Milei destruyó 294.000 empleos registrados

Milei destruyó 294.000 empleos registrados

En dos años de gestión libertaria, el empleo registrado se desplomó y la industria argentina quedó como la segunda con mayor caída industrial del mundo.

 

En dos años de gobierno de Javier Milei, Argentina perdió 294.000 puestos de empleo registrado. La industria manufacturera destruyó casi 73.000 empleos y cerró 2.436 fábricas. La informalidad trepó al 44,2% de los ocupados. Los números no son proyecciones ni estimaciones opositoras: surgen de datos del INDEC, la Superintendencia de Riesgos del Trabajo y el CEPA. El experimento libertario tiene, en el mercado de trabajo, su fracaso más documentado.

 

La magnitud del desastre laboral

Entre noviembre de 2023 y noviembre de 2025 cerraron 21.938 empresas, el 4,3% del total, a un ritmo de aproximadamente 30 cierres por día.

El empleo registrado en unidades productivas cayó 2,81%, lo que en valores absolutos equivale a 276.624 puestos de trabajo menos.

El promedio de la caída equivale a más de 432 empleos destruidos por día desde el inicio de la gestión.

El promedio de la caída equivale a más de 432 empleos destruidos por día desde el inicio de la gestión

 

La destrucción fue más intensa en el sector privado: 192.000 empleos formales menos, de los cuales 63.000 correspondieron a la industria manufacturera.

En el sector público, el ajuste estatal implicó la pérdida de aproximadamente 80.000 puestos en el mismo período.

La segunda peor caída industrial del mundo

Con una contracción acumulada del 7,9% en el bienio 2024-2025, Argentina se consolidó como el segundo país con mayor caída industrial de una muestra de 56 naciones relevadas por la ONUDI, siendo superada únicamente por el retroceso de Hungría.

La contracción contrasta con la tendencia regional: mientras Argentina se hundía, Brasil crecía 3,5%, Chile 5,2% y Perú 6,5%.

La Utilización de la Capacidad Instalada Industrial promedió 57,9% en 2025, el nivel más bajo de los últimos diez años, exceptuando 2020 por la pandemia.

Las plantas industriales tienen casi la mitad de su capacidad parada. No por falta de trabajadoras y trabajadores dispuestos a producir, sino por un modelo que los expulsa.

La trampa de la informalidad

El gobierno exhibe como logro la baja de la tasa de desempleo. El dato no resiste un análisis serio.

En el tercer trimestre de 2025, la tasa de desocupación fue del 6,6%. Sin embargo, casi el 85% del aumento de ocupados fueron trabajadores informales.

La informalidad alcanza al 44,2% de los casi 20 millones de ocupados. Esto implica cerca de 6 millones de personas trabajando sin aportes jubilatorios ni cobertura social.

La tasa de informalidad creció al 43,3% de la población ocupada, un aumento de 0,7 puntos porcentuales respecto al mismo período de 2024, equivalente a 201.000 trabajadores informales más.

Menos empleo formal, más precarización. Eso es lo que el oficialismo llama «recuperación».

Las causas: una política deliberada

El investigador del CONICET Martín Schorr describió la crisis industrial como consecuencia directa de un combo de apertura comercial, tipo de cambio apreciado y abandono de política industrial activa.

Las importaciones de textiles e indumentaria crecieron 89% en cantidades entre enero y octubre de 2025, desplazando producción local.

Lo paradójico del modelo es que incluso sectores que crecen en actividad destruyen empleo. Petróleo, minería e intermediación financiera registraron expansión pero redujeron sus nóminas.

Son sectores que generan renta concentrada pero no distribuyen trabajo masivo. La promesa del derrame no llegó ni al mercado laboral.

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La advertencia del gremio de Alimentación

El sector de industrias de la alimentación no es ajeno a este cuadro. Desde el STIA Buenos Aires, el secretario general Sergio Escalante viene advirtiendo que el gobierno respalda a las cámaras empresarias para que no cierren mejoras salariales en paritarias.

El gremio de Alimentación viene advirtiendo la inviabilidad del modelo económico de Milei.

 

La estrategia es clara para el gremio: bajar el poder adquisitivo de los salarios para enfriar el consumo. El resultado visible son líneas de producción paradas e infraestructura ociosa en las fábricas del sector.

La FTIA, conducida por Héctor Morcillo, definió el escenario como adverso y llamó a fortalecer la organización. No como retórica, sino como respuesta concreta a datos que el propio INDEC confirma.

Un crecimiento que no crea trabajo

El nivel de empleo alcanzado en el segundo trimestre de 2025 ya es menor al del mismo período de 2023, según un estudio de la Universidad Nacional de Mar del Plata. Dos años después, con un PBI que crece según las estadísticas oficiales, el país tiene menos empleo formal que antes.

El patrón se repite: sectores extractivos y financieros crecen sin generar trabajo masivo, mientras la industria y la construcción —los grandes empleadores históricos— se desmantelan.

Un crecimiento que no genera empleo registrado, que expulsa trabajadoras y trabajadores hacia la informalidad y que deja fábricas a medio funcionar no es recuperación. Es ajuste con otro nombre.

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