Paritaria de Alimentación: sin acuerdo entre FTIA y FIPAA
La negociación salarial de los trabajadores de la industria de la alimentación continuará abierta al menos una semana más. La Federación de Trabajadores de Industrias de la Alimentación (FTIA) informó que la reunión mantenida con la Federación de Industrias de Productos Alimenticios y Afines (FIPAA), en el marco de la paritaria 2026-2027 del Convenio Colectivo de Trabajo 244/94, terminó sin acuerdo.
Según el comunicado difundido por la Federación el 10 de septiembre, ambas partes ratificaron sus posiciones y acordaron volver a reunirse el próximo jueves 17 de septiembre.
La organización sindical sostuvo durante el encuentro la necesidad de actualizar las escalas salariales frente al incremento de precios, tarifas y bienes que integran la canasta familiar, y volvió a advertir sobre la pérdida de poder adquisitivo.
La discusión comienza ahora una nueva etapa porque el acuerdo salarial anterior comprendía el período mayo-agosto de 2026. La escala publicada por FTIA muestra que el valor básico de la categoría inicial pasó de $6.700 por hora en mayo a $7.303 en agosto, lo que representa una actualización del 9%. El entendimiento incluyó además sumas extraordinarias no remunerativas de $70.000 y $50.000 para la categoría inicial, con valores proporcionales para las restantes categorías.
La inflación vuelve a ser la referencia
La reunión se produjo prácticamente en simultáneo con la publicación del IPC de agosto. El INDEC informó que la inflación fue del 1,7% mensual, mientras que en los primeros ocho meses de 2026 la variación acumulada llegó al 21,3%.
Si se observa específicamente el período cubierto por el último acuerdo de Alimentación, la evolución fue:
Mes IPC nacional
-Mayo 2,1%
-Junio 1,9%
-Julio 2,1%
-Agosto 1,7%
Acumulado compuesto ≈8,1%
De esta manera, el incremento del 9% incorporado al básico en agosto quedó apenas por encima de la inflación acumulada durante esos cuatro meses. La comparación, sin embargo, debe hacerse con cautela: el aumento no se incorporó gradualmente al salario básico sino que el valor de mayo se mantuvo durante junio y julio, meses en los que se utilizaron las sumas extraordinarias para complementar los ingresos.
Esto explica buena parte de la discusión que comienza ahora. Con una inflación mensual que descendió al 1,7%, la negociación ya no se desarrolla bajo las tasas de inflación extraordinarias de años anteriores, pero tampoco existe demasiado margen para acuerdos salariales que queden persistentemente por debajo del IPC.
Hay otro indicador especialmente relevante para los trabajadores: en agosto, la Canasta Básica Alimentaria y la Canasta Básica Total aumentaron ambas 2,6%, por encima del 1,7% del IPC general. En términos interanuales, la CBA aumentó 39,6% y la CBT 38,3%.
¿Qué sería un acuerdo que preserve el salario?
No corresponde anticipar qué porcentaje deberían acordar FTIA y FIPAA, porque eso dependerá de la negociación colectiva. Pero los datos permiten establecer una referencia objetiva.
Si el objetivo del nuevo entendimiento fuera simplemente evitar una nueva pérdida de poder adquisitivo, el piso económico debería estar vinculado a la inflación efectiva desde septiembre, con revisiones suficientemente frecuentes para corregir cualquier diferencia entre inflación prevista y realizada.
Una pauta cercana al 1,5%-2% mensual, acompañada por una cláusula de revisión, sería consistente con el ritmo inflacionario reciente y las expectativas actuales. No implicaría por sí misma una recuperación del salario real: sería fundamentalmente un mecanismo de conservación. Para recuperar pérdidas anteriores sería necesario adicionar una recomposición por encima de la inflación.

El último REM del Banco Central refleja precisamente un escenario de desaceleración, aunque no de estabilidad completa. Los analistas habían estimado correctamente una inflación de 1,7% para agosto y proyectan una economía que, después de una contracción desestacionalizada estimada del 0,9% durante el segundo trimestre, crecería 1,1% en el tercero y 1,3% en el cuarto.
Una negociación difícil también para la industria
El escenario empresarial tampoco es homogéneo. La industria manufacturera atraviesa un período de actividad débil: el último dato disponible del INDEC muestra una utilización de la capacidad instalada general del 59,1% en junio. Alimentos y bebidas, sin embargo, se ubicó por encima del promedio, con 64,4%, frente al 62,7% registrado un año antes.
Esto introduce un matiz relevante. No toda la industria alimenticia atraviesa la misma situación: conviven empresas exportadoras o segmentos con mayor nivel de actividad con otras compañías afectadas por la debilidad del mercado interno, los costos operativos y problemas financieros.
La negociación salarial se mueve así entre dos restricciones. Por un lado, los sindicatos buscan evitar que la desaceleración de la inflación se traduzca en acuerdos que consoliden una pérdida del salario real. Por otro, las empresas procuran contener los costos laborales en un escenario industrial todavía frágil.
Septiembre será el mes de revisión
El próximo encuentro del 17 de septiembre será, por lo tanto, más relevante que la reunión de esta semana. Con el IPC de agosto ya conocido, las partes cuentan ahora con una referencia completa para evaluar cómo terminó el acuerdo mayo-agosto y definir la pauta que regirá desde septiembre.
El punto central será determinar si el nuevo esquema se limita a acompañar la inflación esperada o incorpora algún mecanismo de recuperación salarial.
Para un sector intensivo en empleo y directamente vinculado con el consumo interno, el resultado tendrá además una dimensión que excede a la propia paritaria: salarios, consumo y nivel de actividad forman parte de una misma ecuación para la cadena alimentaria.