Representantes de la industria, las pequeñas y medianas empresas, el comercio y el movimiento obrero se reunieron en Rosario para comenzar a construir una agenda común destinada a recuperar la producción y generar empleo formal y sostenible.
El encuentro “Argentina Produce: Diálogo que Construye” se realizó el jueves 27 de agosto en el Salón Empresario de la Asociación Empresaria de Rosario (AER). La convocatoria reunió a más de 300 dirigentes y especialistas, según informaron las entidades organizadoras.
La jornada fue impulsada conjuntamente por la Confederación General del Trabajo (CGT), la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), la Federación Industrial de Santa Fe (FISFE) y la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA).
El objetivo fue abrir un espacio institucional para compartir diagnósticos y elaborar propuestas frente a la caída de la actividad industrial, la pérdida de puestos de trabajo, el debilitamiento del consumo y las dificultades que atraviesan las pymes.
Más que una conferencia aislada, los organizadores presentaron el encuentro como el comienzo de un proceso que buscará extenderse a otras regiones del país y aportar consensos para una política de desarrollo de largo plazo.
Intereses diferentes, un objetivo compartido
La principal señal política de la jornada fue la presencia conjunta de empresarios y trabajadores en una misma mesa.
Las entidades reconocieron que ambos sectores representan intereses diferentes y que entre ellos existen discusiones salariales, laborales y distributivas. Sin embargo, coincidieron en que ninguna estrategia de crecimiento puede sostenerse si las empresas cierran, disminuye la inversión y se destruye empleo formal.
El cosecretario general de la CGT, Jorge Sola, sostuvo que trabajadores y empresarios comparten el objetivo de “generar más y mejor riqueza para la Argentina”.

“Las discusiones están al orden del día. El problema es cuando las discusiones no tienen una mesa donde canalizarse”, afirmó el dirigente. Según planteó, esos ámbitos institucionales dejaron de funcionar y deben ser reconstruidos para que las diferencias puedan transformarse en acuerdos.
Sola también cuestionó la ausencia de una estrategia orientada a la industria y el comercio. “Hay una oportunidad para corregir ese rumbo y quienes estamos acá somos actores importantes para construir una política productiva”, expresó.
El planteo resume una de las ideas centrales de Argentina Produce: el diálogo social no implica borrar las diferencias entre capital y trabajo, sino construir reglas y objetivos compartidos para ampliar la producción, la inversión y el empleo.
El empleo como parte de la política productiva
La creación de trabajo formal ocupó un lugar central en las deliberaciones. Los participantes advirtieron que la pérdida de empresas no afecta solamente a sus propietarios y trabajadores, sino también al consumo, a los proveedores y a las economías regionales.
Ricardo Diab, presidente de CAME y de la Asociación Empresaria de Rosario, explicó esa relación desde la perspectiva del comercio y de las pequeñas empresas.
“No nos da lo mismo la venta de productos nacionales o importados, porque cada fábrica que cierra implica empleos que se pierden, y cada trabajador que se queda sin ingresos fijos es, a la vez, un consumidor que el sector comercial pierde”, señaló.
Diab destacó además que la mayoría de las firmas representadas por CAME tiene planteles reducidos. “Cada trabajador no es un número, porque lo consideramos parte fundamental de nuestra existencia”, afirmó.
La reflexión coloca al empleo más allá de su dimensión salarial: para las pymes y el comercio, el trabajador también sostiene la demanda interna que permite mantener la actividad económica.
Educación, tecnología y trabajo calificado
El programa incluyó dos paneles técnicos y un conversatorio de cierre.
Mario Oporto tuvo a su cargo el espacio dedicado a la formación profesional y su relación con los cambios productivos. El eje fue la necesidad de acercar el sistema educativo al mundo del trabajo y preparar trabajadores para los procesos de innovación tecnológica.
La discusión no se limitó a cubrir las demandas actuales de las empresas. También planteó qué perfiles laborales, capacidades técnicas y oportunidades educativas necesitará un proyecto industrial de largo plazo.
El segundo panel estuvo encabezado por el economista Fernando Grasso y abordó la macroeconomía, la competitividad y su impacto sobre la producción y el empleo.
Grasso analizó las consecuencias de la estructura tributaria, los costos productivos, las restricciones de acceso al crédito y la falta de políticas industriales, especialmente para las pequeñas y medianas empresas. También sostuvo que el crecimiento no puede descansar exclusivamente en los sectores asociados a los recursos naturales.
El cierre reunió a Elio Del Re, presidente de ADIMRA; Ricardo Diab, titular de CAME; Jorge Sola, cosecretario general de la CGT, y Javier Martin, presidente de FISFE.
Una estrategia que alcance a toda la industria
El presidente de ADIMRA, Elio Del Re, sostuvo que el desarrollo productivo debe involucrar al conjunto de las actividades económicas.
