El sector alimentario sostiene empleo y pierde actividad

La industria perdió 82.173 puestos en 29 meses. Alimentación aguanta mejor que el promedio, pero la capacidad ociosa crece.

La cadena alimentaria atraviesa una etapa que los indicadores describen con precisión incómoda. El sector sostiene mejor que el resto de la industria sus niveles de actividad y su plantilla, y esa resistencia relativa convive con una producción que retrocede mes a mes y con una capacidad instalada que se aleja de los registros de un año atrás. Los datos oficiales y los relevamientos privados coinciden en el diagnóstico.

La destrucción de empleo tiene un patrón definido

El Centro de Economía Política Argentina (CEPA) publicó un informe elaborado con datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo que cuantifica el deterioro entre noviembre de 2023 y abril de 2026.

La cantidad de empleadores registrados pasó de 512.357 a 484.095 en ese período. La caída equivale a 28.262 empresas menos, un promedio de 30 por día. El empleo registrado en unidades productivas retrocedió de 9.857.173 a 9.515.777 trabajadores, una pérdida de 341.396 puestos que representa 385 trabajadores menos por jornada.

Alimentos y bebidas mantiene un nivel de uso de capacidad instalada superior al promedio manufacturero.

 

La industria manufacturera encabeza la destrucción en términos absolutos con 82.173 trabajadores registrados menos. Detrás se ubican la administración pública con 76.862 puestos, la construcción con 75.426 y el transporte y almacenamiento con 65.827.

El dato que reorganiza la lectura aparece al desagregar por tamaño de empresa. Las firmas de más de 500 trabajadores explican el 68,65% del empleo perdido, con 234.354 puestos menos, mientras que las empresas de hasta 500 trabajadores redujeron sus plantillas en 107.042 personas.

Esa distribución tiene una consecuencia directa para la industria alimentaria, donde las grandes plantas concentran una porción significativa del empleo bajo convenio. La destrucción de puestos no se explica principalmente por el cierre de pymes, sino por el ajuste de dotación en compañías que siguen operando.

La capacidad ociosa se amplía en las plantas

El INDEC registró en mayo de 2026 una utilización de la capacidad instalada del 58,4% para el conjunto de la industria manufacturera, por debajo del 58,9% del mismo mes del año anterior.

El bloque de productos alimenticios y bebidas se ubicó en 60,0%, un nivel superior al promedio general pero inferior al 61,7% que había registrado en mayo de 2025. El organismo vinculó esa caída con la menor producción de carne vacuna y con la retracción en la elaboración de bebidas.

La comparación con marzo aporta la dimensión del deterioro. En ese mes el bloque alimenticio había alcanzado 61,6%, de modo que la serie muestra un retroceso sostenido en el uso efectivo de las plantas del sector.

El sector conserva una posición relativamente mejor que la industria automotriz, que cayó del 56,8% al 45,5% interanual, y que los productos textiles, que pasaron del 47,4% al 42,2%. La comparación favorable no modifica la dirección de la curva propia.

La producción acumula meses en terreno negativo

El Índice de Producción Industrial manufacturero permite seguir el comportamiento específico de alimentos y bebidas a lo largo de 2026.

Febrero cerró con una caída interanual del 6,9% en la división, con la molienda de oleaginosas como principal incidencia negativa. La elaboración de aceites y subproductos de soja retrocedió 27,8% en la comparación anual.

Agroindustria
La actividad industrial acumula una contracción del 3,1% en lo que va del año.

 

Marzo interrumpió la serie con una suba del 7,9% que aportó la mayor incidencia positiva al nivel general de la industria. La recuperación no se sostuvo.

Abril volvió a terreno negativo con una baja del 2,4%, en un mes donde doce de las dieciséis divisiones manufactureras registraron caídas interanuales. La elaboración de galletitas, productos de panadería y pastas concentró la principal incidencia negativa con un retroceso del 6,3%, atribuido a la menor comercialización en el mercado interno. La producción de carne vacuna cayó 12,9% en la misma comparación.

Mayo profundizó la tendencia. El IPI manufacturero general registró una variación negativa del 5,7% y catorce de las dieciséis divisiones cerraron en baja. Alimentos y bebidas aportó una incidencia negativa del 0,9% al nivel general.

