y 2025 retrocedió el consumo aparente por habitante de carne vacuna, aumentó moderadamente el aviar y creció con mayor intensidad el porcino.

consumo carnes
Agricultura informó que las exportaciones del conjunto de carnes y subproductos alcanzaron USD 3.464 millones entre enero y julio de 2026, un 35% más interanual, sobre datos del INDEC.

Para 2026, CICCRA estima que entre enero y julio la **faena bovina cayó 9,8%, la producción de carne vacuna bajó 6,8% y el consumo aparente interno se redujo 12% interanual**. El promedio móvil de los últimos doce meses se ubicó en 46,3 kilos por habitante. La cámara relaciona la menor oferta de hacienda con factores climáticos previos y un giro hacia la retención de vientres.

El informe también registra, sobre precios del IPC-GBA, subas interanuales del 52% en cortes vacunos y del 22,9% en pollo entero. Esa diferencia favorece la sustitución hacia el pollo, aunque no demuestra cuánto reemplazó cada hogar.

La lectura productiva es relevante: con menos animales procesados, los mataderos y frigoríficos bovinos enfrentan mayores dificultades para distribuir sus costos fijos. En la avicultura, una demanda relativamente favorecida tampoco garantiza la solvencia de cada compañía. El consumo agregado y la capacidad empresarial de financiar la producción son dimensiones diferentes.

Reabren mercados, pero la recuperación necesita plantas operativas

El frente externo aporta otra señal. Agricultura informó que las exportaciones del conjunto de carnes y subproductos alcanzaron USD 3.464 millones entre enero y julio de 2026, un 35% más interanual, sobre datos del INDEC. Ese crecimiento corresponde al valor agregado de varias cadenas: no demuestra un aumento equivalente del volumen avícola ni una mejora de Granja Tres Arroyos. [Informe oficial de exportaciones.

Además, el mismo día de la marcha, el Gobierno anunció la reapertura de Japón para productos avícolas argentinos. La habilitación comprende carne de aves faenadas desde el 8 de septiembre y ovoproductos de huevos puestos desde esa fecha. La medida se suma a la reapertura de Corea del Sur, vigente desde el 10 de agosto.

La interpretación de estos datos es que existen oportunidades comerciales cuya concreción depende de la capacidad de producir. Una habilitación sanitaria no equivale a pedidos contratados, embarques realizados o ingresos disponibles para pagar salarios.

Preservar las plantas también implica sostener la articulación entre criadores, molinos de alimento balanceado, faena, transporte y distribución. La interrupción de un eslabón puede trasladar dificultades al resto y profundizar el impacto sobre las economías locales.

La movilización tuvo como objetivo exigir respuestas y medidas concretas para garantizar los ingresos de las familias y conservar una estructura capaz de transformar producción agropecuaria en alimentos y empleo industrial. Para Granja Tres Arroyos, cualquier salida deberá mostrar cómo regularizará pagos y recuperará actividad, con compromisos empresariales que puedan verificarse.