La empresa decidió despedir a seis trabajadores por “bajo rendimiento” de la planta de Esteban Echeverría
El martes pasado la empresa Molinos no dejó ingresar a tres empleados del turno noche y al día siguiente sucedió lo mismo con otros tres del turno mañana. Los despidos, de acuerdo a los endebles argumentos del gerente de Recursos Humanos, fueron determinados por “bajo rendimiento, baja productividad, ausencia en los sectores”. La respuesta de los trabajadores fue contundente. Decidieron reunirse en asamblea, una por turno, y en los tres casos (turno noche, turno mañana y turno tarde, en ese orden) decidieron el paro como medida de fuerza para respaldar a los compañeros despedidos.

Los trabajadores a los que se les discontinuó la relación laboral pertenecen a la planta de 9 de Julio ubicada en el Partido de Esteban Echeverría. Los despidos de las seis personas se realizaron bajo un argumento difícil de creer por parte de una multinacional como Molinos Río de la Plata ya que alegaron problemas de productividad y no especificaron ninguna falta de consideración.
El convenio que nuclea a esta actividad es el de Alimentación ya que en esta fábrica se producen los productos de las marcas Exquisita, Preferido y Lucchetti, entre otras variedades. El STIA filial Buenos Aires bajo la conducción de Rodolfo Daer, secretario general y Lidia Crespo, secretaria gremial, se encuentra en diálogo con el Ministerio de Trabajo para desarticular el conflicto.

Las causas que encubren el “bajo rendimiento”
Luciano Greco, quien también fue despedido y es integrante de la lista Celeste y Blanca, afirmó que los trabajadores despedidos son todos parte de la misma lista sindical y que no es casualidad que así sea. De lo que se trata es de fortalecer el ajuste a través de “callar las voces”, sostuve en una entrevista en Radio Caput.
Los trabajadores de la fábrica están preocupados por cómo se dieron los despidos. Fueron informados al momento de ingresar a la fábrica y mediante la presencia de un escribano y la fuerza policial. El clima que se vive no es grato y es alarmante, según los empleados.
Esto es una forma de meter miedo y disminuir los derechos adquiridos que se lograron gracias a la conducción sindical, sostienen los trabajadores. Desde la perspectiva de los representantes gremiales en la fábrica, la empresa quiere imponer una lógica de trabajo en consonancia con las reformas en los convenio que se quieren hacer. Estas transformaciones, vienen acompañadas de tercerización, explotación y pérdida de categorías según comentaron en las asambleas de los diferentes turnos.
Los delegados interpretan que los despidos representan una persecución y un modo de discriminación a los trabajadores sindicalizados. Greco sostiene que son medidas “para avanzar en el ajuste y meter miedo».
Desde la Comisión Interna esto se interpreta como una maniobra avalada por el Gobierno nacional y que está en sintonía con los postulados de la Reforma Laboral. En esta planta de Molinos Río de la Plata trabajan alrededor de 300 personas, no está en crisis y se encuentra contratando nuevos empleados.
Donde hay altos rendimientos tampoco pagan
La empresa Molinos Ríos de La Plata también se encuentra en conflicto con los trabajadores de la planta de Concepción del Uruguay. Si bien en este momento se encuentran en cuarto intermedio, el diálogo sólo se abrió por la presión de los trabajadores. El problema en este caso es que trabajadores que subieron la producción con un 25% de personal menos, se quedaron sin cobrar el bono que habían acordado.

Luego de más de dos semanas reclamando frente a las instalaciones de la compañía arrocera los trabajadores, representados por el Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación filial Entre Ríos accedieron a una mesa de diálogo con las autoridades de Molinos Río de la Plata, que se negaban rotundamente a pagar el bono de fin de año, estipulado en $ 6.000.
Los manifestantes explicaron que en otras plantas de la misma firma se negoció el bono que, incluso ya fue pagado el 5 de enero.
A ello se sumó “la quita de beneficios para el personal de la sede Concepción del Uruguay, cuando éstos se otorgan en otros establecimientos de la empresa”, en un momento en el que se trabaja con “una mayor producción pero con una reducción del 25 por ciento del personal, proceso éste iniciado desde hace 3 años”.
Desde Entre Ríos coincidieron con el diagnóstico de los trabajadores bonaerenses: el conflicto con la empresa se da en un marco de plena ofensiva patronal a nivel nacional. El incumplimiento de convenios o de acuerdos laborales es una práctica común y que se está generalizando a lo largo de los últimos años por la complicidad del Gobierno y la justicia laboral.
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