El Instituto Nacional de Estadística y Censos publicará este jueves 13 de agosto el Índice de Precios al Consumidor correspondiente a julio. El informe permitirá conocer si continuó la desaceleración registrada en junio y, especialmente, cómo evolucionaron los precios de los alimentos.
La inflación nacional fue del 1,9% en junio, mientras que la división alimentos y bebidas no alcohólicas aumentó 1,3%. La diferencia entre ambos indicadores ubicó a los alimentos por debajo del promedio general durante ese mes.
El nuevo dato será relevante porque los alimentos representan una parte significativa del gasto de los hogares, especialmente entre las familias de menores ingresos. También constituyen una referencia central para la industria alimentaria, que debe operar entre la evolución de sus costos, la debilidad del consumo y el limitado margen para trasladar aumentos a los precios finales.
Los componentes que pueden definir el resultado
El índice general no refleja necesariamente el comportamiento de todos los productos. Dentro de alimentos y bebidas pueden convivir aumentos en carnes, lácteos o productos de almacén con bajas estacionales en frutas y verduras.

Por esa razón, además del porcentaje general de la división, será necesario observar qué productos explicaron la variación y si los movimientos respondieron a factores estacionales o a aumentos más persistentes.
Para las empresas, el dato también permitirá comparar los precios minoristas con la evolución de los costos mayoristas. En junio, el Índice de Precios Internos al por Mayor registró un aumento del 1,1%, con una suba del 1% en los productos nacionales y del 2,3% en los importados.
Esa relación resulta importante para determinar si la industria está trasladando los incrementos de costos, absorbiéndolos mediante una reducción de márgenes o negociando nuevas condiciones con proveedores y cadenas comerciales.
Inflación, consumo y salarios
El resultado de julio llegará en un contexto en el que el consumo todavía muestra dificultades. Según el último informe disponible del INDEC, las ventas de los supermercados a precios constantes cayeron 0,7% interanual en mayo. En los autoservicios mayoristas, la contracción fue del 2,3%.
La debilidad de las ventas limita la capacidad de las empresas para aplicar aumentos sin perder volumen. Al mismo tiempo, una nueva suba de los alimentos afectaría el poder adquisitivo de los trabajadores y aumentaría la presión sobre las negociaciones salariales.
Esta relación tendrá especial importancia para el sector de la Alimentación, cuya paritaria contempla una instancia de revisión durante agosto.
El informe del jueves permitirá determinar si la moderación observada en junio tuvo continuidad o si los alimentos volvieron a ejercer presión sobre el costo de vida.