La informalidad laboral marcó un récord histórico en el primer trimestre
El INDEC publicó los datos del mercado de trabajo y confirmó que el 44,2% de los ocupados trabaja en condiciones informales, la cifra más alta desde que comenzó la serie. El empleo asalariado privado registrado acumula 217.000 puestos menos que en noviembre de 2023.
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) publicó el 22 de junio de 2026 el informe «Mercado de Trabajo. Tasas e indicadores socioeconómicos» correspondiente al primer trimestre del año. El documento confirma una estabilidad superficial en las tasas de actividad, empleo y desocupación, pero registra un deterioro profundo en la calidad del empleo: la informalidad laboral alcanzó el 44,2% de los ocupados, su nivel más alto desde el inicio de la serie en el cuarto trimestre de 2023.
Lo que muestran los números del INDEC
Las tasas agregadas no muestran cambios estadísticamente significativos respecto al primer trimestre de 2025. La tasa de actividad se ubicó en 48,6%, la de empleo en 44,8% y la de desocupación en 7,8%, una décima por debajo del 7,9% del mismo período del año anterior. En términos absolutos, sobre una población urbana de 30,1 millones de personas en los 31 aglomerados relevados, 13,5 millones tienen al menos una ocupación y 1,1 millones están desocupadas.
Pero detrás de esa aparente estabilidad, el informe revela una transformación de la estructura del empleo.
«La tasa de informalidad (44,2%) presentó un aumento de 2,2 puntos porcentuales respecto al mismo trimestre del año anterior.» — INDEC, Mercado de Trabajo. Tasas e indicadores socioeconómicos. Primer trimestre 2026
Ese 44,2% equivale a casi 6 millones de trabajadores en los aglomerados urbanos relevados, y se amplía a cerca de 10 millones cuando el cálculo se proyecta al total del país. Son personas que trabajan sin aportes jubilatorios, sin obra social, sin aguinaldo ni vacaciones pagas.
Un mercado laboral que crea empleo precario
El informe del INDEC también registra un aumento de la subocupación, que trepó al 11,1%, una suba de 1,1 punto porcentual respecto al primer trimestre de 2025. El organismo calificó esa variación como estadísticamente significativa. Un 12,1% de los ocupados trabaja menos horas de las que desearía, mientras que el 26,6% está sobreocupado.

Entre los asalariados, el deterioro es directo: el 37,9% no cuenta con descuento jubilatorio realizado por su empleador. Un año antes esa proporción era del 36,3%. Y entre los asalariados informales, el 84,5% tampoco realiza aportes propios al sistema previsional.
La presión total sobre el mercado laboral alcanzó al 29,6% de la población económicamente activa, un indicador que suma a los desempleados, a quienes buscan otro trabajo y a quienes desean trabajar más horas.
El empleo registrado, en caída sostenida
Los datos de la EPH se complementan con los del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), analizados por el Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP-UBA). Según ese relevamiento, en marzo se perdieron 11.000 puestos de trabajo asalariado formal respecto del mes anterior. En el sector privado la caída fue de 7.600 puestos. En total, el empleo asalariado privado registrado acumula una pérdida de 217.000 puestos desde noviembre de 2023.
«Mientras la actividad económica se recuperó y en marzo se ubicó 6,6% por encima de noviembre de 2023, el empleo privado formal acumuló una contracción de 3,4% en el mismo período.» — Informe IIEP-UBA, junio 2026
La industria manufacturera concentra las pérdidas más agudas. Según Misión Productiva, acumula 76.556 puestos formales menos desde noviembre de 2023, segunda rama en destrucción de empleo registrado detrás de la construcción. El comercio sigue la misma tendencia. Son los dos sectores que, según el IIEP, lideran la caída mensual de manera sostenida desde septiembre de 2025.
La paradoja que el gobierno no explica
El presidente Javier Milei salió a defender los datos apuntando al desempleo —cuya variación interanual es mínima— y atribuyendo el aumento de la informalidad a la reforma laboral que el propio gobierno impulsó. «Cayeron los registrados y subieron los independientes, por eso sacamos la ley de Modernización Laboral», dijo al cerrar la Expo EFI.
Pero los economistas que siguen el mercado laboral señalan que esa lectura ignora el fondo del problema. El desempleo no se dispara porque una parte creciente de la población expulsada del empleo formal deriva hacia lo que los especialistas denominan «autoempleo de subsistencia»: aplicaciones de transporte, delivery, changas. Son ocupaciones que el INDEC contabiliza como empleo, pero sin ninguna de las protecciones del trabajo registrado.
El salario mínimo profundiza esa imagen. Según el IIEP-UBA, el poder de compra del salario mínimo, vital y móvil acumula una caída del 39,7% entre noviembre de 2023 y mayo de 2026. En términos históricos, el valor actual es inferior al del año 2001 y representa apenas un tercio del máximo registrado en septiembre de 2011.
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