El STIA consigue frenar los despidos en Molinos Río de La Plata
Tras meses de conflicto, y luego de una extensa negociación, la conducción del gremio de Alimentación logró que la empresa se comprometa a no despedir trabajadores por 18 meses. El pacto fue firmado por la compañía y la conducción del STIA, en manos de la Lista Verde.
El conflicto en la planta de Esteban Echeverría de Molinos Río de La Plata encontró un desenlace que garantiza estabilidad para los trabajadores. Tras semanas de tensión, medidas de fuerza y la intervención del Ministerio de Trabajo de la Provincia de Buenos Aires, el Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación (STIA) logró un acuerdo con la empresa para asegurar que no habrá despidos durante un año. La decisión implica que los diez ceses que habían desatado el paro total en los tres turnos de producción quedarán sin efecto, evitando un precedente de ajuste que hubiera golpeado con fuerza al sector.
La medida representa un alivio en un contexto donde Molinos había llegado a amenazar con el cierre de la planta si no se alcanzaba un entendimiento. Aunque el acuerdo no significó una mejora en materia salarial, sí se constituyó en una victoria importante al frenar el recorte y garantizar la continuidad laboral. El sindicato remarcó que este tipo de resoluciones reflejan la importancia de la organización colectiva frente a estrategias patronales que buscan reducir costos laborales bajo el argumento de la caída del consumo y la producción.
La estrategia de ajuste empresarial y la respuesta gremial
Molinos había justificado los despidos por una supuesta baja en la demanda, pero la presión de los trabajadores y del gremio permitió revertir la medida. El trasfondo del conflicto expone un mecanismo que no es exclusivo de esta compañía: grandes empresas del sector alimenticio utilizan las coyunturas de crisis para despedir personal y maximizar márgenes de ganancia, dejando a trabajadores de larga trayectoria en situación de vulnerabilidad.

El acuerdo alcanzado por el STIA marca un límite a estas prácticas. La conducción gremial logró transformar un escenario que podía desembocar en una ola de cesantías en una resolución que protege la fuente laboral y da previsibilidad. La importancia de este resultado radica en que se alcanzó en medio de un clima generalizado de ajuste dentro de la industria, con casos como el de Georgalos que reflejan la misma tendencia.
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Una gestión que garantiza derechos y conquistas laborales
La conducción de la Lista Verde del STIA demostró que, aun en un escenario adverso, es posible defender derechos y conservar las conquistas históricas del gremio. Bajo esta gestión, se lograron avances en categorías, pases a planta permanente y representación gremial en fábricas grandes, medianas y pequeñas, consolidando un modelo sindical de presencia territorial amplia y cercana a los trabajadores.

El acuerdo con Molinos es un capítulo más de esa trayectoria, donde la organización gremial priorizó la estabilidad laboral frente al intento patronal de ajuste. Para la conducción Verde, la defensa de los derechos adquiridos y la protección de cada puesto de trabajo forman parte de una línea de continuidad que distingue al sindicato en un sector clave de la economía argentina.
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Elecciones y renovación en el STIA Buenos Aires
Este acuerdo llega en un momento particular: el 26 de septiembre se realizarán las elecciones internas en el STIA Buenos Aires. Tras más de cuatro décadas al frente del sindicato, Rodolfo Daer se retira de la conducción, marcando el final de una etapa histórica.
En este marco, Sergio Escalante se perfila como una alternativa de recambio que asegura la continuidad de los valores de la organización y la defensa de los trabajadores. Su rol en la negociación con Molinos, evitando despidos y garantizando estabilidad laboral, refuerza su posicionamiento de cara al futuro. Escalante combina la capacidad de negociación con la firmeza en la protección de los derechos adquiridos, y aparece como la figura llamada a liderar un nuevo ciclo dentro del gremio.
Las elecciones en el STIA no solo definirán una nueva conducción, sino que también expresarán el reconocimiento a una gestión que logró resistir la ofensiva patronal y mantener conquistas en momentos de crisis. El acuerdo en Molinos, lejos de ser un hecho aislado, sintetiza la esencia de la lucha gremial: defender cada puesto de trabajo, sostener la organización colectiva y proyectar un sindicalismo que siga siendo un pilar en la defensa de los derechos laborales.
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