Igualaron la inflación mensual en agosto, pero siguieron por encima en el acumulado. La canasta alimentaria del GBA aumentó 2,6%.
La inflación de agosto fue de 1,7%, pero ese promedio dejó movimientos muy distintos en la compra de alimentos. En el Gran Buenos Aires, la cebolla aumentó 42,7% y la papa, 22%, mientras bajaron la lechuga y el tomate. A escala nacional, alimentos y bebidas no alcohólicas igualó la suba mensual del IPC y mantuvo una trayectoria más alta en el año: acumuló 22,1%, frente al 21,3% del índice general.
La distancia también aparece al comparar con agosto de 2025. Los alimentos se encarecieron 34,9% en doce meses, contra una inflación general de 33,5%, según el informe del INDEC. La alimentación fue, además, la división que más incidió en la variación mensual de todas las regiones del país.
El resultado combina la evolución de los precios con el peso que tienen esos productos en el presupuesto. Aunque vivienda, servicios y combustibles registraron una suba mensual mayor, de 2,8%, la alimentación tuvo una contribución decisiva al índice por su participación en el gasto de los hogares.

Las diferencias detrás de la compra cotidiana
El relevamiento de precios promedio del GBA permite observar qué ocurrió dentro del rubro. Además de la cebolla y la papa, subieron el zapallo anco, 35,5%, y la banana, 30,4%. En sentido contrario, la lechuga bajó 18,8% y el tomate redondo, 17,5%. Son variaciones mensuales de productos seleccionados de esa región, no aumentos generales para todo el país.
Entre los alimentos elaborados también hubo subas por encima del promedio: los fideos secos tipo guisero aumentaron 4,5%; las galletitas dulces sin relleno, 4,3%; y el pan francés, 3,8%. La dispersión muestra por qué una misma tasa de inflación puede convivir con experiencias de compra diferentes según los productos que necesita cada familia.

Una canasta de $726.469 para el hogar de referencia
La canasta básica alimentaria del Gran Buenos Aires avanzó 2,6% en agosto, por encima del IPC nacional. Su costo llegó a $726.469,38 para el hogar de cuatro integrantes que el INDEC utiliza como referencia. En el año aumentó 23,2% y, en doce meses, 39,6%.
La canasta básica total, que agrega bienes y servicios no alimentarios, alcanzó $1.605.497,35 para esa misma composición familiar. Ambos valores corresponden al ejemplo del organismo; cambian según las edades y la composición de cada hogar.
La presión de los precios coincide con un mercado que vende menos. En agosto, CAME registró una caída real de 2,5% en las ventas de alimentos y bebidas de los comercios pyme. El cruce no mide la situación de cada empresa, pero sí muestra la tensión que atraviesa a la cadena: los hogares afrontan alimentos más caros mientras parte del comercio pierde volumen. La desaceleración mensual todavía convive con dificultades para sostener las compras.