Las exportaciones de alimentos identificados con el sello de calidad “Alimentos Argentinos, una elección natural” alcanzaron los USD 661 millones durante el primer semestre de 2026, según datos difundidos por la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación.
El resultado representó un crecimiento interanual del 15% en valor y del 5% en volumen. En total, durante los primeros seis meses del año se exportaron 317.000 toneladas de productos distinguidos con esta certificación.
La diferencia entre ambas variaciones es uno de los datos más significativos: los ingresos por exportaciones aumentaron a un ritmo tres veces superior al volumen comercializado.
A partir de los porcentajes oficiales, el valor medio por tonelada registró una mejora aproximada del 9,5% frente al primer semestre de 2025. Se trata de un cálculo de InfoAlimentación que surge de relacionar el crecimiento del valor exportado con el incremento del volumen.
El indicador no significa necesariamente que todos los productos hayan conseguido una suba equivalente en sus precios. También puede reflejar cambios en la composición de la canasta exportadora, una mayor participación de alimentos de precio elevado o modificaciones en los mercados de destino. Sin embargo, muestra que el crecimiento no estuvo explicado únicamente por el envío de más toneladas.
La carne bovina encabezó las exportaciones
La carne bovina enfriada y envasada al vacío fue el principal producto exportado bajo el sello Alimentos Argentinos. Durante el semestre generó ventas externas por USD 221 millones.
En segundo lugar se ubicaron el maní y la pasta de maní, con USD 145 millones. Las papas prefritas congeladas aportaron otros USD 106 millones, mientras que las exportaciones de calamar alcanzaron USD 55 millones y las peras frescas, USD 43 millones.

Estos cinco grupos de productos sumaron USD 570 millones y concentraron aproximadamente el 86% del valor exportado bajo la certificación.
Brasil, Países Bajos, Alemania, Estados Unidos y Chile fueron los cinco principales mercados de destino. La composición refleja tanto la importancia del mercado regional como la inserción de los alimentos argentinos en plazas europeas y norteamericanas que exigen estándares de calidad, trazabilidad y origen.
También crecieron los productos con identidad territorial
El desempeño positivo se extendió a otras certificaciones utilizadas para diferenciar la producción argentina.
Las exportaciones de productos con Denominación de Origen e Indicación Geográfica alcanzaron USD 43 millones y 30.100 toneladas. Frente al primer semestre de 2025, aumentaron 83,5% en valor y 134,6% en volumen.
La yerba mate fue el principal producto de este segmento, con exportaciones por USD 29 millones, seguida por el té, con USD 14 millones.

Siria apareció como el mercado más relevante para la yerba mate, con operaciones por USD 25 millones. En el caso del té, Estados Unidos encabezó los destinos con compras por USD 8,6 millones.
Las exportaciones certificadas con el sello Orgánico Argentina también mostraron un resultado favorable. Totalizaron 78.538 toneladas, con un aumento interanual del 21% en volumen.
El azúcar de caña lideró las ventas orgánicas con 31.470 toneladas. Le siguieron las peras, las manzanas, el vino y el puré de pera. Estados Unidos se mantuvo como el principal destino de estos productos, por delante de Países Bajos, Alemania, Canadá y Reino Unido.
Una herramienta comercial para la industria
El sello Alimentos Argentinos es una distinción oficial, voluntaria y gratuita, que identifica alimentos y bebidas producidos en el país con atributos diferenciales de calidad.
Para obtenerlo, las empresas deben cumplir los protocolos establecidos para cada producto, que pueden contemplar buenas prácticas, sistemas de control, trazabilidad y parámetros físicos, químicos o sensoriales.
Además de distinguir al producto frente a compradores y consumidores, la certificación permite acceder a promoción institucional, participación en acciones comerciales y un reintegro adicional a la exportación.
Los resultados del primer semestre muestran que las certificaciones de calidad, origen y producción orgánica están adquiriendo una función que excede la identificación institucional. En un mercado internacional cada vez más exigente, se convierten en instrumentos comerciales para diferenciar la oferta, acreditar procesos y mejorar el posicionamiento de los alimentos argentinos.
El desafío para la industria será extender estas herramientas a más pequeñas y medianas empresas, especialmente en las economías regionales, y comprobar si el crecimiento del valor exportado puede sostenerse durante la segunda mitad del año.