La negociación paritaria de la industria de la alimentación cerró una nueva audiencia sin acuerdo. La Federación de Trabajadores de Industrias de la Alimentación (FTIA) y la cámara empresaria FIPAA volverán a reunirse el jueves 3 de septiembre para intentar definir una actualización de las escalas salariales del Convenio Colectivo de Trabajo 244/94.
La reunión se realizó en el marco de la paritaria 2026-2027 y formaba parte de la revisión contemplada en el entendimiento firmado en junio. Según informó la Federación en un comunicado fechado el 26 de agosto, los representantes sindicales plantearon nuevamente “la necesidad de actualizar las escalas salariales” frente al sostenido aumento de los precios de la canasta familiar.
“Necesitamos una recomposición salarial que preserve el poder adquisitivo de los salarios”, expresó el Consejo Directivo de FTIA.
El comunicado no detalló el porcentaje solicitado por el sindicato ni la propuesta presentada por la representación empresaria. Ante la falta de acuerdo, las partes resolvieron continuar las conversaciones durante la primera semana de septiembre.
Qué establecía el acuerdo anterior
FTIA y la Federación de Industrias de Productos Alimenticios y Afines (FIPAA) habían alcanzado el 22 de junio el primer acuerdo de la paritaria 2026-2027.
El entendimiento estableció una suma extraordinaria no remunerativa de $120.000 para la categoría inicial, correspondiente a mayo, junio y julio. El monto se pagó en dos cuotas: $70.000 en junio y $50.000 en julio, con valores proporcionales para las categorías superiores.

Además, se acordó un aumento del 9% sobre los salarios básicos a partir de agosto y se ratificó la vigencia del CCT 244/94 por un año.
Para la categoría inicial de operario, el valor horario pasó de $6.700 en mayo y junio a $7.303 en agosto. En el caso del personal mensualizado, la categoría I aumentó de un básico de $1.341.216,37 a $1.461.925,84.
La suma extraordinaria ayudó a complementar los ingresos durante los primeros meses del acuerdo, pero no quedó incorporada al salario básico. Por eso, una vez pagada la última cuota en julio, la discusión volvió a concentrarse en la escala remunerativa.
Una revisión prevista desde junio
La reapertura de agosto no constituye una ruptura anticipada del acuerdo. La instancia había sido incluida expresamente por FTIA y FIPAA para revisar los salarios de acuerdo con la evolución de la economía.
Entre mayo y julio, meses cubiertos por el primer tramo de la paritaria, el Índice de Precios al Consumidor acumuló un aumento cercano al 6,5%. El cálculo surge de combinar las variaciones mensuales informadas por el INDEC: 2,1% en mayo, 2,1% en junio y 2,1% en julio.
El aumento del 9% aplicado sobre los básicos desde agosto supera esa inflación acumulada. Sin embargo, la comparación no refleja por sí sola la evolución completa del ingreso de los trabajadores.
Durante mayo, junio y julio los básicos se mantuvieron sin modificaciones y la compensación se instrumentó mediante una suma no remunerativa y por única vez. Además, el nuevo valor salarial deberá cubrir los meses posteriores, mientras continúa el incremento del costo de vida.
La diferencia entre una suma extraordinaria y un aumento incorporado al básico es central en la negociación. Los conceptos no remunerativos pueden mejorar el ingreso inmediato, pero no tienen el mismo efecto sobre adicionales, horas extras, aguinaldo, vacaciones y aportes que una recomposición consolidada en la escala.
El peso de los alimentos y los servicios
El reclamo gremial se produce en un escenario de desaceleración de la inflación respecto de años anteriores, aunque con aumentos mensuales que continúan erosionando los ingresos.
El IPC nacional subió 2,1% en julio y acumuló 19,5% durante los primeros siete meses de 2026, según el INDEC. La variación interanual se mantuvo por encima de ese registro, lo que muestra que el costo de vida sigue creciendo aun cuando lo hace a una velocidad menor.

Para los trabajadores, además, el impacto no depende solamente del índice general. La evolución de alimentos, vivienda, transporte, servicios públicos y otros gastos esenciales determina qué proporción del salario queda disponible al finalizar el mes.
FTIA utilizó precisamente el precio de la canasta familiar como fundamento de su pedido. La Federación sostiene que la revisión debe evitar que el incremento conseguido en junio pierda efecto frente a los aumentos posteriores.
Una negociación atravesada por la situación industrial
La discusión salarial coincide con un período complejo para distintas ramas de la alimentación. Empresas y cámaras sectoriales señalan una recuperación desigual del consumo, elevados costos impositivos y logísticos y una mayor competencia de productos importados.
Desde el sector sindical, en cambio, advierten que esas dificultades no deben trasladarse a los salarios ni al empleo. Durante 2026, FTIA y sus sindicatos adheridos denunciaron cierres, despidos, suspensiones y pagos atrasados en distintas plantas alimenticias.
Ese contexto agrega tensión a la paritaria: mientras los trabajadores buscan recuperar ingresos, las empresas enfrentan una actividad heterogénea y procuran limitar el crecimiento de sus costos.
La próxima audiencia deberá determinar si las partes acuerdan un nuevo porcentaje sobre los salarios básicos, otra suma extraordinaria o una combinación de ambos mecanismos.También será relevante conocer desde qué mes se aplicará la eventual mejora y si quedará prevista una nueva revisión antes de finalizar 2026.
Hasta el momento, FTIA no comunicó medidas de fuerza y FIPAA no difundió públicamente los detalles de su posición. La negociación permanece abierta y la reunión del 3 de septiembre será la próxima instancia formal para intentar acercar las diferencias.