Alimentación festejó su día en José C. Paz
Cientos de trabajadores y trabajadoras de la industria alimentaria celebraron el Día de Alimentación en el predio gremial del STIA Buenos Aires en José C. Paz, con asados, sorteos, kermesse y música en vivo. Escalante y Daer encabezaron el festejo.
A pleno sol y en contacto con la naturaleza, miles de trabajadoras y trabajadores de la industria alimentaria se reunieron una vez más en el predio del Sindicato de Trabajadores de Industrias de la Alimentación (STIA) de la filial Buenos Aires, para celebrar juntos el Día del Trabajador de la Alimentación, una fecha que cada 10 de marzo se convierte en una fiesta popular para toda la familia gremial. Una jornada cargada de emoción, solidaridad y también de mensaje político frente a un contexto que golpea con dureza a los sectores populares y a los propios sindicatos.
La fiesta que resiste al ajuste
El festejo fue encabezado por el secretario general del STIA, Sergio Escalante, junto al histórico referente del gremio, Rodolfo Daer, y miembros del Consejo Directivo de la filial Buenos Aires.
La celebración tuvo un valor simbólico profundo: fue la confirmación de que, pese a los embates de un gobierno que ajusta sobre los trabajadores y desfinancia a los sindicatos, la familia de la Alimentación encuentra en la unidad y la celebración una forma también de resistencia.

Sergio Escalante, quien tomó la posta de la conducción de Rodolfo Daer tras cuatro décadas de conducción, inauguró el festejo de la familia de Alimentación y convirtió el encuentro en un momento especialmente significativo: una posta generacional que no significa ruptura sino continuidad de un proyecto sindical con identidad peronista y compromiso irrenunciable con los intereses de los trabajadores.
El predio de José C. Paz se transformó en el escenario de una jornada familiar que llenó cada rincón de alegría. Las parrillas humearon a pleno desde temprano para que los vacíos y costillares salgan a horario y los choripanes se compartieron con risas, músicas y abrazos entre compañeras y compañeros que el resto del año se sacrifican en las plantas y fábricas del sector alimentario de todo el Gran Buenos Aires.
Sorteos, kermesse y el show de Kapanga
Uno de los momentos más esperados fue el sorteo de premios, una tradición que cada año genera expectativa y emoción entre los asistentes. Las rifas, que incluyeron electrodomésticos y otros premios de consideración, desataron festejos colectivos cada vez que se anunció un número ganador.

La kermesse desplegó sus clásicos juegos para toda la familia, con puestos que convocaron especialmente a los más chicos, quienes disfrutaron de una jornada distinta, lejos del ruido urbano, en el verde del predio que el gremio mantiene con orgullo como un espacio de recreación y encuentro para sus afiliados y sus grupos familiares.
El cierre musical estuvo a la altura del festejo. Los históricos Kapanga, una de las bandas más queridas del rock y el cuarteto popular argentino, pusieron a bailar y cantar a miles de trabajadoras y trabajadores. Un recital que se convirtió en el broche de oro de una celebración que recordó que la cultura, la alegría y el esparcimiento también son conquistas del movimiento obrero.
Una tradición que el ajuste no puede borrar
El Día del Trabajador de la Alimentación no es una fecha cualquiera. Es un feriado obligatorio para todos los trabajadores encuadrados en los convenios del sector, una conquista gremial que el STIA defiende con orgullo. Y cada año, el festejo en José C. Paz es la expresión más concreta de esa conquista: el momento en que los hombres y mujeres que producen los alimentos que llegan a la mesa de todos los argentinos pueden dejar las máquinas, los frigoríficos, las líneas de producción, y encontrarse como comunidad.

El incremento de las tarifas y costos de mantenimiento de los servicios y la infraestructura del gremio, que incluye la sede de Carlos Calvo 1535, la sede de Estados Unidos 1532, el campo de deportes de José C. Paz, el Complejo del Delta, el hotel La Colonia de La Falda y el complejo turístico 10 de Marzo en San José, Entre Ríos, requieren que el Consejo Directivo del STIA adopte las medidas necesarias a fin de garantizar el funcionamiento de la entidad gremial y proteger el patrimonio de todas las trabajadoras y trabajadores de Alimentación, un escenario que el gremio enfrentó con transparencia ante sus afiliados y que este año encontró respuesta en la capacidad organizativa colectiva.

El gobierno libertario de Milei, que profundiza una brutal transferencia de recursos de los sectores populares a las élites y los grupos económicos concentrados, lleva adelante un salvaje ajuste económico que golpea al conjunto de los argentinos y del cual la organización gremial no es ajena, según el propio diagnóstico que el STIA hizo público en comunicados recientes. Sin embargo, la jornada del Día de Alimentación demostró que la solidaridad, el esfuerzo colectivo y la voluntad de seguir celebrando juntos son más fuertes que cualquier política de desfinanciamiento.
Desde el palco, las palabras de Escalante y Daer resonaron con la convicción de siempre: la industria de la alimentación es la que garantiza que los argentinos coman, y quienes hacen ese trabajo merecen reconocimiento, salarios dignos y el pleno ejercicio de sus derechos. El mensaje fue claro: la familia de la Alimentación está unida, en la lucha y también en la fiesta.
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