La Federación de Trabajadores de Industrias de la Alimentación (FTIA) realizó en Salta una nueva jornada de su Programa de Capacitación y Formación Profesional, con la participación de dirigentes nacionales y regionales, delegados gremiales y autoridades provinciales.
La actividad formó parte de un programa que la Federación desarrolla desde 2004 y que tiene como objetivo fortalecer la formación de dirigentes y trabajadores, las herramientas de representación sindical y la capacidad de negociación colectiva.
El encuentro adquirió además una dimensión política y productiva particular por el contexto en el que se desarrolló: las modificaciones recientes de la legislación laboral, la situación del empleo industrial y el debate sobre las condiciones necesarias para sostener producción y trabajo en el país estuvieron entre los principales ejes.
Una jornada con representación nacional y regional
El secretario general de la FTIA, Héctor Morcillo, encabezó la actividad junto a integrantes del Consejo Directivo de la Federación.
También participaron Sergio Escalante, secretario general del STIA Buenos Aires; Antonio Cardozo, titular del STIA Salta; y Gilda Hurtado, referente del STIA Jujuy.
La jornada contó asimismo con la presencia del vicegobernador de Salta, Antonio Marocco; el intendente de General Güemes, Carlos Rosso; el secretario de Trabajo provincial, Alfredo Batule; el secretario adjunto de la CGT Salta, Fabián Guerrero, y representantes de otros sindicatos y organizaciones gremiales.
El Gobierno salteño confirmó que la actividad se desarrolló en General Güemes y estuvo dirigida a dirigentes, delegadas y delegados de la industria de la alimentación de distintas jurisdicciones del país.
Reforma laboral: el principal eje de capacitación
Uno de los bloques centrales estuvo a cargo del equipo legal de la Federación.
Con la participación del secretario gremial de FTIA, Eduardo Cornejo, y de los abogados Marina Ameal y Gabriel Torlaschi, se analizaron las últimas modificaciones de la legislación laboral, sus alcances y las herramientas disponibles para la defensa de los derechos laborales.
Desde la Federación consideran que los cambios introducidos en los últimos años modifican de manera significativa las relaciones laborales y afectan la capacidad de representación y negociación de las organizaciones sindicales.
Para la FTIA, ese escenario obliga a reforzar la capacitación de delegados y dirigentes.
La posición gremial plantea que conocer con precisión la legislación vigente deja de ser únicamente una tarea jurídica y se convierte en una herramienta práctica para la negociación colectiva y la representación cotidiana en los establecimientos industriales.
Morcillo: la reforma laboral no crea empleo por sí sola
Durante la jornada, Héctor Morcillo vinculó directamente la discusión laboral con el modelo productivo.
El secretario general de la Federación sostuvo que una reforma de las normas laborales no puede generar empleo de manera aislada si no existe simultáneamente una política que favorezca la producción, el desarrollo industrial y el crecimiento de las pequeñas y medianas empresas.

Ese planteo constituye uno de los principales puntos de diferencia entre el movimiento sindical y la estrategia económica del Gobierno nacional.
Mientras la administración nacional sostiene que una regulación laboral más flexible puede reducir costos de contratación y favorecer la creación de empleo, los gremios industriales advierten que ninguna modificación normativa puede compensar una economía con menor producción, cierres de empresas o caída del consumo.
En ese sentido, la posición de la FTIA coincide con una preocupación que durante los últimos meses también expresaron distintos sectores empresarios: la recuperación sostenible del empleo depende, en última instancia, de que existan empresas con capacidad de producir, invertir y vender.
La mirada desde Salta
El vicegobernador Antonio Marocco también defendió el papel de la capacitación sindical.
Durante su intervención destacó a las negociaciones paritarias como una de las conquistas centrales del movimiento obrero argentino y señaló que la formación permite a trabajadores y representantes comprender los cambios regulatorios y fortalecer su capacidad de representación.
El funcionario destacó el trabajo conjunto de las diez provincias del Norte Grande y planteó la necesidad de fortalecer una agenda federal que contemple las desigualdades productivas y económicas existentes entre las distintas regiones del país.
El planteo tiene especial relevancia para la industria alimentaria ya que buena parte de las cadenas agroindustriales dependen de economías regionales que enfrentan problemas de infraestructura, logística, distancia de los grandes centros de consumo y acceso al financiamiento.
El empleo como punto de conflicto
Antonio Cardozo, secretario general del STIA Salta, vinculó directamente la capacitación con la necesidad de comprender la nueva legislación y defender los derechos laborales.
También planteó preocupación por los despidos, los cierres de empresas y la caída de actividad productiva.
El debate se produce en un momento particularmente sensible para la industria manufacturera que afecta transversalmente a los diferentes sectores productivos.
Como informó recientemente InfoAlimentación al analizar los datos del Día de la Industria, entre noviembre de 2023 y mayo de 2026 se registraron 97.312 empleos industriales menos y 4.020 unidades manufactureras con trabajadores registrados dejaron de formar parte del registro, de acuerdo con datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo procesados por CEPA.
Para los sindicatos industriales, esa evolución refuerza la idea de que la discusión laboral no puede separarse de la política industrial.
Escalante y la discusión sobre el modelo económico
Sergio Escalante, quien trabaja hace años en la promoción de políticas de producción e integración sectorial, llevó el planteo un paso más allá.
El dirigente del STIA Buenos Aires cuestionó las consecuencias económicas y sociales del actual modelo económico y sostuvo que la respuesta de los trabajadores no debe limitarse al terreno estrictamente gremial.
Escalante planteó la necesidad de construir una alternativa política y social basada en desarrollo productivo, distribución del ingreso y justicia social.

El secretario general de Alimentación asumió una posición explícitamente política y la integró a un diagnóstico del sector sindical que debe ser comprendido en relación con los datos económicos objetivos.
Para los referentes gremiales de Alimentación, el debate no se restringe a salarios, convenios colectivos o condiciones de trabajo, sino que comienza a incorporar definiciones sobre política económica, desarrollo industrial y distribución.
Capacitación sindical en un escenario de transformación
La jornada de Salta forma parte de una estrategia más amplia de la FTIA. En abril, durante su Congreso Nacional Ordinario, la Federación no sólo renovó la conducción encabezada por Morcillo para el período 2026-2030, sino que también anunció la creación de un Observatorio de Datos propio destinado a producir información económica y laboral sobre el sector.
La combinación de capacitación jurídica, análisis económico y generación de estadísticas señala una evolución en las herramientas que buscan desarrollar las organizaciones sindicales.
Para la industria alimentaria, la discusión resulta especialmente significativa.
El sector es uno de los principales generadores de empleo industrial del país y al mismo tiempo uno de los mayores aportantes de exportaciones. Esa condición convierte a trabajadores y empresas de alimentos en actores centrales de cualquier debate sobre apertura económica, competitividad, salario y desarrollo industrial.
Más allá de las diferencias políticas, la pregunta de fondo es compartida por buena parte de quienes forman parte del entramado productivo: qué condiciones necesita la Argentina para que la modernización de las relaciones laborales esté acompañada por mayor inversión, producción y empleo formal, y no únicamente por una modificación de las reglas bajo las que se distribuye el trabajo existente.