El INTA Córdoba y la Universidad de Florida trabajan con los ensayos históricos de la Red de Evaluación de Cultivares de Soja (RECSO) para mejorar las decisiones de siembra. La investigación combina comparación de variedades y simulación de cultivos. Busca identificar qué materiales y prácticas se ajustan mejor a cada ambiente, con atención al rendimiento y al contenido de aceite y proteína.
El avance fue informado por el INTA el 27 de octubre. Cristian Vissani, de la experimental Marcos Juárez y coordinador nacional de la RECSO, y Marcos Murgio, de Manfredi, visitaron el Centro de Transformación de Cultivos de la universidad estadounidense. Allí acordaron nuevas tareas sobre una base de datos construida durante décadas de evaluación a campo.
La iniciativa tiene una aplicación concreta para la cadena agroindustrial: mejorar la elección de la materia prima que después abastece a acopios, fábricas de aceite y productores de harinas. El proyecto estudia las relaciones entre cantidad y composición del grano. Sus resultados podrán aportar información para compatibilizar objetivos agronómicos y necesidades de procesamiento.
Ensayos históricos para orientar el manejo
Los investigadores avanzaron en la calibración y validación de modelos mediante GEM, una interfaz desarrollada por la Universidad de Florida. El trabajo toma como referencia los registros de ensayos de la RECSO. La propuesta consiste en aprovechar esa información para analizar combinaciones de cultivares, fechas de siembra y grupos de madurez frente a diferentes condiciones productivas.
Una simulación permite comparar escenarios antes de tomar una decisión de manejo. Su utilidad depende de la calidad de los datos y de la correspondencia con el ambiente donde se aplicará. Por eso, el trabajo experimental mantiene un papel central: proporciona observaciones con las cuales ajustar y contrastar las estimaciones del modelo.
El equipo de Florida está encabezado por Carlos Messina, director del Centro de Transformación de Cultivos. También participan Ignacio Hisse, Gustavo Visentini y Juan Sebastián Panelo. La colaboración reúne conocimiento de los ambientes argentinos con herramientas de análisis desarrolladas en esa universidad.
Entre los objetivos acordados figuran la estimación de la ganancia genética y la redefinición de megaambientes productivos. Estos últimos permiten agrupar condiciones en las que las variedades muestran respuestas comparables. El resultado buscado es una recomendación más situada, capaz de distinguir comportamientos que un promedio general puede ocultar.
Rendimiento, aceite y proteína
La evaluación incluye las relaciones entre rendimiento, concentración de aceite y contenido de proteína. Son variables relevantes para los distintos destinos del cultivo. La cantidad cosechada importa para el productor; la composición también influye en el valor de uso del grano y de sus derivados dentro de la cadena.
El interés industrial del proyecto surge de esa relación. Elegir un cultivar supone considerar su respuesta al ambiente y las características de lo que produce. Una base de ensayos comparable puede ayudar a ordenar esa información y a identificar diferencias entre materiales, sin reducir la evaluación a un único resultado de una campaña.
El anuncio del INTA describe tareas de investigación en curso. No informa una mejora porcentual de rendimiento ya obtenida por utilizar GEM ni presenta una nueva variedad comercial. La contribución esperada es mejorar las herramientas de decisión mediante datos contrastables; los resultados productivos deberán evaluarse en cada sistema.
La variación entre campañas ocupa un lugar explícito en el trabajo. El equipo busca orientar decisiones frente a la variabilidad climática y examinar los riesgos asociados a distintas alternativas. Considerar esa dispersión permite discutir la estabilidad de una opción junto con su potencial de rendimiento.
Una red argentina que amplía su alcance
La RECSO fue creada en 1980 en la experimental Marcos Juárez. Desde 2004 se desarrolla mediante un convenio entre el INTA y la Asociación de Semilleros Argentinos. La continuidad de los ensayos le da una trayectoria de más de cuatro décadas en la comparación de variedades comerciales.
Su expansión regional fue presentada en febrero de 2026. RECSO-Américas incluye a Argentina, Uruguay, Paraguay, Colombia y Perú. El proyecto propone desarrollar ensayos con protocolos unificados durante tres años, para generar información que pueda compararse entre ambientes y países.
El trabajo argentino articula al INTA, las empresas semilleras y ASA. También comprende universidades, grupos de productores y organizaciones como CREA y AAPRESID en la generación y difusión de información. La red regional amplía ese esquema de cooperación y suma institutos nacionales de investigación de los demás países.
Participan AGROSAVIA, de Colombia; el INIA de Uruguay; el INIA de Perú; y el IPTA de Paraguay. FONTAGRO cofinancia la iniciativa. Entre sus socios se encuentran ASA, el INASE uruguayo, Corteva Agriscience y la Universidad de Florida, de acuerdo con la información institucional difundida por el INTA.
Datos comparables para productores y asesores
La RECSO ya dispone de una plataforma digital interactiva para consultar los resultados de sus ensayos. El proyecto busca ampliarla con información regional y resultados de las simulaciones. Esa integración apunta a acercar las herramientas a productores y asesores, que deben resolver el manejo en condiciones concretas de suelo y clima.
El valor de una red compartida depende también de que las mediciones mantengan criterios compatibles. Los protocolos unificados permiten que una diferencia observada entre materiales se examine con una base común. Esto facilita aprovechar el conocimiento acumulado y reduce el riesgo de comparar resultados obtenidos bajo criterios distintos.
La transferencia de información es parte del diseño de RECSO-Américas. Productores, semilleros, asesores y equipos de investigación y extensión fueron identificados como destinatarios del proyecto. La ampliación no se limita a reunir registros: pretende convertirlos en orientaciones de manejo que puedan ponerse a prueba y revisarse.
El próximo desarrollo previsto es incorporar criterios agronómicos a las recomendaciones de cultivares y ampliar la plataforma de consulta. El trabajo comunicado por el INTA mantiene como eje la validación con datos de los ensayos y la comparación de alternativas para cada ambiente.