El STIA participó del primer Congreso Bonaerense del Trabajo

El STIA participó del primer Congreso Bonaerense del Trabajo

El movimiento obrero bonaerense construye la alternativa al modelo de destrucción productiva. Sergio Escalante presentó un programa industrial en Mar del Plata en el primer Congreso Bonaerense del Trabajo.

 

El 28 y 29 de mayo de 2026, Mar del Plata fue sede del primer Congreso Bonaerense del Trabajo, convocado bajo el lema «Por una construcción federal del mundo laboral». El encuentro, organizado por el Ministerio de Trabajo de la Provincia de Buenos Aires, reunió al gobierno provincial, municipios, organizaciones sindicales, cámaras empresariales, el sector cooperativo y el ámbito académico en un espacio de diálogo social orientado a fortalecer el trabajo decente, la producción y la inclusión laboral.

El congreso reunió durante dos jornadas a más de seis mil participantes, y se desarrolló con 26 comisiones de debate en las que se analizaron las distintas problemáticas del mundo laboral. La convocatoria desbordó las expectativas de los organizadores: el ministerio calculó que solo la primera jornada reunió a más de tres mil personas entre trabajadores, empresarios, funcionarios, secretarios generales, representantes de la iglesia, la salud y la industria.

La apertura del encuentro tuvo lugar en el salón «Atlantic» del Hotel 13 de Julio, que para el congreso fue rebautizado «Norberto Centeno», en homenaje al histórico abogado laboralista desaparecido durante la última dictadura militar. El gesto inaugural trazó una línea de continuidad entre la memoria del movimiento obrero y la construcción de políticas laborales hacia el futuro.

Un diagnóstico que el movimiento obrero sostiene con cifras

El contexto que enmarcó los debates es concreto y urgente. Correa señaló que existen más de 300 mil trabajadores y trabajadoras despedidos en un proceso que calificó de «industricidio feroz», mucho más veloz que lo ocurrido en los ’90 y más acelerado que el período de Macri.

El ministro aportó datos precisos: la provincia de Buenos Aires concentra más del 50% de la industria nacional, y las políticas del gobierno de Milei afectan de manera directa al pueblo trabajador bonaerense. Como caso emblemático de ese proceso, el funcionario mencionó la situación de Granja Tres Arroyos, donde peligran 3.200 puestos de trabajo en cinco distritos, a causa de la caída del consumo interno y la paralización de las exportaciones a China.

El gobernador Axel Kicillof, y el ministro de Trabajo, Walter Correa, encabezaron el cierre del primer Congreso Bonaerense de Trabajo.

El impacto del modelo alcanza al conjunto de la estructura productiva. Kicillof señaló que los únicos sectores que crecen son el primario y el financiero, que generan poco empleo, mientras se desploman la industria, el comercio y la construcción. La advertencia apunta a una economía que premia la especulación y castiga la producción: el gobernador sostuvo que el mundo protege su industria y sus recursos estratégicos, pero en Argentina se impulsa un modelo que invita a las corporaciones extranjeras a llevarse todo sin dejar valor en el país.

«Por las políticas económicas del Gobierno nacional ya cerraron 24 mil empresas y se perdió medio millón de puestos de trabajo.» — Axel Kicillof, cierre del Congreso Bonaerense del Trabajo

La destrucción productiva como política deliberada

El Congreso instaló con claridad un argumento que el movimiento obrero sostiene desde el inicio de la gestión nacional: el deterioro del empleo y la industria son el resultado de decisiones políticas, y corresponde enfrentarlos con construcción política. Walter Correa cuestionó la política nacional y sostuvo que el país atraviesa un «industricidio feroz, peor que en los 90 y más rápido que en el proceso de Macri».

El ministro explicó que la provincia enfrenta una problemática compleja, dado que más del 50% de la industria nacional está radicada en el territorio bonaerense, y todas esas actividades sufren el impacto de las políticas de ajuste.

Correa fue categórico al calificar el proceso como un «industricidio»: «La desindustrialización es una política deliberada que busca destruir el aparato productivo nacional. Y desde el ministerio de Trabajo de la provincia estamos comprometidos en defender las fuentes laborales y en promover políticas que fomenten la industrialización y el empleo genuino».

Los debates del Congreso se vertebraron sobre esa lectura compartida. En las 26 comisiones se abordaron las diferentes situaciones que afectan al mundo del trabajo, provocadas por las medidas de apertura y desregulación de la economía implementadas por el gobierno nacional. Las discusiones incorporaron también los desafíos emergentes: la inclusión laboral, el trabajo en plataformas digitales, la prevención de la violencia laboral, el trabajo rural, la erradicación del trabajo infantil y el fortalecimiento de la economía social y cooperativa.

 

El Consejo Bonaerense del Trabajo: una herramienta institucional

El Congreso no fue solo un espacio de diagnóstico. En su marco se realizó la primera Asamblea del Consejo Bonaerense del Trabajo, un ámbito institucional creado para pasar del debate a la política concreta. El Consejo fue creado mediante la Resolución Nº 37/2026 de la cartera laboral y funciona como un ámbito institucional de diálogo y articulación entre el gobierno provincial, los municipios bonaerenses, las centrales sindicales, los sectores de la producción y otros actores relevantes del mundo laboral.