Las bebidas marcan el retroceso más pronunciado

El segmento de bebidas concentra el deterioro más agudo dentro de la cadena.

La producción de gaseosas, aguas, sodas, cervezas, jugos para diluir, sidras y bebidas espirituosas registró en mayo una baja interanual del 9,3% según el IPI manufacturero.

Los datos de la Cámara Argentina de la Industria de Bebidas sin Alcohol amplían el cuadro. El volumen de ventas de gaseosas, aguas con y sin gas, aguas saborizadas, jugos, bebidas isotónicas y energizantes mostró una variación interanual negativa del 14,6%.

Esa brecha entre la caída de producción y la caída de ventas indica que el ajuste de volumen todavía no completó su recorrido en el segmento.

El consumo explica la contracción de la demanda

La retracción productiva encuentra su origen en el comportamiento del consumo masivo.

El acumulado de los primeros cinco meses de 2026 registró un retroceso del 3% frente al mismo período del año anterior. Tomando enero de 2023 como base 100, el volumen total de ventas de mayo se ubicó en 84,8 puntos, casi 16 puntos por debajo de aquel punto de partida. El pico de la serie corresponde a diciembre de 2023, cuando el índice alcanzó 111 puntos.

Dentro de ese panorama, los alimentos mostraron el mejor desempeño relativo por categoría. El informe de Canasta de Consumo de NielsenIQ registró para el bimestre abril-mayo una suba menor al 1% en el rubro, insuficiente para levantar un promedio general que cerró con una contracción del 0,8%.

La Encuesta de Supermercados del INDEC completó el diagnóstico con una caída acumulada del 3,3% en las ventas a precios constantes entre enero y abril.

El diagnóstico empresario coincide en el origen

El relevamiento de la Unión Industrial Argentina aporta la mirada de las propias compañías sobre el problema.

El 46,1% de las firmas identifica la caída de la demanda interna como su principal desafío. La dificultad para competir con productos importados escaló del 0% de las menciones en octubre de 2024 al 19,4% en enero de 2026, un salto que instala a la competencia externa como preocupación estructural del sector.

La consultora Industria y Desarrollo, dirigida por el ex director ejecutivo de la UIA Diego Coatz, proyecta que 2026 cerrará con 105.000 puestos perdidos vinculados a la industria, entre 60.000 directos y 45.000 indirectos. La actividad industrial acumula una contracción del 3,1% en lo que va del año y se ubica 14,5% por debajo del máximo de noviembre de 2017.

Los casos concretos en la cadena

El deterioro agregado tiene correlato en situaciones puntuales que atraviesan distintos eslabones de la industria alimentaria.

Georgalos aplicó suspensiones de personal por la merma de ventas. La cervecería Quilmes redujo de 260 a 80 los trabajadores de una planta inaugurada en 2020. La crisis de Granja Tres Arroyos dejó plantas paralizadas y salarios abonados en cuotas.

Los procedimientos preventivos de crisis funcionan como termómetro de esa dinámica. En 2023 se registraron 42 expedientes en trámite, en 2024 fueron 131 y en 2025 ascendieron a 158. El instrumento constituye la instancia previa a despidos o suspensiones en la que las empresas negocian con los sindicatos ante la Secretaría de Trabajo.

Lo que muestran los números en conjunto

La lectura combinada de los indicadores describe un sector que sostiene su posición relativa dentro de una industria en contracción y que, al mismo tiempo, pierde terreno en términos absolutos.

Alimentos y bebidas mantiene un nivel de uso de capacidad instalada superior al promedio manufacturero y registra el mejor comportamiento por categoría dentro del consumo masivo. Esa resistencia se apoya en el carácter esencial de la demanda alimentaria, que se contrae menos que la de bienes durables.

La contracara aparece en la trayectoria propia. La producción del bloque acumula meses en baja, la capacidad ociosa se amplía respecto de 2025 y el empleo industrial se reduce con mayor intensidad en las grandes plantas, donde el convenio del sector concentra su base de representación.

El comportamiento de los próximos meses dependerá de la evolución del ingreso disponible de los hogares, la variable que gobierna la demanda del rubro y que define el nivel de actividad de las plantas alimentarias.

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