Inflación blue: el índice que el Gobierno frenó hubiera dado 3% en abril

Inflación blue: el índice que el Gobierno frenó hubiera dado 3% en abril

La consultora Equilibra calculó que con los ponderadores de la ENGHo 2017/18 la inflación de abril fue 0,4 puntos más alta que el 2,6% oficial. La brecha acumulada desde diciembre de 2023 llega a 43,9 puntos y golpea salarios y jubilaciones.

 

El INDEC informó el jueves que la inflación de abril fue del 2,6%, con una desaceleración de 0,8 puntos frente al 3,4% de marzo. El dato cortó diez meses consecutivos de aceleración y el Gobierno salió a festejarlo. Lo que no dijo es que el índice con el que midió es el mismo que usa desde 2004, y que el índice actualizado que el propio INDEC tenía listo para publicar en enero hubiera arrojado una cifra más alta.

La diferencia no es trivial. Es la historia de una decisión política que costó la renuncia del director del organismo, que afecta los salarios y las jubilaciones de millones de argentinos, y que para los trabajadores de la industria alimentaria tiene consecuencias concretas en cada ronda paritaria.

 

Qué dice el índice que el Gobierno no quiso publicar

Según estimaciones de la consultora Equilibra, la inflación de abril, medida con los ponderadores de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) 2017/18, fue del 3%, por debajo del 3,6% calculado en marzo. De esta manera, el acumulado del primer cuatrimestre sería del 13%, en lugar del 12,3% informado oficialmente.

La diferencia mensual entre ambos índices es de 0,4 puntos porcentuales. Parece menor. En términos de inflación acumulada y de su impacto sobre el poder adquisitivo, es otra historia. La falta de actualización en la ponderación de la ENGHo genera mes a mes un desfase entre el Índice de Precios al Consumidor vigente y el que surgiría de la nueva metodología. En los 27 primeros meses de la presidencia de Javier Milei, ese desfase acumula una diferencia de 43,9 puntos porcentuales.

 

Por qué el nuevo índice da más alto

La razón técnica es directa. La principal explicación es que la nafta pesa casi 3 puntos porcentuales más en el IPC actualizado, y en abril trepó 11,2% mensual, explicó Equilibra. Esto ocurrió pese al congelamiento de precios en los surtidores por parte de YPF.

El punto de fondo es estructural. El cambio metodológico implica una reducción del peso relativo de alimentos y bebidas dentro del índice general y un mayor protagonismo de los servicios, especialmente los vinculados a vivienda, tarifas, transporte y comunicaciones. En otras palabras: el índice vigente fue diseñado para medir el gasto de los hogares de 2004. Los hogares de 2026 gastan diferente, y esa diferencia pesa sobre los trabajadores.

La salida de Marco Lavagna del Indec expuso la manipulación de los datos de inflación.

 

El costo de las tarifas constituiría un 14,5% del total de los gastos del hogar con la nueva encuesta, en vez del 9,8% del IPC actual. Con los aumentos de gas y luz pautados para los próximos meses, los futuros índices inflacionarios se hubieran disparado con la metodología actualizada.

 

La renuncia que explica todo

La medición en base a la ENGHo 2017/2018 estaba lista desde fines de 2024. En un acto de templanza el INDEC decidió esperar a que pasaran las elecciones de medio término para que una aceleración de precios no condicionara el escenario político.

Con las elecciones de 2025 en el pasado, el equipo liderado por Marco Lavagna decidió que la medición actualizada se implementara a partir de enero de 2026. El Gobierno frenó ese plan. «Con el Presidente siempre tuvimos la visión de que había que implementar un cambio una vez que el proceso de desinflación estaba totalmente consolidado», argumentó el ministro Luis Caputo.

De acuerdo con un análisis del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), entre diciembre de 2023 y febrero de 2026, la inflación medida según el ponderador que actualmente utiliza el INDEC fue del 280,5%, pero se elevaría al 324,4% con la nueva encuesta.

La renuncia de Marco Lavagna se conoció a una semana de que debiera ponerse en marcha el nuevo IPC. El ministro de Economía anunció que la nueva medición de inflación no se conocerá en el futuro cercano y le echó la culpa a la oposición.

Los trabajadores del organismo fueron directos en su lectura. «Nos llama poderosamente la atención. Nos pone en alerta la renuncia de Marco Lavagna a ocho días de la salida del IPC con las nuevas ponderaciones. Exigimos, históricamente, un INDEC independiente del poder político», dijo Raúl Llaneza, delegado de ATE INDEC.

Tras la renuncia de Lavagna por oponerse a demorar más la actualización de los índices inflacionarios, la Junta Interna de ATE en el INDEC rechazó la decisión del Gobierno de suspender la actualización del índice y denunció posibles interferencias políticas en el funcionamiento del organismo.

 

Un número político que afecta el bolsillo

La discusión metodológica tiene consecuencias reales para los trabajadores. El IPC es la referencia central de las paritarias: define el piso de las negociaciones salariales y el techo que los empleadores invocan. Un índice artificialmente bajo subestima la pérdida de poder adquisitivo y debilita la posición del gremio en cada ronda.

El Índice de Precios al Consumidor (IPC) informó la inflación de abril y hay polémica.

 

De acuerdo con un análisis del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), entre diciembre de 2023 y febrero de 2026, la inflación medida según el ponderador que actualmente utiliza el INDEC fue del 280,5%, pero se elevaría al 324,4% con la nueva encuesta. Eso llevaría a que variables que se presentan como positivas habrían sido negativas, y algunos deterioros reales serían mucho más pronunciados de lo que se creía. Los salarios reales registrados, que tuvieron en lo que va de la gestión libertaria una caída del 7,1% con la metodología vigente, habrían tenido un deterioro del 16,5% con la canasta actualizada.

Para los trabajadores de la alimentación, que negocian bajo el CCT 244/94 y cuyo pre-acuerdo paritario de marzo se fijó con el IPC vigente como referencia, la brecha no es estadística: es salario que se pierde.

 

El acumulado que el Gobierno festeja en contexto

En el primer cuatrimestre del año, el IPC acumuló un alza de 12,3% y ya consumió el total de la meta del Gobierno incluida en el Presupuesto 2026, que era del 10,1%. Con la metodología actualizada, ese acumulado sería del 13%. En cualquiera de los dos casos, el Gobierno ya se pasó de su propio techo en apenas cuatro meses.

Para mayo, Equilibra prevé un nuevo retroceso del IPC, pero aún se ubicaría por encima del 2%. La consultora LCG afirmó: «Más allá de la desaceleración de abril, las principales «anclas» —actividad con crecimiento débil, mayor apertura comercial y un tipo de cambio a la baja— están mostrando ser insuficientes para desactivar completamente la inercia inflacionaria».

El índice que el Gobierno frenó no era un dato más favorable para los trabajadores. Era un dato más preciso. La diferencia entre ambas cosas es exactamente el terreno donde se juega cada paritaria.

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