INTA Corrientes evalúa la fertilización del arroz según el suelo y el genotipo

El INTA Corrientes estudia la fertilización del arroz mediante ensayos que relacionan variedad, suelo y momento de aplicación. La comunicación difundida el 20 de octubre reúne líneas de trabajo sobre nitrógeno, otros nutrientes y diagnóstico de los lotes. Los informes del mismo equipo permiten separar las respuestas observadas en cada experiencia.

Luciana Herber, investigadora de la estación, explicó que una misma dosis puede producir respuestas diferentes entre materiales genéticos. El programa evalúa Karandú INTA CL, Angirú INTA CL, Ivaté INTA CL, Alfredo INTA y Vicente INTA. Incluye aplicaciones fraccionadas, curvas de absorción y análisis de tejidos vegetales.

La ingeniera Soledad Rey Montoya destacó que la muestra de suelo debe representar al lote. También señaló que la inundación modifica sus condiciones químicas. La estación combina esos análisis con pruebas regionales para interpretar ambientes que difieren en textura, materia orgánica y aporte de nutrientes.

El anuncio de octubre menciona además bioestimulantes, biofertilizantes y formulaciones líquidas y foliares. No aporta una comparación de costos y rendimientos que permita ordenar esas alternativas.

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Angirú: un ensayo de nitrógeno en tres localidades

Herber y José Colazo, del INTA Concepción del Uruguay, presentaron un estudio sobre Angirú INTA CL en el Congreso Argentino de la Ciencia del Suelo. El encuentro se realizó del 14 al 17 de abril de 2026 en Bariloche. Su resumen está disponible en el sistema nacional de repositorios digitales.

La investigación comprendió tres campañas y tres localidades: El Sombrero y Mercedes, en Corrientes, y Las Palmas, en Chaco. Comparó siete cantidades de urea, entre cero y 400 kilos por hectárea, aplicadas al comenzar el riego. Esa cantidad expresa fertilizante comercial; no debe confundirse con kilos de nitrógeno.

Los autores ajustaron la respuesta del rendimiento mediante una función cuadrática. El resumen informa un máximo promedio asociado a 248,6 kilos de urea por hectárea. El valor corresponde al conjunto experimental, sin constituir una indicación uniforme para cualquier suelo o campaña.

El estudio también examinó la calidad industrial. Las dosis no produjeron efectos significativos sobre los parámetros evaluados. La interacción entre localidad y campaña tuvo mayor incidencia, según los autores. Por eso, el resultado productivo y la calidad del grano requieren lecturas diferenciadas.

Fraccionar la urea cambió la biomasa, sin aumentar el rinde de forma significativa

La Hoja Informativa 20 del INTA Corrientes, difundida el 22 de mayo, presenta otra comparación para Angirú. Los experimentos corresponden a 2020/21, para curvas de absorción, y a 2021/22, para recalibración del nitrógeno. Son antecedentes publicados en 2026, no ensayos realizados en octubre.

El equipo contrastó la aplicación completa de urea al inicio del riego con un reparto en dos momentos. En la alternativa fraccionada colocó 70% al iniciar el riego y 30% durante la diferenciación del primordio floral. El documento identifica una dosis de 250 kilos de urea por hectárea para el tratamiento de aplicación única.

La modalidad fraccionada acumuló más biomasa y absorbió más nitrógeno. Sin embargo, los investigadores no encontraron diferencias estadísticamente significativas en el rendimiento final del grano. Una mayor cantidad de material vegetal no demuestra, por sí sola, una mayor cosecha comercial.

Para las condiciones estudiadas, los autores consideran suficiente la aplicación inicial sobre suelo seco. Señalan que esa modalidad permite trabajar con maquinaria terrestre propia. El informe no contiene una cuenta económica actual que cuantifique el ahorro frente a una aplicación aérea.

La demanda de nutrientes cambia durante el ciclo

El póster del trabajo de macronutrientes describe seis muestreos de plantas enteras, desde cuatro hojas hasta madurez fisiológica. Los investigadores separaron hojas verdes, hojas secas, tallos y panojas. Después secaron las muestras y enviaron el material al laboratorio para determinar su composición.

Ese seguimiento permitió relacionar cada medición con una etapa del cultivo. El documento informa que 74% de la biomasa total se generó antes de la floración. Para fósforo, potasio y azufre, cerca de 90% de la acumulación se alcanzó antes de hoja bandera.

La distribución al final del ciclo también fue diferente. El nitrógeno y el fósforo registraron una partición hacia el grano de 67%. El azufre alcanzó 47% y el potasio, 32%. En este último caso, una proporción mayor quedó en el rastrojo.

La absorción total y la salida de nutrientes con el grano son medidas distintas. Los porcentajes del póster describen esa partición dentro del ensayo. No equivalen a una dosis de fertilizante ni a un balance completo del suelo de un establecimiento.

Micronutrientes: mediciones de una campaña identificada

La Hoja Informativa 21, publicada en junio, estudió manganeso, hierro, zinc, cobre y boro en Angirú INTA CL. El documento ubica el experimento en la campaña 2020/21 de la EEA Corrientes. Sus tres páginas describen el muestreo, muestran las curvas y presentan los resultados.

El zinc y el cobre habían acumulado más de 90% de sus requerimientos al llegar a hoja bandera. El manganeso y el boro mostraron una absorción temprana menor, de entre 75% y 81%. El hierro presentó una trayectoria más gradual, con 55% acumulado en esa etapa.

El equipo también calculó cuánto del nutriente absorbido salió en el grano. Para boro, zinc y cobre, esa proporción se ubicó entre 50% y 54%. En hierro fue 44% y en manganeso, 26%. Esos resultados corresponden a la variedad y las condiciones analizadas.

La hoja propone ajustar el manejo a partir del análisis de suelo y la expectativa de rendimiento. Incluye un control foliar alrededor de diez hojas, con una eventual corrección durante la diferenciación del primordio floral. Se trata de criterios del equipo técnico, cuya aplicación requiere interpretar el lote concreto.

Karandú y la evaluación industrial tienen antecedentes propios

El comunicado del INTA del 6 de agosto informó la presentación de un ensayo de fertilización nitrogenada de Karandú INTA CL en AAPRESID 2026. Herber atribuyó el trabajo al equipo que integra con Colazo. La página describe la búsqueda de una dosis que combine rendimiento y eficiencia, sin publicar el diseño completo ni sus tablas.

En la misma comunicación aparece una metodología de procesamiento digital de imágenes desarrollada con la Universidad Tecnológica Nacional. El INTA la atribuye al profesor Mario Sergio Cleva. Utiliza un escáner y software libre para medir características de los granos, entre ellas tamaño, volumen y peso.

Herber indicó que la herramienta ofrece resultados comparables con los métodos tradicionales y reduce tiempos de análisis y costos. La comunicación no aporta valores para cuantificar esas diferencias. La metodología de imágenes es un trabajo distinto de los ensayos sobre dosis de fertilizante.

Los documentos disponibles separan así materiales y objetivos: la experiencia de Karandú presentada en agosto, los estudios de Angirú y el análisis digital de granos. La comunicación del 20 de octubre mantiene el análisis de tejidos vegetales entre las herramientas para detectar deficiencias o excesos durante el desarrollo del cultivo.