Granja Tres Arroyos cierra plantas en pleno récord avícola

De Grazia, el «Zar del Pollo», suspende y cierra plantas mientras CEPA, la cámara que él integra, reporta un año récord para la avicultura argentina.

Granja Tres Arroyos profundiza su plan de ajuste mientras la industria avícola atraviesa su mejor momento histórico. La contradicción define el conflicto que la mayor procesadora de pollos del país sostiene con sus trabajadores en cinco localidades.

Joaquín De Grazia, presidente del grupo y conocido en el sector como el «Zar del Pollo», respaldó públicamente el rumbo económico del Gobierno y la reforma laboral. Su empresa aplica hoy una flexibilización de hecho sobre la planta que conduce.

Un ajuste que ya alcanza cinco plantas

La compañía extendió a un mes completo el cierre de su planta de Río Cuarto, en Córdoba, que opera bajo la marca Avex. La parada afecta a 350 trabajadores y se anunció como una detención técnica de dos semanas que luego se prolongó.

El conflicto se extiende a otras cuatro unidades. La planta Pinazo, en Pilar, suspendió a su personal durante todo agosto; las plantas Wade, en Esteban Echeverría y Ezeiza, operan con paralizaciones y actividad reducida; y La China, en Concepción del Uruguay, permanece cerrada desde fines de mayo.

«En Granja Tres Arroyos, trabajar ya no garantiza cobrar», sintetizaron desde el sector sindical, en referencia al pago en cuotas de los salarios que la empresa normalizó como práctica habitual.

La deuda que explica el ajuste

La empresa negocia una reestructuración de deuda de 350,9 millones de dólares con sus acreedores. El plan contempla quitas de hasta el 75% del capital, plazos de pago de hasta siete años y la venta de al menos cinco activos no estratégicos.

Granja Tres Arroyos atraviesa la mayor crisis de su histora.

 

La faena diaria del grupo se desplomó. De un máximo histórico de 760.000 aves por día y unos 7.000 trabajadores, la producción llegó a caer a cerca de 200.000 pollos diarios. El plan de recuperación proyecta un rebote a más de 400.000 aves en nueve meses.

Desde 2022, la estadounidense Tyson Foods controla el 34% del capital de la compañía. A comienzos de este año, el grupo vendió a ACA la planta Avex bajo un esquema de venta con alquiler posterior, para obtener liquidez inmediata sin perder el uso de las instalaciones.

El origen de la crisis combina factores estructurales

La caída de la empresa reconoce varias causas. La más inmediata fue la influenza aviar, que en febrero de 2023 cerró el acceso a los mercados de la Unión Europea y China, con brotes posteriores en 2025 y 2026 que prolongaron la pérdida de exportaciones.

La Comisión Europea habilitó recién el 28 de julio el regreso de la carne aviar fresca argentina a partir del 17 de agosto. Para Granja Tres Arroyos, esa reapertura llega tarde frente al deterioro financiero acumulado.

A la crisis sanitaria se sumó un sobredimensionamiento previo. La compañía adquirió en 2018 la ex Cresta Roja, dos veces quebrada, y luego incorporó Avex, una expansión que la consolidó como líder pero le dejó una estructura difícil de sostener.

El sector desmiente el relato de la crisis terminal

Los datos de la cámara empresaria contrastan con el cuadro de la compañía. La producción avícola cerró 2025 en 2,47 millones de toneladas y el consumo per cápita superó los 49 kilos, un récord que ubicó al pollo a la par de la carne vacuna.

La cadena factura más de 6.300 millones de dólares anuales en carne de pollo y sostiene 115.000 empleos directos e indirectos. El dato tiene una arista incómoda: De Grazia es vicepresidente del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA), la cámara que difunde esas cifras récord.

Esa misma cámara acaba de cerrar con la FTIA el acuerdo salarial del CCT 783/20. El sector que exhibe cifras de expansión es el mismo que, a través de su principal empresa, traslada los costos de la crisis a los trabajadores.

Un caso testigo de la flexibilización laboral

El conflicto de Granja Tres Arroyos funciona como anticipo de la reforma laboral. La empresa instrumentó el Procedimiento Preventivo de Crisis para reducir salarios y flexibilizar condiciones, sin necesidad de una nueva ley.

De Grazia había reclamado una rebaja del 21% sobre los salarios del convenio de la Alimentación y cuestionó al sindicato del sector por resistir esa pretensión. El empresario justificó el ajuste en el ausentismo y en que sus competidores pagan sueldos más bajos.

El caso muestra el mecanismo de la flexibilización en concreto. La incertidumbre y los costos de la crisis se trasladan al salario, que deja de operar como garantía de ingreso mientras la producción del sector sigue en expansión.