Un ensayo del INTA en Chivilcoy registró una fuerte caída del rendimiento del girasol al desplazar la siembra hasta diciembre. El promedio pasó de 4.083 kilos por hectárea en octubre a 2.061 en la fecha más tardía. Para la cadena aceitera, el trabajo aporta información local sobre dos variables del abastecimiento: volumen de grano y contenido de materia grasa.
La comparación corresponde a la campaña 2025/26 y fue publicada en octubre de 2026. Incluyó tres híbridos comerciales y tres fechas de implantación. Su alcance es experimental: permite analizar respuestas bajo las condiciones evaluadas y requiere nuevas campañas para comprobar su estabilidad.
Qué se comparó en Chivilcoy
El informe técnico fue elaborado por Antonio Martín, Romina de San Celedonio, Matías Domínguez y Javier Lavandera. El trabajo reunió a la Agencia de Extensión Rural Chivilcoy y al equipo de girasol de la Experimental Pergamino. El experimento se realizó junto con BMH Semillas.
Las implantaciones se efectuaron el 9 de octubre, el 6 de noviembre y el 6 de diciembre. Cada fecha incluyó tres repeticiones aleatorias por híbrido. Se mantuvieron una densidad objetivo de 50.000 plantas por hectárea y la aplicación de 120 kilos de MAP por hectárea.
La cosecha manual permitió calcular rendimientos corregidos al 11% de humedad. Para medir materia grasa se utilizó una muestra compuesta de las tres repeticiones. Ese detalle metodológico importa: el informe aclara que aceite y peso de mil semillas carecieron de repeticiones para realizar un análisis de varianza propio.
La mayor diferencia apareció en diciembre
La comunicación del INTA informa promedios de 4.083 kilos por hectárea para octubre, 3.923 para noviembre y 2.061 para diciembre. Calculada sobre esos valores, la diferencia entre las dos primeras fechas es de 160 kilos. Entre octubre y diciembre alcanza 2.022 kilos por hectárea, aproximadamente un 49,5% del registro inicial.

Ese porcentaje describe este ensayo y su comparación de fechas. Usarlo como pérdida esperada para cualquier lote convertiría una observación local en un pronóstico sin respaldo. La experiencia tampoco permite calcular el resultado económico de la campaña 2026/27, que tendrá otras condiciones de producción y comercialización.
La explicación agronómica presentada por los investigadores vincula el retraso con un ciclo más corto y una menor radiación durante las etapas reproductivas. La fecha modifica el ambiente en el que el cultivo forma y llena sus granos. Por eso, trasladar la implantación también cambia la exposición a condiciones de crecimiento.
El aceite agrega otra dimensión al rendimiento
La materia grasa mide una cualidad distinta de los kilos cosechados. En el ensayo, la respuesta del contenido de aceite varió entre materiales. La evaluación del rendimiento bonificado integró ambos componentes y mostró comportamientos diferentes entre octubre y noviembre. En diciembre, la reducción de la productividad alcanzó a los tres híbridos evaluados.
Para interpretar el dato conviene separar rendimiento físico, porcentaje de aceite y rendimiento bonificado. El primero expresa grano por superficie; el segundo, una proporción de ese grano. El tercero traduce la calidad comercial a un equivalente de rendimiento, de acuerdo con un ajuste. Ninguno representa directamente litros de aceite refinado obtenidos en una planta.
Una industria necesita conocer tanto el volumen disponible como las características de la mercadería recibida. A partir de este ensayo puede discutirse cómo se genera esa materia prima. Para estimar extracción industrial hacen falta, además, información del proceso y mediciones de la planta. El trabajo de campo no ofrece ese balance industrial.
Cómo interviene la calidad en la comercialización
La Norma IX de comercialización de girasol fija una base de materia grasa de 42% sobre sustancia seca y limpia. También establece una base de humedad de 11%. La Cámara Arbitral de Cereales de Rosario publica una bonificación de 2% por cada punto de aceite por encima de la base, con proporción para las fracciones.
Un ejemplo permite distinguir las unidades: pasar de 42% a 46% de aceite supone cuatro puntos porcentuales adicionales. Bajo esa escala, la bonificación por materia grasa equivale a 8%. Es una ilustración matemática del mecanismo, sin precio de referencia ni liquidación real. Otros rubros de calidad y las condiciones pactadas también deben considerarse.
La misma norma contempla humedad, materias extrañas, acidez y tolerancias de recibo. Por eso, una cifra alta de aceite no describe por sí sola toda la calidad comercial. El análisis de la muestra y las condiciones de entrega permiten interpretar qué parte del valor corresponde a cada atributo.
Contenido total y composición del aceite
El Protocolo de Calidad para Aceites de Girasol, aprobado por la Resolución 49/2012, distingue la importancia de la composición de ácidos grasos. La proporción relativa de oleico y linoleico influye sobre propiedades y usos del aceite. Esa composición es una característica diferente del porcentaje total de materia grasa de la semilla.
La distinción ayuda a evitar una lectura comercial equivocada. Un grano con más aceite no queda automáticamente identificado como alto oleico. La diferenciación de productos exige verificar el atributo correspondiente y las condiciones de contratación. Los datos generales de rendimiento del ensayo no reemplazan esa caracterización.
Aapresid también señala la necesidad de evaluar rendimiento, sanidad y calidad al seleccionar materiales. En una publicación técnica de julio de 2025, el especialista del INTA Sebastián Zuil destacó las diferencias entre ambientes productivos. Ese antecedente aporta contexto para interpretar una comparación local, sin convertirla en una recomendación uniforme para todas las regiones.
La densidad también necesita información local
Otra experiencia del INTA, realizada en Morse durante 2025/26, comparó densidades de girasol junto con la Asociación de Ingenieros Agrónomos de Junín. La población habitual del productor, de 47.700 plantas por hectárea, tuvo mejores resultados que las alternativas inferior y superior. El trabajo combinó mediciones de campo, información satelital y evaluación de márgenes.
Ese resultado corresponde a otro sitio y a otro diseño de evaluación. Su utilidad para esta discusión está en mostrar que aumentar un insumo no asegura un mejor resultado. La combinación de ambiente, población y material debe evaluarse con información comparable. La densidad objetivo de Chivilcoy describe su protocolo; no constituye una prescripción para cada establecimiento.
Para el productor, la comparación económica requiere incorporar semilla, fertilización, labores y comercialización. Para el comprador industrial, importa relacionar la calidad recibida con la planificación del abastecimiento. El punto de encuentro es disponer de mediciones trazables, con campaña, ubicación y método identificados.
El contexto de la cadena girasolera
El complejo girasolero aumentó sus exportaciones 83% en volumen y 82% en valor entre enero y septiembre de 2026, según Agricultura. El dato integra el informe de exportaciones agroindustriales y corresponde al conjunto de la cadena. No mide el rendimiento del ensayo de Chivilcoy.