Sergio Escalante: «Invertir en el bienestar del trabajador no es un costo»
El secretario general del STIA Buenos Aires, Sergio Escalante, analizó el acuerdo alcanzado con Mondelez que garantiza la estabilidad laboral de 2.300 trabajadores en la planta de Pacheco por un año, en un contexto de industricidio y caída del consumo.
El secretario general del Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación filial Buenos Aires, Sergio Escalante, pasó por los estudios de AM 530 para analizar el histórico acuerdo firmado con la multinacional Mondelez. El convenio, logrado sin mediación del Estado nacional, garantiza la estabilidad laboral de más de 2.300 trabajadores y trabajadoras por un plazo de un año, establece una suma fija de $920.000 en dos cuotas, dispone la recategorización profesional de 230 operarios, y obliga a la empresa a producir en el país mercadería que hasta ahora llegaba importada del exterior.
El contexto: de la crisis de diciembre al acuerdo
El acuerdo no surgió de la nada. A fines del año pasado, la empresa había decidido frenar la producción en su planta de Pacheco por tres semanas, en el marco de la caída del consumo y la necesidad de readecuar su capacidad a la demanda del mercado local. La multinacional —fabricante de Oreo, Milka, Cadbury, Pepitos, Terrabusi y Tang— presentó entonces un Procedimiento Preventivo de Crisis, el mecanismo legal que habilita a las empresas a plantear suspensiones o recortes ante situaciones de emergencia.
Fue en ese escenario donde el STIA tomó la iniciativa. Escalante fue claro al explicar la lógica del sindicato frente a esa situación: «La empresa nos viene con un procedimiento preventivo de crisis. Nosotros analizamos bien de qué manera podemos contribuir. El empresario no es nuestro enemigo, pero sabemos que hay un momento en que defiende un interés distinto al nuestro. Entonces, nosotros estamos al pendiente de qué manera podemos contribuir a la estabilidad del trabajador, al bienestar del trabajador y la familia.»
El acuerdo: sin despidos, con producción nacional
La adaptación del sistema de relevamiento y descansos fue uno de los ejes centrales del convenio. El esquema anterior contemplaba 110 minutos repartidos en pausas de 30-30-50 minutos por turno. El nuevo sistema unifica eso en un solo descanso de 80 minutos. Con ese reordenamiento, la empresa se comprometió a traer a Pacheco producción que no estaba realizando dentro de la planta. «Con este ordenamiento de descansos la empresa podrá traer mercadería o producción que no la estaba haciendo dentro de la planta», explicó Escalante.
Fuentes de Mondelez confirmaron que no se prevén despidos, suspensiones ni recortes de actividad, y que el acuerdo contempla además un aumento del 18% en el incentivo logístico, así como la ampliación de la bonificación por productividad para 200 horas de oficiales calificados de mantenimiento.
Para Escalante, el punto más significativo no es el bono sino la cláusula de sustitución de importaciones. «Uno de los puntos centrales es el compromiso de la empresa de producir en el país artículos que hoy se importan. Este paso es fundamental para la defensa de la industria nacional y asegura la continuidad y creación de empleo genuino en Argentina», sostuvo el dirigente.
Sin asistencia del Estado: el gremio con sus propias fuerzas
Uno de los aspectos más resonantes del convenio es que fue alcanzado al margen completo del gobierno nacional. Escalante fue explícito: «Las partes estamos dispuestas a sortear las adversidades sin recibir ningún tipo de asistencia del Gobierno Nacional.»
«Alcanzamos este convenio con mucha organización, compromiso y diálogo, en el que participamos los trabajadores y delegados de la planta junto al Consejo Directivo del sindicato, que sostiene y recibe importantes beneficios para nuestros representados y en el que la empresa garantiza su producción y funcionamiento en un difícil contexto por las políticas del Gobierno, lo que valoriza aún más este logro», señaló el secretario general.
«En el medio de un industricidio que desatiende al sector y con una caída generalizada de ventas y producción, logramos garantizar la estabilidad de los trabajadores y blindar los puestos de trabajo», agregó.
Una inversión, no un costo
En diálogo con AM 530, Escalante sintetizó en una frase la filosofía que guió la negociación: «Invertir en la calidad de trabajo y en el bienestar del trabajador es una inversión, no es un costo.»
La definición no es retórica. En el sector alimentario, donde la caída del consumo acumula meses consecutivos de retroceso y la presión importadora avanza sobre la producción local, garantizar un puesto de trabajo formal equivale a sostener una familia, un barrio y una cadena de valor que el mercado interno necesita para recuperarse. El sector de alimentos y bebidas registró un crecimiento interanual del 0,9% en el primer bimestre de 2026, dato que contrasta con la tendencia general de la industria, que acumuló una contracción del 3,9% respecto al mismo período de 2025 y sumó ocho meses consecutivos de retroceso.
En ese contexto, el acuerdo con Mondelez no es solo un convenio entre una empresa y un sindicato. «Este acuerdo es un ejemplo de cómo el sindicato, con sus propias fuerzas, pone el bienestar de las familias trabajadoras por encima de todo y sienta las bases para la defensa de la producción nacional frente a las importaciones y el contexto económico adverso», cerró Escalante.
El STIA Buenos Aires anunció además que ejercerá el rol de fiscalización del cumplimiento del convenio punto por punto.
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