TrichoNOA-Salta reúne investigaciones sobre una cepa nativa de un hongo benéfico con aplicaciones potenciales en legumbres y otros cultivos. El INTA difundió el 16 de octubre avances del desarrollo realizado junto con el Conicet. El proyecto continúa en investigación y su reconocimiento como bioproducto no autoriza la venta comercial.
El microorganismo es Trichoderma afroharzianum Th15, aislado y seleccionado en el Noroeste Argentino. La comunicación institucional menciona aplicaciones estudiadas en tabaco, poroto y garbanzo. Los resultados publicados corresponden a ensayos específicos; la documentación consultada no presenta rendimientos comerciales de esos tres cultivos.
La cronología del desarrollo es anterior al comunicado de octubre. El certificado de interés fue otorgado mediante la Disposición 11/2026, firmada el 25 de agosto y publicada el 27. El trabajo científico sobre poroto apareció en febrero de 2026 y existen antecedentes de investigación en otros cultivos durante 2025.
Qué mostró el estudio en poroto
El artículo de Journal of Applied Microbiology fue publicado el 18 de febrero de 2026. Sus autoras son Eleonora Harries, Lorena Berruezo, Guadalupe Mercado Cárdenas y Verónica Rajal. El resumen describe una evaluación de ocho aislamientos de Trichoderma frente al hongo Rhizoctonia solani, causante de enfermedad en las raíces.
En bioensayos con poroto blanco del cultivar Alubia, tres aislamientos redujeron entre 42% y 51% la severidad de la podredumbre radicular. El grupo incluía Th15, Th45 y Th51. Ese intervalo resume resultados de varios aislamientos y no debe atribuirse íntegramente a Th15.
En pruebas de invernadero, otro grupo de suspensiones de conidios redujo la infección entre 30% y 50%. Allí se evaluaron Th15, Th28 y Th51. El estudio también describe actividad antifúngica de un cultivo líquido de Th15 en poroto negro del cultivar Leales 15.
Los autores concluyen que Th15 tiene potencial para proteger dos cultivares de poroto frente al patógeno. La fuente consultada es el resumen científico publicado por la revista. Sus porcentajes expresan respuestas experimentales sobre enfermedad; no son aumentos equivalentes de cosecha ni mediciones de rentabilidad.
El antecedente en suelos tabacaleros
Una ficha institucional del Conicet registra otro trabajo del equipo, publicado en 2025 en International Journal of Pest Management. La investigación cuantificó poblaciones de Trichoderma en 16 campos tabacaleros del Noroeste. A partir de esas muestras obtuvo 39 aislamientos para evaluar su antagonismo frente a Rhizoctonia solani.
El estudio identificó distintas especies dentro del conjunto. Th15 integró el grupo de Trichoderma afroharzianum, junto con otros cinco aislamientos. El resumen informa que Th14, Th15 y Th51 redujeron la infección por un grupo del patógeno y promovieron el crecimiento de tabaco.
El registro también relaciona mayores poblaciones del hongo con características de los suelos estudiados, entre ellas materia orgánica, estabilidad de agregados y textura. Esas asociaciones corresponden a las muestras analizadas. La ficha no presenta una recomendación de aplicación comercial para cualquier suelo o cultivo.
Este antecedente ayuda a distinguir la selección del microorganismo de la evaluación posterior en poroto. La misma identificación de cepa permite seguir la línea experimental. Los tratamientos, las plantas y las variables medidas cambian entre trabajos y deben conservarse al comunicar sus resultados.
Un antecedente presentado en un congreso
El programa del IV Congreso Argentino de Agroecología incluye un trabajo sobre inoculación con Trichoderma afroharzianum en dos cultivares de lechuga bajo manejo agroecológico. Figura con el número 167 en la sesión de pósteres P22.
El programa identifica a Eleonora Harries, Ignacio Fernández, Lorena Berruezo, Fernando González, Soledad Plaza y Jorge Paz. Esa fuente confirma el tema y la autoría de la presentación. El cronograma no contiene resultados experimentales ni permite cuantificar respuestas de las plantas.
El alcance del certificado argentino
La Disposición 11/2026 otorgó por única vez el certificado de interés “Bioproducto Argentino”, categoría Investigación, al INTA y al Conicet. Identifica expresamente el desarrollo TrichoNOA-Salta a base de Th15. La norma atribuye su desarrollo a Eleonora del Milagro Harries en el laboratorio de la Estación Experimental Agropecuaria Salta.
El expediente registra una evaluación del Comité Asesor en Bioinsumos de Uso Agropecuario del 30 de octubre de 2025. Ese antecedente precede tanto al otorgamiento del certificado como al comunicado institucional de octubre de 2026. La fecha de difusión periodística no modifica la fecha de la distinción.
El artículo 2 exige un contenido de material biobasado del 100%. El artículo 3 aclara la función del certificado: indicar que el producto proviene de material biobasado o está constituido por él. La puesta en el mercado del producto y sus derivados debe tramitarse ante los organismos correspondientes.
Por lo tanto, la distinción documenta el carácter del desarrollo y su categoría de investigación. Su texto no informa registro comercial, precio, disponibilidad de lotes ni capacidad de una planta productora. Tampoco certifica un porcentaje de control de enfermedades para aplicaciones a campo.
Qué falta entre la investigación y la producción
El comunicado del INTA presenta el escalado hacia una biofábrica como un paso por desarrollar. También plantea ensayos a campo con productores y empresas. Son objetivos expresados por el equipo; la información consultada no identifica una biofábrica ya operativa para este producto.
La investigadora describe su incorporación dentro del manejo integrado de enfermedades. Esa formulación conserva otras herramientas de la planificación agrícola. Los resultados disponibles no respaldan una sustitución general de todos los fitosanitarios utilizados en los cultivos mencionados.
Para las cadenas alimentarias de poroto y garbanzo, la propuesta se ubica en la etapa agrícola del abastecimiento. La evidencia presentada aquí distingue el microorganismo investigado, los ensayos en plantas y la situación regulatoria. Los trabajos no miden efectos sobre procesamiento industrial, exportaciones o precios de alimentos.
El próximo paso anunciado por el INTA es avanzar en el escalado y realizar ensayos junto con productores y empresas. La disposición que otorgó el certificado mantiene expresamente la exigencia de tramitar la puesta en el mercado ante los organismos competentes.