Las ventas de alimentos caen 2,5% y presionan al comercio

La baja real de agosto superó la del promedio minorista. CAME advirtió sobre ingresos ajustados, deudas y mayores costos comerciales.

Las compras ligadas al calendario escolar y al Día del Niño no alcanzaron para revertir la debilidad del comercio en agosto. Alimentos y bebidas registró una caída de 2,5% interanual en términos reales y quedó entre los rubros de peor desempeño del relevamiento de CAME. El retroceso fue mayor que el 0,2% del conjunto de los comercios minoristas pyme.

El informe de la entidad describe una demanda limitada por las tarifas, el endeudamiento familiar y la pérdida de fuerza de los ingresos disponibles. Hubo operaciones puntuales en panificados, indumentaria infantil y regalos, pero el movimiento no compensó la caída de los rubros masivos.

La dificultad se reflejó también en la comparación mensual del comercio: las ventas generales bajaron 2,7% frente a julio y acumularon una pérdida de 2,4% en el año. Estas dos variaciones corresponden al total minorista relevado por CAME, que incluye alimentos y otros seis rubros.

Ventas minoristas pyme de agosto de 2026: alimentos y bebidas cae 2,5% interanual real y el índice general baja 0,2%.
Alimentos y bebidas tuvo la segunda mayor caída entre los siete rubros relevados. Fuente: CAME; variaciones interanuales reales.

Promociones para mover mercadería, inversiones en espera

La presión sobre los comercios no provino solamente de la menor demanda. CAME señaló actualizaciones en las listas mayoristas, costos de flete y competencia de mercadería importada de bajo precio. Con dificultades para ofrecer cuotas sin interés, los negocios recurrieron a descuentos por pago al contado, liquidaciones y promociones bancarias.

En la encuesta al conjunto de los comerciantes, el 46,5% respondió que su situación había empeorado respecto de un año antes; apenas el 6,1% informó una mejora. La cautela alcanzó a la inversión: el 57,9% consideró que no era un buen momento para destinar fondos a su negocio.

Ese cuadro conecta la caja del comercio con los pedidos que recibe la industria. El informe describe una reposición preventiva más restringida y una administración prudente del capital. Para fabricantes y distribuidores, menos mercadería encargada y mayores plazos entre pedidos pueden trasladar la debilidad del mostrador a los depósitos y a las líneas de producción.

Productos a la venta en un comercio de alimentos.
Las ventas reales de alimentos y bebidas en comercios pyme retrocedieron 2,5% interanual en agosto, según CAME.

Precios que suben y un mercado que compra menos

Los alimentos se ubicaron por debajo de rubros que mejoraron, como perfumería y textil e indumentaria. El contraste muestra que el comportamiento minorista no fue uniforme, aun dentro de un resultado general prácticamente estancado.

Al mismo tiempo, el IPC de alimentos acumuló una suba de 22,1% hasta agosto, por encima de la inflación general. La medición de CAME descuenta el efecto de los precios: una mayor recaudación nominal no bastaría, por sí sola, para revertir esa pérdida real de ventas.

La industria recibe así una señal de demanda débil en uno de sus canales de comercialización. El dato no representa todas las compras de alimentos del país, pero aporta una referencia concreta para las pymes que abastecen al comercio de cercanía. La continuidad de la producción depende también de que esos locales puedan reponer mercadería y sostener sus pagos.