Granja Tres Arroyos despidió a unos 1.000 trabajadores de tres plantas bonaerenses durante los primeros días de septiembre y ratificó otras 270 desvinculaciones en Concepción del Uruguay. La crisis de la mayor empresa avícola del país atraviesa cuatro comunidades, paraliza capacidad productiva y extiende sus efectos hacia proveedores, granjeros integrados, transportistas y comercios locales.
El Sindicato de Trabajadores de Industrias de la Alimentación de la provincia de Buenos Aires relevó 500 despidos en Capitán Sarmiento, cerca de 450 en la planta WADE 2 de El Jagüel, partido de Esteban Echeverría, y otros 50 en Pinazo, partido de Pilar.
La dimensión del recorte modifica la estructura de esas unidades. WADE 2, antigua planta de Cresta Roja, tenía una dotación cercana a 500 personas. Los telegramas alcanzaron al 90% del personal. Capitán Sarmiento perdió alrededor de la mitad de sus trabajadores y la dotación de Pilar bajó de 300 a 250 empleados.
El Ministerio de Trabajo bonaerense convocó a la empresa y al sindicato a una audiencia en La Plata. STIA presentó ante la cartera laboral el relevamiento de telegramas, cuyo conteo continuaba abierto al cierre de esta nota.
Los telegramas atribuyen las cesantías a una “grave disminución de trabajo” originada en circunstancias extraordinarias. La empresa relaciona su situación con la influenza aviar, el cierre de mercados de exportación, el aumento de los costos, la sobreoferta interna y la caída de los precios de comercialización.
Entre Ríos enfrenta su propio conflicto
La planta La China, ubicada en Concepción del Uruguay, permanece paralizada desde mayo. Granja Tres Arroyos ratificó 270 despidos después del vencimiento de la conciliación obligatoria dispuesta por la Secretaría de Trabajo de Entre Ríos.
El conflicto había comenzado con cifras divergentes. STIA Concepción del Uruguay denunció inicialmente más de 250 telegramas, mientras otras estimaciones gremiales ubicaron el alcance potencial entre 300 y 400 trabajadores. La ratificación empresaria consolidó una cifra de 270 desvinculaciones.

El sindicato entrerriano rechazó la aplicación del artículo 247 de la Ley de Contrato de Trabajo, utilizado por la empresa para proponer indemnizaciones equivalentes al 50%. La organización sostiene que las decisiones de gestión tuvieron una participación central en la crisis y reclama el pago completo de salarios e indemnizaciones.
STIA también solicitó que se investigue la responsabilidad individual y subsidiaria de socios gerentes y accionistas mayoritarios. El planteo busca que los propietarios respondan con su patrimonio frente a las obligaciones laborales en caso de corresponder.
Los trabajadores denunciaron atrasos de hasta cuatro meses en los salarios, pagos fragmentados, deudas de producción y falta de precisiones sobre las indemnizaciones. Un grupo de despedidos anunció nuevas protestas frente al Juzgado Laboral de Concepción del Uruguay.
Las respuestas sindicales avanzan por carriles provinciales. STIA Buenos Aires concentra su intervención en las plantas de Capitán Sarmiento, El Jagüel y Pilar. La filial de Concepción del Uruguay actúa ante la Secretaría de Trabajo entrerriana y la Justicia laboral. La dispersión territorial de la empresa obliga a sostener negociaciones simultáneas con autoridades y representaciones gremiales diferentes.
De un carro con pollos a la mayor avícola del país
La crisis afecta a una empresa con más de seis décadas de historia dentro del entramado productivo argentino. Sus orígenes familiares se remontan a Gaspar De Grazia, inmigrante italiano que comenzó vendiendo pollos vivos con un carro y un caballo por las calles de Buenos Aires.
La familia participó en la creación de Soychú en 1962 y constituyó Granja Tres Arroyos en 1965 como distribuidora de esa producción. La compañía avanzó durante las décadas siguientes mediante integración vertical, ampliación de plantas y adquisición de otras empresas.

