Gases y palos contra quienes defienden el INTI
El STIA Buenos Aires marchó junto a trabajadores, empresarios y gremios en San Martín en defensa del INTI. La Policía de la Ciudad reprimió fuera de su jurisdicción con gases y palos.
La Policía de la Ciudad de Buenos Aires reprimió con gases y palos a trabajadores, empresarios y gremialistas que se movilizaron el 20 de mayo frente a la sede del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) en San Martín. El operativo se ejecutó fuera de la jurisdicción porteña, sobre la colectora de la General Paz. El Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación (STIA) Buenos Aires estuvo en la marcha. Sergio Escalante encabezó la presencia del gremio en defensa de un organismo que la industria alimenticia necesita para producir con calidad y exportar sin restricciones.
La Policía de la Ciudad reprimió fuera de su jurisdicción
La represión tuvo lugar en los alrededores de la sede del INTI, sobre una de las colectoras de la autovía General Paz, en el partido de San Martín, del lado de la provincia de Buenos Aires. Hasta allí, fuera de su jurisdicción, la Policía de la Ciudad de Jorge Macri desplegó un operativo provocador que buscaba generar violencia y tapar la naturaleza del reclamo.
Los efectivos arrastraron a los manifestantes hacia las veredas bajo el argumento de liberar el carril obstruido. Sin embargo, arrojaron gas pimienta, propinaron palazos y golpearon con sus escudos. Hubo heridos por los golpes y personas intoxicadas por los químicos.
El cordón policial mantuvo el corte del tránsito mientras avanzaba contra trabajadores, dirigentes gremiales y el ministro de Infraestructura bonaerense, Gabriel Katopodis, quien se acercó al lugar e intentó frenar la violencia.
La represión obligó a los propios manifestantes a asistir a las víctimas a la vera de la autopista, y desarticuló la conferencia de prensa que iba a realizar la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) junto a otros sectores.
Katopodis fue categórico: «No vamos a permitir que sigan cerrando industrias. Nos estábamos manifestando pacíficamente, pero la violencia y el autoritarismo no permitió que empresarios, industriales, trabajadores del INTI y estudiantes se pudieran expresar».
El desmantelamiento del INTI, paso a paso
El proceso de vaciamiento del Instituto Nacional de Tecnología Industrial tiene una cronología de recortes sostenidos que comenzaron en 2024 y se profundizaron en 2026.
Según un informe del Grupo EPC, el INTI perdió más del 43% de su financiamiento real desde 2023, con caídas adicionales en 2025 y un nuevo deterioro proyectado para 2026 del 7,0%.

La reestructuración se formalizó el 21 de abril mediante la Resolución 42/2026, que eliminó más de mil servicios técnicos e impulsó un plan de despidos que podría superar los 1.400 trabajadores.
Facundo Monti, trabajador del INTI, lo sintetizó con precisión: «Como no pudieron concretar el descuartizamiento del INTI, dispusieron una avanzada para «momificar» la institución, es decir, inmovilizarla y quitarle líneas de trabajo».
Sobre el impacto laboral directo, Monti advirtió: «Muchos compañeros que están abocados a servicios industriales pueden quedar a disposición. Eso sería la antesala de despidos».
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El golpe directo a la industria alimentaria
Para el sector alimentario, el desguace del INTI tiene consecuencias concretas e inmediatas. El organismo era la instancia de verificación técnica independiente para calidad, composición y seguridad de alimentos y bebidas.
El listado de servicios eliminados incluye desde análisis de aditivos, antioxidantes y edulcorantes hasta estudios de vida útil, perfil sensorial, contenido de cafeína y detección de contaminantes como micotoxinas. Entre los ensayos discontinuados figuran los vinculados a la medición de textura, color y propiedades funcionales de alimentos, así como el análisis de compuestos específicos en carnes, lácteos, aceites, bebidas y productos procesados.

También se eliminaron ensayos críticos como el de detección de deoxinivalenol en alimentos —una toxina generada por hongos en el trigo y el maíz— y el de detección de ADN de soja por PCR, vital para certificar la pureza de cargamentos y evitar rechazos portuarios por contaminación cruzada.
La medida impacta directamente en el control de alimentos, la trazabilidad y las certificaciones necesarias para exportar, lo que genera preocupación por sus efectos en la competitividad del sector.
La consecuencia es directa: sin controles independientes del Estado, las empresas quedan a cargo de su propio autocontrol. Para las pymes alimentarias sin capacidad de laboratorio propio, la pérdida del INTI es la pérdida de acceso a los estándares que las habilitan a exportar y a competir.
El STIA Buenos Aires en la calle
El Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación de Buenos Aires marchó el 20 de mayo en defensa del INTI con una postura inequívoca: la desfinanciación del organismo es un ataque al empleo y a la producción alimentaria.
Sergio Escalante, secretario general del STIA Buenos Aires, estuvo presente en la movilización junto a empresarios pyme, trabajadores y dirigentes gremiales. Colgaron una bandera en la General Paz exigiendo justicia. La respuesta del Gobierno fue la represión policial.
25.000 pymes fundidas desde que Milei llegó al gobierno. Eso no es un número: son fuentes de trabajo, son familias, es industria argentina que se destruye.
Escalante fue directo sobre el operativo policial: la movilización era pacífica y el Estado respondió con violencia para intentar que la protesta no fuera noticia. El dirigente anticipó que San Martín declarará la Emergencia PyME y que el reclamo se extenderá a cada municipio del país.
Desde el STIA Buenos Aires decimos: sin pymes no hay trabajo, sin industria no hay país.
La participación del STIA Buenos Aires en la marcha se encuadra en la postura que Escalante sostiene de forma consistente: la defensa de las condiciones de producción industrial es inseparable de la defensa de los puestos de trabajo y de los estándares que protegen al consumidor.
El INTI garantiza ensayos que las pymes alimentarias no pueden financiar de forma privada. Sin esa red técnica estatal, caen la calidad, las exportaciones y los empleos. Para el STIA Buenos Aires, la marcha fue la defensa de las condiciones estructurales que sostienen a la industria que el sindicato representa.
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