Venezuela bajo ataque:la CGT rechazó la intervención de USA
La CGT condenó la intervención de Estados Unidos en Venezuela y advirtió sobre el riesgo para la paz regional. Las CTA denunciaron un secuestro y alertaron por el saqueo de recursos.
Mientras Washington invoca una “transición democrática”, las centrales obreras argentinas advierten que la fuerza militar reemplaza a la política. CGT y CTA denuncian una grave amenaza a la soberanía regional y alertan sobre un escenario de guerra con consecuencias imprevisibles para América Latina.
Un pronunciamiento de la CGT: soberanía y autodeterminación
La Confederación General del Trabajo (CGT) fijó una posición clara frente a los sucesos ocurridos en Venezuela, con un comunicado en el que rechaza de manera contundente la injerencia extranjera y defiende los principios de soberanía y autodeterminación de los pueblos.
La central obrera advirtió que la intervención y la detención del presidente Nicolás Maduro constituyen una violación flagrante del derecho internacional y de las normas básicas de convivencia entre los Estados.
Desde la CGT remarcaron que este tipo de acciones no contribuyen a la paz ni a la democracia, sino que profundizan los conflictos y abren la puerta a una escalada de violencia con consecuencias regionales.
“No hay justicia social sin soberanía, ni paz sin respeto entre las naciones”, subrayaron desde la conducción cegetista, en línea con la histórica tradición latinoamericanista del movimiento obrero argentino.
Las CTA y los organismos de derechos humanos
En sintonía con la CGT, la CTA Autónoma y la CTA de los Trabajadores difundieron una declaración conjunta junto a sindicatos, movimientos sociales y organismos de derechos humanos, en la que denunciaron la agresión militar contra Venezuela.
El documento califica los hechos como una invasión violenta que derivó en el secuestro del presidente venezolano y su esposa, y advierte que se trata de un quiebre grave del orden internacional.

Dirigentes de ambas centrales señalaron que el escenario actual impone un estado de alerta y movilización permanente, y llamaron a construir una respuesta continental basada en la unidad de los pueblos de América Latina.
Desde los organismos de derechos humanos se alertó que la intervención pone en riesgo la paz regional y revive prácticas que la región conoce demasiado bien.
Democracia, petróleo y el verdadero trasfondo
Uno de los ejes más críticos señalados por las CTA es la contradicción entre el discurso de “restaurar la democracia” y los intereses económicos explícitos detrás de la operación militar.

Según denunciaron, el objetivo real es garantizar el control de los recursos estratégicos de Venezuela, en particular el petróleo, habilitando la intervención de grandes corporaciones extranjeras.
Para las centrales sindicales, esta lógica desenmascara una estrategia de saqueo que utiliza la retórica democrática como justificación para la ocupación y la desestabilización política.
La historia reciente de la región demuestra que estas intervenciones no traen democracia, sino dependencia, violencia y pérdida de soberanía.
Antecedentes regionales y memoria histórica
Las organizaciones sindicales y de derechos humanos recordaron antecedentes de intervenciones militares en América Latina que dejaron miles de víctimas y profundos daños sociales.
Desde la invasión a Panamá hasta operaciones encubiertas en distintos países, la región acumula experiencias traumáticas que hoy vuelven a resonar con fuerza.

La reedición de una lógica intervencionista, con nuevas doctrinas de seguridad hemisférica, despierta temores fundados sobre un retroceso histórico en materia de autodeterminación.
Para el movimiento obrero, la memoria no es un ejercicio retórico, sino una herramienta para evitar que se repitan tragedias conocidas.
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Recursos estratégicos y disputa geopolítica
El conflicto en Venezuela se inscribe en una disputa global por el control de recursos naturales clave: petróleo, agua dulce, minerales críticos y energía.
Altos mandos militares estadounidenses han señalado públicamente la importancia estratégica de América Latina por la concentración de estos bienes, lo que refuerza las denuncias sobre el trasfondo económico de la ofensiva.
Desde las centrales sindicales advierten que, cuando los recursos se convierten en objetivo militar, la democracia suele quedar subordinada a los intereses del poder económico y geopolítico.
El riesgo no es solo para Venezuela, sino para toda la región.
Un llamado a frenar la escalada
Dirigentes de la CGT y de las CTA coincidieron en que la única salida posible es política y pacífica, y reclamaron el fin inmediato de la intervención militar.

“La soberanía no se negocia y la democracia no se impone con armas”, remarcaron desde el sindicalismo, con un llamado urgente a la comunidad internacional para detener la escalada.
El pronunciamiento conjunto busca reinstalar un principio básico: los conflictos entre pueblos no se resuelven con tropas ni ocupaciones, sino con diálogo, respeto y autodeterminación.
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