Granja Tres Arroyos: otra empresa en crisis que paga salarios en cuotas

Granja Tres Arroyos: otra empresa en crisis que paga salarios en cuotas

Pagos parciales del aguinaldo y protestas en Granja Tres Arroyos exponen la crisis del sector alimentario y el deterioro laboral bajo el modelo del gobierno de Milei.

 

El conflicto en Granja Tres Arroyos no es un hecho aislado: salarios fraccionados, aguinaldos impagos y protestas obreras revelan una crisis profunda en la industria alimentaria. En un contexto de ajuste, cierres y despidos, la avanzada reforma laboral amenaza con legalizar la precarización.

 

Conflicto en Granja Tres Arroyos: crisis laboral, pagos parciales y protestas en un sector clave

La disputa laboral en Granja Tres Arroyos, una de las principales avícolas del país, refleja con crudeza la situación de crisis que atraviesan miles de trabajadores y trabajadoras del sector alimentario bajo el actual modelo económico. En la planta ubicada en Pilar, más de 300 operarios mantienen medidas de fuerza ante deudas salariales, pagos de aguinaldo fraccionados y falta de respuesta empresarial, en medio de un contexto más amplio de contracción industrial y pérdida de empleo en Argentina.  

Desde la semana pasada, empleados de la planta paralizaron actividades en reclamo por el pago de salarios y de parte del aguinaldo de diciembre, cuya cancelación fue propuesta por la empresa en cuatro cuotas, extendiéndose hasta mayo de 2026, una oferta que los trabajadores califican como una “burla” que agrava aún más sus condiciones de vida.

El conflicto en Granja Tres Arroyos pone al desnudo la crisis económica que esconde el modelo libertario.

Trabajadores relatan que recibieron apenas una fracción del aguinaldo —alrededor de 100 mil pesos de un aguinaldo de casi 1,5 millón adeudado— lo que los obliga a buscar ingresos informales para cubrir necesidades básicas. A esta situación se suman demoras en aportes jubilatorios, pagos de mutuales y reducciones salariales impuestas unilateralmente por la empresa, a pesar de que la producción y salida de productos continúa sin una contracción real en la faena.  

El conflicto no es un episodio aislado: se extiende desde finales de 2024, cuando la empresa presentó un procedimiento preventivo de crisis ante el Ministerio de Trabajo, alegando problemas financieros. Ese mecanismo permitió fraccionar pagos y reducir costos laborales, pero terminó profundizando la precarización y generando incertidumbre sobre el futuro de los empleos en la firma, con cientos de operarios despedidos o salidos por retiros voluntarios en los últimos meses.  

Una crisis que toca al sector alimentario

El choque en Granja Tres Arroyos se inserta en un panorama más amplio de dificultades estructurales en la industria alimentaria y manufacturera argentina. Sectores clave de alimentos y consumo masivo registran cierres, suspensiones y despidos, fruto de la caída del consumo interno, apertura indiscriminada de importaciones y políticas económicas que, según sindicatos, privilegiaron la desregulación sin garantizar estabilidad productiva ni laboral.  

Organizaciones gremiales del sector alimentario vienen alarmando sobre un panorama de despidos y suspensiones en múltiples plantas, donde las empresas enfrentan tensiones entre mantener la producción y sostener sus estructuras de empleo formal, en un contexto donde los salarios reales siguen en caída y la demanda no se recupera.  

Gestión Milei y la reforma laboral: precarización en puerta

Mientras los conflictos como el de Granja Tres Arroyos estallan en las plantas, el Gobierno nacional, encabezado por Javier Milei, impulsa un proyecto de reforma laboral que ha generado una fuerte oposición sindical y social por considerarlo un riesgo para los derechos laborales. El texto, que se debatirá en el Congreso en febrero de 2026, propone modificaciones que flexibilizan condiciones de empleo, reducen cargas laborales y podrían abrir la puerta al pago de salarios en bienes o servicios (“salario en especie”), bancos de horas, y nuevos mecanismos de indemnización.  

Críticos de la reforma advierten que, lejos de enfrentar la caída del salario real y la pérdida de empleo registrado, estas medidas institucionalizan la precarización, trasladando riesgos y cargas desde el capital hacia los trabajadores y desdibujando protecciones laborales conquistadas históricamente. Sectores sindicales alertan que la iniciativa puede erosionar aún más la estabilidad de las condiciones de trabajo en momentos en que ya se observa una destrucción neta de empleo registrado y elevados niveles de informalidad laboral.  

La coexistencia de conflictos como el de Granja Tres Arroyos, la caída del consumo y el tejido productivo, y un proyecto de reforma que apunta a “modernizar” el mercado de trabajo sin robustecer derechos ni estabilidad, plantea un desafío profundo para el futuro del trabajo y la industrialización en Argentina. En este contexto, las voces de los trabajadores reclaman no solo el cumplimiento de sus salarios y condiciones dignas, sino una reconsideración de políticas económicas que, en la práctica, están agravando la precariedad y la crisis en sectores estratégicos como el alimentario.

Te puede interesar  —>

Masiva marcha en Concepción del Uruguay contra el cierre de Granja Tres Arroyos

LEER TAMBIÉN

Efecto Milei: cierra una textil con 100 años de historia

Efecto Milei: cierra una textil con 100 años de historia Cerró la textil Emilio Alal …

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *