La industria argentina del huevo prevé cerrar 2026 con un consumo de 430 unidades por habitante, frente a las 398 registradas en 2025. La proyección de la Cámara Argentina de Productores e Industrializadores Avícolas (CAPIA) supone un crecimiento cercano al 8% y llega en la semana del Día Mundial del Huevo, que se celebra este viernes 9 de octubre. Detrás del dato hay una cadena que superaría los US$2.200 millones de facturación, reúne a más de 32.000 trabajadores y reclama formación, financiamiento y alivio impositivo.
De 398 a 430 huevos por persona
Javier Prida, presidente ejecutivo de CAPIA, explicó en Radio Nacional que la producción rondaría los 440 huevos por persona en 2026. La estimación de consumo interno es menor: 430 unidades. Son previsiones para el cierre del año, presentadas durante el lanzamiento de la Semana del Huevo.
La comparación con 2025 ordena las cifras. El año pasado la producción fue de 406 huevos por habitante y 398 se destinaron al mercado interno. Para 2026, el salto del consumo equivale a 32 huevos más por persona, un 8%, mientras que la producción crecería alrededor de 8,4%.
La diferencia entre lo que se produce y lo que se consume dentro del país corresponde al mercado externo: unos 8 huevos por habitante en 2025 y cerca de 10 en 2026, según los números de la cámara. Esa porción equivale a alrededor del 2% de la producción, de modo que la actividad se sostiene sobre todo en la mesa de los argentinos. El cálculo es de InfoAlimentación.
Prida ubicó a la Argentina como primer productor y primer consumidor de huevo por habitante del mundo, un posicionamiento que la cámara sostiene como argumento institucional. Para el dirigente, la evolución confirma al huevo como una proteína saludable, económica y de fácil acceso para toda la población.
Una cadena de US$2.200 millones
La cámara calcula que la cadena superará los US$2.200 millones de facturación y reunirá más de 32.000 empleos directos e indirectos. También proyecta un plantel de 67 millones de gallinas ponedoras al cierre del año, una escala que ubica al sector entre las actividades de mayor peso de la avicultura.
Los puestos de trabajo se reparten en distintas economías regionales del país. Cuando el consumo crece, la demanda de trabajo se extiende a lo largo de toda la cadena, desde la producción de cereales para alimentar a las aves hasta la comercialización del huevo fresco o procesado, un circuito que algunos productores integran de punta a punta.
Margen para seguir creciendo
Prida sostuvo que todavía hay espacio para ampliar el consumo, y lo vinculó con diferencias entre generaciones. Entre quienes nacieron en las décadas de 1950 y 1960 persiste la asociación del huevo con el colesterol, un concepto que condiciona sus hábitos y que mantiene bajo el consumo en esa franja etaria.
En los jóvenes, en cambio, el dirigente percibe una presencia mayor del huevo, que relacionó con hábitos como el entrenamiento en el gimnasio. Se trata de una apreciación del directivo y no de una medición, de modo que la evolución por edades requiere datos específicos para confirmarse.
La cámara había fijado como meta un consumo de 500 huevos por habitante para 2035, y el ritmo actual permite prever que esa cifra se alcance en 2030 o antes, según la cobertura de Bichos de Campo. Desde los 430 proyectados para este año, la meta exige sumar 70 huevos por persona, un 16% más.
Más actividad y necesidad de formación
El crecimiento plantea exigencias laborales y de organización. En declaraciones recogidas por La Nación, Prida señaló dificultades para encontrar trabajadores con formación y capacidad de gestión. El recambio generacional en las empresas familiares aparece como otro desafío para la continuidad del negocio.
Consultado sobre el alcance de ese déficit, el directivo aclaró que la demanda abarca fuerza de trabajo de todos los niveles y que la cadena necesita especialmente perfiles con capacidad de conducción y gestión. La escasez recorre la estructura completa, desde la planta hasta la dirección.
CAPIA impulsa la capacitación y el perfeccionamiento de estudiantes y profesionales para cubrir esa brecha. Además, hay productores que envían a sus veterinarios al exterior a conocer maquinaria cuando ellos no pueden viajar, una práctica que incorpora tecnología y conocimiento a las granjas.
La continuidad de las empresas familiares exige otro tipo de acompañamiento. Prida describió casos en los que los hijos eligen profesiones ajenas a la producción y otros en los que quieren incorporarse, pero encuentran obstáculos para asumir la conducción porque los padres conservan el mando. La cámara apoya a sus socios en esos procesos, que requieren más que asesoramiento económico e incluyen acompañamiento psicológico.
Para los trabajadores, la demanda de perfiles calificados abre una oportunidad de formación y de carrera dentro de la cadena avícola. Un sector que crece necesita personal capacitado, y la inversión en capacitación define en buena medida cuántos de esos 32.000 puestos se sostienen y se expanden.
Inversiones para aprovechar los residuos
La agenda industrial incluye el procesamiento del guano y la reutilización de materiales del cascado. Según CAPIA, existen inversiones orientadas a transformar residuos en enmiendas orgánicas o fertilizantes, dependiendo del tratamiento aplicado. La cámara trabaja en el aprovechamiento integral del guano como parte de una estrategia de economía circular.
La industrialización también permite reutilizar el cascarón para obtener subproductos. La lógica apunta a cerrar el ciclo de nutrientes dentro de la actividad y a que los residuos de un proceso se reincorporen como insumos de otro, con una cadena más eficiente y sostenible.
Esos proyectos requieren inversiones importantes, y Prida advirtió que el financiamiento disponible dificulta su concreción: los créditos actuales no resultan atractivos para encarar obras de ese porte. El dirigente mencionó además el pedido al Gobierno de eliminar los aranceles de importación de la maquinaria necesaria para esos procesos.
Un reclamo impositivo de larga data
Prida también cuestionó las condiciones del financiamiento y reiteró el pedido sectorial de una reducción del IVA. La cámara lo reclama desde 2011 y plantea que el huevo reciba un tratamiento equivalente al de otras proteínas.
Para el dirigente, la carga impositiva limita la expansión: el sector deja de producir más, exportar más y generar más empleo de forma genuina. El argumento vincula el alivio tributario con la creación de puestos, uno de los ejes que la cámara pone sobre la mesa en cada presentación pública.
Día Mundial del Huevo
El Día Mundial del Huevo, que se celebra cada segundo viernes de octubre desde 1996, funciona como vidriera anual del sector. Este año llega con cifras que muestran una industria en expansión y con una agenda de demandas concreta: formación, financiamiento a la medida de las inversiones y menor presión tributaria.
Las cifras de 2026 son proyecciones de la cámara y su confirmación depende del cierre del año. La evolución del consumo, del empleo y de las inversiones en economía circular indicará si el crecimiento proyectado se consolida y cuánto se traduce en trabajo para las regiones donde se concentra la actividad.