Paro de la CGT: alto acatamiento para frenar la reforma laboral
La huelga nacional de 24 horas convocada por la CGT mostró fuerte impacto en transporte, servicios y actividad productiva, con alto acatamiento en Alimentación.
Con el Congreso discutiendo la reforma laboral, la CGT activó un paro de 24 horas que se sintió “en el vacío de las calles” y en la parálisis de servicios clave. En la industria de la Alimentación, el acatamiento en plantas y turnos fue alto y expuso un mensaje nítido: la reforma no se vive como “modernización”, sino como un cambio que reordena la vida cotidiana del trabajo —horarios, ingresos, estabilidad— en favor de la flexibilidad empresaria.
Un paro que se hizo sentir en la economía real
La medida de fuerza coincidió con el tratamiento parlamentario de la reforma laboral y tuvo impacto extendido en transporte y servicios, con adhesión amplia de gremios confederados. Medios nacionales e internacionales describieron una jornada de fuerte afectación operativa en distintas actividades.

En paralelo, el debate público se tensionó por la advertencia oficial de descuentos salariales y por el operativo de seguridad en torno al Congreso, mientras la central obrera sostuvo que el núcleo del conflicto es el recorte de derechos y el límite al ejercicio de huelga.
Alimentación: alto acatamiento y plantas con producción frenada
En el cordón fabril el paro mostró un acatamiento alto, con líneas de producción detenidas y turnos resentidos.
En las fábricas de A,limentación, el acatamiento fue total y las plantas de Mondelez, Bonafide, Alijor, Georgalos, Lodiser,Okebon, Morixe, Ice Cream, Fargo Tesei, entre otras, se registró un paro total de actividades.

La Confederación de Asociaciones Sindicales de Industrias de la Alimentación (CASIA), integrada a la FTIA, formalizó su respaldo al paro nacional convocado por la CGT en rechazo a la reforma laboral, enmarcando la medida en la defensa del trabajo registrado y los convenios colectivos del sector.
La previa en las plantas: concientización y clima de discusión gremial
En los días previos, se multiplicaron asambleas, instancias de intercambio y concientización impulsadas por el STIA para explicar el alcance concreto de la reforma —qué cambia en la jornada, cómo impacta en el salario y qué margen deja para reclamar—. En el universo de Alimentación, circularon también experiencias de charlas informativas en ámbito fabril, en la línea de “bajar a tierra” el proyecto y conectarlo con la vida cotidiana en planta.
Ese trabajo previo operó como condición de posibilidad del acatamiento: cuando la reforma se traduce en rutina (turnos más largos, ingresos más inciertos, despidos más baratos), la discusión deja de ser abstracta y pasa a ser biográfica.
Qué está en juego para el mundo del trabajo
La discusión de fondo excede el día del paro. La CGT y los gremios plantean que el paquete de cambios recorta poder de negociación y debilita el derecho a huelga, mientras el Gobierno presenta la reforma como un “reordenamiento” pro-inversión. Esa grieta no es teórica: se mide en cómo se reparten riesgos y costos entre empresas y trabajadores.
Te puede interesar –> FTIA adhiere al paro y ratifica la lucha por los derechos laborales
Info Alimentación Noticias del sector de Industrias de la Alimentación