El grupo incorporó molinos de alimento balanceado, plantas de incubación, granjas, frigoríficos, instalaciones de procesamiento y unidades dedicadas a subproductos. Su expansión también alcanzó Uruguay.
La empresa llegó a procesar hasta 760.000 aves por día, emplear a más de 6.500 personas y exportar a más de 60 países. Su facturación anual se ubicó cerca de los USD 1.300 millones en los años de mayor actividad.
En octubre de 2024, Joaquín de Grazia participó de una extensa entrevista en La Fábrica Podcast. Allí reconstruyó la historia familiar, elogió el rumbo económico de Javier Milei y expresó su confianza en el porvenir del país.
Ese crecimiento convirtió a Granja Tres Arroyos en una pieza central de la cadena avícola. La empresa conecta la producción de maíz y soja con plantas de alimento balanceado, incubadoras, granjas integradas, frigoríficos, transporte refrigerado, distribución y exportación.
Las sucesivas compras ampliaron la escala y también incorporaron estructuras con problemas previos. El grupo absorbió activos de Avex y de Cresta Roja, dos compañías que habían atravesado crisis financieras. La integración de esas plantas elevó la capacidad instalada y agregó nuevas necesidades de capital.
Una deuda de USD 350,9 millones
Granja Tres Arroyos presentó en 2026 una propuesta para reestructurar un pasivo estimado en USD 350,9 millones. El plan abarca conjuntamente a Granja Tres Arroyos SA, WADE SA y Avex SA.
La deuda comercial asciende a USD 123 millones. Ese bloque incluye proveedores de granos, laboratorios veterinarios, transportistas, granjeros integrados, compañías energéticas y otras firmas que sostienen el funcionamiento diario de la cadena.
El pasivo fiscal suma USD 88,1 millones. Las obligaciones financieras garantizadas alcanzan USD 85,1 millones y las deudas financieras sin garantía representan otros USD 54,7 millones.
La propuesta presentada a los acreedores contempla quitas de hasta el 75%, períodos de gracia y plazos de pago de varios años. El programa también prevé la venta de activos por al menos USD 30 millones y el ingreso de un inversor con un aporte mínimo de USD 45 millones.
La empresa vendió a la Asociación de Cooperativas Argentinas la planta de Avex en Río Cuarto mediante un contrato de venta y alquiler posterior. Esa operación permitió obtener liquidez y conservar temporalmente el uso de las instalaciones.
El deterioro productivo acompañó al financiero. La faena diaria cayó desde un máximo aproximado de 760.000 aves hasta unas 200.000. El grupo acumuló más de 1.800 cheques rechazados por encima de los $29.000 millones y registró atrasos salariales.
El plan de reestructuración proyectaba elevar la faena a 430.000 aves diarias y recuperar resultados operativos positivos en 2027. La nueva ola de cierres y despidos vuelve más exigente esa proyección.
El “futuro extraordinario” de Joaquín de Grazia
En octubre de 2024, Joaquín de Grazia participó de una extensa entrevista en La Fábrica Podcast. Allí reconstruyó la historia familiar, elogió el rumbo económico de Javier Milei y expresó su confianza en el porvenir del país.
“Veo un futuro extraordinario”, afirmó el empresario. De Grazia sostuvo que la reducción de la inflación permitiría mejorar el bienestar y recuperar el consumo. También pidió paciencia y un esfuerzo compartido durante el proceso de estabilización.
El 20 de noviembre de 2024, unas seis semanas después de la publicación de aquella entrevista, Granja Tres Arroyos solicitó la apertura de un Procedimiento Preventivo de Crisis. La presentación incluyó una reducción de puestos y una readecuación salarial.
La secuencia aporta un contrapunto directo entre el discurso empresario y la evolución de la compañía. El horizonte de estabilidad respaldado por De Grazia convivió desde finales de 2024 con pedidos de reducción salarial, suspensiones, atrasos en los pagos, venta de activos, plantas paralizadas y despidos.
La crisis incorpora factores anteriores y posteriores al cambio de gobierno. La pérdida de mercados causada por la influenza aviar afectó las exportaciones y representó para el sector una merma estimada en USD 160 millones. El endeudamiento, las adquisiciones, la falta de capital de trabajo, los costos internos y la gestión de una estructura sobredimensionada completan el cuadro.
El mercado avícola argentino mantiene además un consumo interno elevado. Esa situación refuerza el carácter empresarial y financiero de una crisis que golpea con especial intensidad a Granja Tres Arroyos frente a otros actores de la actividad.
El empleo directo y la cadena que rodea cada planta
Los despidos producen un efecto inmediato sobre los ingresos familiares y un impacto regional que se amplía a través de cada planta. Capitán Sarmiento tiene una relación histórica con la compañía y organizó parte de su actividad económica alrededor de la fábrica.
La intendenta Fernanda Astorino reclamó explicaciones a Joaquín de Grazia y pidió una mesa de diálogo. El municipio comenzó a asistir a familias con alimentos y realizó gestiones ante prestadores de electricidad, agua y obras sociales.
Concepción del Uruguay atraviesa una situación semejante. La planta La China representaba empleo industrial estable para cientos de familias y generaba demanda para comercios, transportistas y prestadores de servicios.

El alcance productivo también llega al campo. La avicultura integrada depende de criadores, proveedores de maíz y soja, plantas de alimento balanceado, servicios veterinarios, logística y faena. La deuda comercial de USD 123 millones expone la magnitud de esa red y el riesgo que enfrenta cada eslabón.
La pérdida de más de un millar de puestos industriales reduce aportes a la seguridad social, cobertura de obra social, consumo local y capacidad de negociación de los trabajadores. Las localidades con menor diversificación productiva reciben el impacto con mayor intensidad.
Una crisis que redefine el legado familiar
Granja Tres Arroyos construyó su identidad sobre una historia de inmigración, trabajo familiar, integración productiva y expansión nacional. Ese recorrido forma parte del patrimonio industrial argentino y explica la dimensión social alcanzada por su crisis.
La trayectoria también coloca una responsabilidad concreta sobre la conducción. Las decisiones que llevaron a la empresa desde un carro de venta callejera hasta el liderazgo regional pertenecen a la misma estructura familiar que encabezó las adquisiciones, acumuló el endeudamiento y diseñó la reestructuración actual.
El futuro extraordinario proyectado por Joaquín de Grazia enfrenta hoy una realidad de plantas paralizadas, salarios adeudados y despidos masivos. Los trabajadores, los proveedores y las comunidades fabriles cargan con las consecuencias inmediatas.
La resolución de la crisis requiere preservar capacidad productiva, ordenar las obligaciones con los acreedores y garantizar los derechos laborales. También exige respuestas de los accionistas y una intervención activa de las autoridades laborales.
El destino de Granja Tres Arroyos definirá el futuro de una empresa familiar emblemática y dejará una señal para todo el entramado alimentario. La escala alcanzada durante seis décadas multiplica ahora el costo económico y social de cada planta que se detiene.