Trabajar no alcanza: salarios en caída y empleo informal al límite
El 59% de los pobres trabaja y sigue siendo pobre. Los salarios formales acumulan una caída del 7,9% desde diciembre de 2023. La informalidad ya alcanza al 44% de los ocupados.
Un informe del instituto Futuros Mejores desmonta el relato oficial sobre el empleo y exhibe una paradoja que los trabajadores conocen de sobra: en Argentina, tener trabajo ya no garantiza salir de la pobreza. El 59% de las personas pobres en edad de trabajar está ocupado. Trabajan más horas que quienes no son pobres, y aun así, no les alcanza para cubrir la canasta básica. La diferencia la hace la formalidad: mientras en los trabajadores pobres la tasa de formalización es del 41%, en los no pobres llega al 82%. La informalidad crece y la presión sobre mercado laboral es cada vez mayo.
El trabajo que no alcanza
Según el estudio de Futuros Mejores, el 59% de las personas pobres en edad de trabajar ya tienen empleo —en construcción, en comercio y en industria— y aun así son pobres. Solo el 7,9% de las personas pobres en edad de trabajar están desempleadas. El dato desarma uno de los argumentos más repetidos por el oficialismo para justificar la política de ajuste sobre los salarios: que quienes no tienen ingresos suficientes es porque no trabajan o porque no encuentran empleo. La realidad es la inversa.

Las personas pobres trabajan más horas que las no pobres: 41,8 semanales contra 40,2. La diferencia la hace la formalidad: en los trabajadores pobres, la formalización es del 41%, mientras que en los no pobres llega al 82%. En otras palabras, el problema no es la cantidad de horas trabajadas. Es la calidad del empleo y el nivel del salario.
El salario mínimo, debajo de 2001
Entre noviembre de 2023 y febrero de 2026, el poder adquisitivo del salario mínimo real acumuló una caída de casi el 38%, llevándolo a niveles inferiores a los registrados en 2001, según un informe del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, a cargo de los investigadores Roxana Maurizio y Luis Beccaria. El descenso no fue accidental ni pasajero: el salario mínimo experimentó recortes en su poder adquisitivo durante siete meses consecutivos previos a febrero de 2026, con una baja adicional del 2% ese mes.
Para los trabajadores formales en general, el panorama no es mejor. Los salarios formales subieron apenas 2% en enero de 2026, frente a una inflación que se movió al 2,8%. Este segmento de los ingresos acumula una caída del 7,9% desde que asumió Javier Milei.
El informe del Banco Provincia lo sintetizó con claridad: la actividad económica registró una suba del 0,4% en enero y acumula un crecimiento cercano al 3% desde mediados de 2025, impulsado por sectores vinculados a las exportaciones, pero los salarios reales continúan en retroceso, consolidando una tendencia negativa que impacta directamente en el consumo interno. Crecimiento sin derrame, una vez más.
La informalidad como destino, no como opción
Entre noviembre de 2023 y noviembre de 2025 cerraron 21.938 empresas, el 4,3% del total, a un ritmo de aproximadamente 30 cierres por día. El empleo registrado cayó 2,81%, lo que equivale a 276.624 puestos de trabajo menos, un promedio de más de 432 empleos destruidos por día desde el inicio de la gestión. La destrucción fue más intensa en el sector privado: 192.000 empleos formales menos, de los cuales 63.000 correspondieron a la industria manufacturera.

Ante la falta de empleo formal, la economía de plataformas absorbió a una parte de los expulsados. Pero ese amortiguador llegó a su límite. El 40,2% de los repartidores de aplicaciones declaró que eligió ese trabajo porque había perdido el empleo anterior y no encontraba otro. El 50% trabaja más de ocho horas diarias y al 42,3% los ingresos no le alcanzan para llegar a fin de mes.
Casi dos tercios de los repartidores aceptarían un trabajo formal si pudieran, y el 70% no se imagina desempeñando la misma tarea en los próximos cinco años. El cuentapropismo de plataforma no es una elección de vida: es la última línea de defensa ante un mercado laboral que expulsa.
Lo que muestran los números y lo que oculta el relato oficial
El desempleo trepó al 7,5% en el cuarto trimestre de 2025, con 1.093.000 personas desocupadas en los 31 principales aglomerados urbanos, 156.000 más que en igual trimestre de 2024. En 2025 se destruyeron 39.000 puestos de trabajo formales en la industria.
La tasa de informalidad alcanzó el 44,2% de los ocupados, lo que implica cerca de 6 millones de personas trabajando sin aportes jubilatorios ni cobertura social, un aumento de 201.000 trabajadores informales en relación al año anterior.
La caída de los ingresos ya golpea a la economía en su conjunto: a los bancos, con una suba de morosidad récord que eleva el costo del financiamiento, y sobre todo a la industria, la construcción y el comercio, por la baja de la demanda. Los propios empresarios lo reconocen como su principal problema.
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