Walter Correa designó a Gustavo Mariani como coordinador ejecutivo del espacio.

Axel Kicillof propuso discutir el futuro del empleo con una perspectiva federal.

 

Presidido por Correa, el Consejo contó con la participación de ministros bonaerenses, intendentes, funcionarios de áreas laborales municipales, representantes de las tres centrales obreras y entidades empresarias como la UIPBA y la CGERA.

El objetivo del Consejo es claro: promover el diseño y la implementación de políticas públicas laborales con enfoque territorial, federal y participativo, orientadas a fomentar el trabajo digno, fortalecer la equidad en el acceso y permanencia en el empleo, y atender las particularidades sociales, económicas y productivas de las distintas regiones de la provincia.

Correa destacó que en el Congreso participaron representantes de todos los sectores: el trabajo, la industria y la iglesia. «Aquí hubo representación de las 24 provincias argentinas, con sus diferentes realidades, porque este fue un Congreso federal, y no uno unitario», concluyó el ministro.

Kicillof y la apuesta por una Argentina productiva

El gobernador Axel Kicillof encabezó el acto de cierre y trazó el horizonte político del encuentro. En su discurso señaló que la Argentina enfrenta el riesgo de profundizar un rumbo que ya causó daños irreparables al tejido productivo y laboral.

«Los argentinos sabemos muy bien que no hay proyecto de país si no hay participación popular del movimiento obrero y de los empresarios genuinos y nacionales. Este Congreso llegó para demostrar que hay otro camino: el de una Nación con ciencia, educación, industria y empleo. Eso es lo que vinimos a reafirmar hoy: gobernar es cuidar a los nuestros y crear trabajo», subrayó.

Correa, por su parte, destacó que el Congreso permitió al gobernador «otorgarle un marco institucional al debate que siempre tenemos dentro de todas las organizaciones: debatir estas cuestiones del mundo del trabajo».

El encuentro contó con la presencia de referentes sindicales de primera línea, entre ellos Héctor Daer, Hugo Moyano hijo y Octavio Argüello, el triunviro de la CGT, junto a ministros provinciales y representantes de organismos internacionales.

El STIA Buenos Aires llevó programa al Congreso

El Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación de Buenos Aires tuvo participación directa en el Congreso Bonaerense del Trabajo. Sergio Escalante, secretario general del STIA Buenos Aires, y miembros del Consejo Directivo estuvieron presentes en las dos jornadas de debate e intercambio.

La presencia del STIA fue activa y propositiva. Durante las jornadas, Escalante expuso un programa estratégico para el desarrollo industrial, construido desde la experiencia del gremio y desde las realidades concretas que el sector comparte con las empresas de la alimentación.

El STIA llevó propuestas al Congreso Bonaerense del Trabajo

 

El programa que presentó Escalante es consecuente con la línea que el STIA Buenos Aires sostiene desde hace tiempo: el trabajo, la producción y la industria son los motores del desarrollo de cada argentino y de cada argentina. Esa orientación industrialista y de construcción cooperativa con el sector empleador distingue al gremio alimentario dentro del movimiento obrero bonaerense.

La participación en el Congreso reafirmó el compromiso del STIA Buenos Aires con el diálogo, con la construcción federal y con la búsqueda de un modelo de país con inclusión. El sindicato lleva a los espacios de deliberación colectiva la misma convicción que orienta su práctica gremial cotidiana: la defensa del empleo genuino y la apuesta por la industria nacional.

«Necesitamos un modelo de país con inclusión, donde el trabajo, la producción y la industria sean los motores del desarrollo de cada argentino.» — Sergio Escalante, secretario general del STIA Buenos Aires

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Una construcción que el movimiento obrero sostiene con hechos

El primer Congreso Bonaerense del Trabajo dejó instalado un debate sobre el modelo productivo en un momento en que las consecuencias del ajuste se miden en cierres de empresas, despidos y caída de los ingresos reales. La articulación entre sindicatos, empresas, municipios y el gobierno provincial para diseñar políticas públicas orientadas al trabajo digno es la respuesta institucional a ese proceso.

Carla Gaudensi, secretaria general de la FATPREN, resumió el espíritu del encuentro: «La iniciativa del ministro Correa y del gobernador Kicillof es muy importante en un momento donde los trabajadores y el mundo laboral está siendo fuertemente atacado por las políticas del gobierno de Javier Milei».

El Congreso Bonaerense del Trabajo es un punto de partida. El Consejo Bonaerense del Trabajo, con representación de los 135 municipios y las centrales obreras, tiene la responsabilidad de transformar ese debate en política pública. El movimiento obrero bonaerense lleva al espacio institucional lo que sostiene en la calle, en las paritarias y en el trabajo cotidiano de cada gremio: que el desarrollo del país pasa por la industria, por el empleo formal y por la defensa de los derechos de los trabajadores y las trabajadoras.

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