La FTIA abrió paritarias 2026-2027 con un reclamo urgente
La Federación Trabajadores de Industrias de la Alimentación (FTIA) se reunió el 20 de mayo con la Cámara Empresaria FIPAA. Sin acuerdo por paritarias, la próxima audiencia es el miércoles 27 de mayo.
La Federación Trabajadores de Industrias de la Alimentación (FTIA) inició el 20 de mayo la negociación por paritarias 2026-2027 del Convenio Colectivo de Trabajo 244/94 con la Federación de Industrias de Productos Alimenticios y Afines (FIPAA). La reunión no derivó en acuerdo y las partes fijaron una nueva audiencia para el miércoles 27 de mayo. La FTIA lleva a la mesa el reclamo de actualizar las escalas salariales en un contexto donde el Gobierno nacional usa los salarios como ancla antiinflacionaria y el poder adquisitivo de los trabajadores y trabajadoras se sigue deteriorado en beneficio de los sectores concentrados de la economía.
Un nuevo ciclo de negociaciones paritarias en un escenario adverso
La apertura de la paritaria 2026-2027 del CCT 244/94 llega apenas semanas después del cierre del ciclo anterior. En marzo, la FTIA y la FIPAA alcanzaron un pre-acuerdo que cubrió el período enero-abril de 2026: un aumento del 9,67% sobre la escala salarial y una suma fija no remunerativa de $100.000 para la categoría inicial, con apertura por categorías y liquidación antes del 24 de marzo.

El acuerdo incluyó además una cláusula de revisión, un mecanismo que la federación venía exigiendo para no quedar atada a un porcentaje fijo ante variaciones inflacionarias. El sector lo consideró un piso, no un techo. La apertura del nuevo ciclo reafirma esa postura: la FTIA vuelve a la mesa con la misma exigencia de fondo de una actualización real de los salarios. La política salarial del Gobierno nacional sigue siendo el obstáculo de fondo para mejorar el poder adquisitivo de los salarios.
El techo del 2%: una herramienta política, no técnica
A partir de marzo de 2026, el Gobierno impuso un tope del 2% mensual para las paritarias a través de la Secretaría de Trabajo de la Nación. La medida fue diseñada e impulsada por el Ministerio de Economía a cargo de Luis Caputo con el objetivo declarado de anclar las expectativas inflacionarias.
Sin embargo, el índice de inflación de febrero se ubicó en 2,9%, lo que consolida una pauta oficial que corre por detrás del costo de vida real. En términos concretos, el techo del 2% mensual garantiza una pérdida de poder adquisitivo mes a mes.

La decisión oficial reinstala al Estado como actor decisivo en la validación de los convenios colectivos y reabre conflictos con las organizaciones sindicales. En los hechos, la política salarial oficial no es solo una recomendación: es un criterio que se aplica al momento de homologar los acuerdos.
Los datos desmienten la narrativa oficial de recuperación. El poder adquisitivo del salario mínimo, vital y móvil disminuyó un 39% entre noviembre de 2023 y marzo de 2026, según el informe «Panorama del empleo asalariado formal y de las remuneraciones» del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA.
En febrero de 2026, el Índice de Salarios registró un incremento del 2,4% mensual, por debajo de la inflación del 2,9% en el mismo período. En términos interanuales, los salarios acumularon una suba del 35,8% frente a una inflación del 36,25% entre febrero de 2025 y el mismo mes de 2026.
Lo que está en juego en el CCT 244/94
El Convenio Colectivo de Trabajo 244/94 cubre a unos 80.000 trabajadores y trabajadoras de la industria alimentaria en todo el país. La negociación de la FTIA con la FIPAA define las condiciones salariales de uno de los sectores productivos más relevantes de la economía argentina: el que produce los alimentos que consume la población.
La FTIA lleva a cada audiencia el mismo argumento central: la inflación en alimentos es estructuralmente superior al índice general de precios, lo que hace más aguda la pérdida de poder adquisitivo para los trabajadores y trabajadoras del sector. El marco de inflación que deteriora mes a mes el poder adquisitivo de los trabajadores y trabajadoras convierte la actualización de las escalas salariales en una necesidad urgente, no en una demanda gradualista.
La cláusula de revisión conquistada en el ciclo anterior es un antecedente clave: la federación demostró que es posible incorporar mecanismos de protección frente a la volatilidad de precios. La nueva ronda de negociación tiene ese piso como punto de partida.
La próxima audiencia: 27 de mayo
La reunión del 20 de mayo cerró sin acuerdo. La FTIA expresó la necesidad de actualizar las escalas salariales teniendo en cuenta los aumentos de precios en bienes esenciales: productos de la canasta familiar, servicios, transporte y gastos escolares. Las partes fijaron la continuidad de la negociación para el miércoles 27 de mayo de 2026.
La apertura de este nuevo ciclo no es un trámite burocrático. Es la disputa concreta por recuperar lo que la inflación y la política salarial del Gobierno le quitaron a los trabajadores y trabajadoras de la industria alimentaria a lo largo de dos años. Salvo excepciones, las paritarias de 2026 no logran equiparar a la inflación, aunque se defienden con sumas fijas. La FTIA pelea para que la alimentación sea una de esas excepciones.
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