“Cuando decimos Argentina Produce, es el lugar al que queremos ir; lo pensamos con todos los sectores abrazando a la industria, el comercio, el agro, la ciencia y la tecnología”, expresó.
Del Re destacó las posibilidades que ofrecen Vaca Muerta y la expansión de la agroindustria, pero remarcó que esos recursos deben convertirse en proveedores, tecnología, empleo e inversiones distribuidas en todo el territorio.
“La industria no es el problema de Argentina, es parte de la solución”, afirmó.
El presidente de FISFE, Javier Martin, reforzó esa mirada. Si bien reconoció las oportunidades asociadas al gas, el petróleo, la minería y el agro, advirtió que esos sectores, por sí solos, no alcanzan para sostener el desarrollo de una población de 50 millones de habitantes.
“Necesitamos un proyecto productivo que incorpore ciencia, tecnología y trabajo calificado”, planteó.
Martin también llamó a evitar que el encuentro se convirtiera en una instancia de mera protesta. “No queremos quedarnos en la queja ni en la catarsis. Queremos generar propuestas y consensos para que la política pueda nutrirse de ellas”, aseguró.
La participación de STIA y Sergio Escalante
La industria alimentaria estuvo representada entre los asistentes por el Sindicato de Trabajadores de Industrias de la Alimentación de la provincia de Buenos Aires.
Su secretario general, Sergio Escalante, participó de la actividad junto con representantes gremiales de diferentes sectores. La publicación difundida por el propio dirigente señaló que STIA estuvo presente para defender los intereses de los trabajadores de la alimentación y aportar su perspectiva sobre la producción y el empleo.
“Un espacio donde empresarios y trabajadores nos reunimos para debatir los desafíos actuales de la producción, el empleo, la industria y la competitividad de nuestro país”, describió Escalante en sus redes sociales.

El dirigente agregó que el sindicato asistió con la intención de contribuir a “construir una Argentina con más producción y trabajo”.
De acuerdo con el programa público y los comunicados de las entidades organizadoras, Escalante no integró los paneles ni aparece registrado como orador. Su participación fue institucional, como representante de STIA Buenos Aires dentro del conjunto de dirigentes sindicales convocados.
La distinción es relevante: el aporte de STIA se inscribió en la construcción colectiva del espacio y no en una exposición individual dentro del programa formal.
La alimentación dentro de la agenda productiva
Aunque COPAL no figuró entre las entidades organizadoras ni entre los expositores anunciados, la industria de alimentos y bebidas comparte varios de los desafíos debatidos en Rosario.
El sector combina una fuerte capacidad exportadora con una amplia red de plantas, proveedores y pymes distribuidas en todo el país. Al mismo tiempo, enfrenta una recuperación desigual del consumo, elevados costos tributarios y logísticos y una mayor competencia de productos importados.
La presidenta de COPAL, Carla Martín Bonito, ha señalado en intervenciones recientes que “Argentina produce lo que el mundo demanda y tiene un enorme potencial exportador”. Su planteo coincide con uno de los ejes del encuentro: convertir los recursos y la capacidad productiva del país en inversión, agregado de valor y empleo.
Esa mirada empresarial debe convivir con las demandas gremiales sobre salarios, condiciones laborales y estabilidad de los puestos de trabajo. La construcción de un proyecto industrial requiere que el crecimiento exportador y las mejoras de productividad se traduzcan también en empleo registrado y de calidad.
De la coincidencia al programa productivo
El encuentro se desarrolló en un escenario difícil para la industria santafesina. Según FISFE, la actividad fabril provincial acumuló una caída del 3,7% durante el primer semestre de 2026. Desde diciembre de 2023, Santa Fe perdió 9.686 puestos industriales y cerraron 484 empresas manufactureras, de acuerdo con el relevamiento de la entidad.
Frente a estos indicadores, Argentina Produce propuso una agenda basada en el aumento de la inversión, la incorporación de tecnología, el fortalecimiento de las pymes, la capacitación laboral y la generación de empleo formal.
El desafío será transformar esas coincidencias generales en propuestas concretas. Empresarios y trabajadores deberán discutir cómo financiar la inversión, qué políticas productivas priorizar, de qué manera mejorar la competitividad y cómo distribuir los beneficios derivados de una eventual recuperación.
La sustentabilidad tampoco puede quedar limitada al equilibrio ambiental o financiero. Un modelo productivo sostenible necesita empresas capaces de invertir y crecer, pero también empleos registrados, salarios que sostengan el consumo y formación profesional que permita acompañar los cambios tecnológicos.
Rosario dejó una primera fotografía: representantes del capital y del trabajo, con intereses y responsabilidades diferentes, reconocieron que el deterioro de la producción los afecta a ambos.