La CGT convocó a marchar contra la reforma laboral de Milei

La CGT convocó a marchar contra la reforma laboral de Milei

La CGT convocó a movilizar al Congreso el miércoles 11 de febrero desde las 15 para rechazar la “modernización laboral”. Alimentación se suma y alerta por pérdida de derechos.

No es “modernización”: para los gremios es un retroceso. La CGT llamó a copar el Congreso el 11 de febrero, cuando el Senado trate la reforma laboral. En juego: estabilidad, negociación colectiva y derecho a huelga. Alimentación advierte que el impacto será directo en las plantas: turnos, jornadas y despidos más baratos.

 

La CGT activa la calle: 11 de febrero, al Congreso

La Confederación General del Trabajo resolvió movilizar el miércoles 11 de febrero a la Plaza de los Dos Congresos, desde las 15 horas, en coincidencia con el debate del proyecto en el Senado.

La decisión se tomó tras una deliberación de la conducción cegetista en la sede de Azopardo 802, en un clima de presión interna por medidas más duras y, al mismo tiempo, de negociaciones políticas para frenar los votos necesarios en la Cámara alta.

Cómo se definió la medida: unidad en la movilización, sin paro general

El Consejo Directivo optó por una convocatoria masiva al Congreso y, por ahora, descartó activar un paro general como herramienta inmediata. La conducción dejó abierta la posibilidad de endurecer el plan de acción si el oficialismo avanza con la media sanción y el trámite pasa a Diputados.

En paralelo, la CGT planteó que habrá expresiones similares en distintas provincias para “federalizar” el rechazo y aumentar el costo político del tratamiento parlamentario.

Por qué la CGT se opone: “reforma regresiva” y recorte de derechos

En la lectura gremial, el proyecto no apunta a crear empleo de calidad sino a abaratar y facilitar despidos, debilitar la negociación colectiva y recortar herramientas sindicales. Entre los puntos más cuestionados aparecen:

  • Restricciones al derecho de huelga y ampliación de actividades consideradas “esenciales”.

  • Fin o debilitamiento de la ultraactividad (sostener condiciones del convenio vencido hasta uno nuevo), lo que deja a trabajadores expuestos a pérdidas de derechos por “goteo”.

  • Cambios en contratación y organización del trabajo que, según la CGT, abren la puerta a más precarización y jornadas extendidas.

  • La discusión sobre mecanismos alternativos a la indemnización tradicional (como fondos de cese) que trasladan el riesgo al trabajador y empujan rotación.

Chequeado ya había advertido que la iniciativa incorpora cambios que impactan sobre indemnizaciones y litigiosidad, con efectos especialmente sensibles en sectores con alta rotación y empleo intensivo.

Alimentación se suma: lo que está en juego en las plantas

El sector de Industrias de Alimentación confirmó que será parte de la movilización junto al resto del movimiento obrero organizado. En el gremio vienen señalando que la reforma no generará trabajo: “empobrece a los trabajadores” y favorece a las patronales en la puja por costos.

La FTIA encabeza la lucha del sector de industrias de alimentación contra la reforma laboral libertaria.

 

Para Alimentación, el impacto no es abstracto: toca el corazón de la actividad industrial. En un rubro de líneas continuas, turnos rotativos y exigencia de productividad, cualquier cambio que facilite despidos, debilite convenios o permita estirar jornadas puede traducirse en:

  • más presión sobre ritmos y dotaciones,

  • menos poder de negociación en paritarias y condiciones de trabajo,

  • mayor precarización en tercerizaciones,

  • y un deterioro directo del salario real (por pérdida de adicionales/condiciones pactadas) y de la estabilidad.

La cita: hora, lugar y señal política

La convocatoria central será el miércoles 11 de febrero, Plaza de los Dos Congresos, desde las 15. La CGT busca que la calle funcione como mensaje directo al Senado: que no se legitime una reforma que, para los gremios, consolida un modelo de “competitividad” basado en recortar derechos.

En otras palabras: el movimiento obrero va a discutir el proyecto donde más duele: en el espacio público, con columnas en la calle y con cada gremio mostrando qué se juega en su sector. En Alimentación, lo que se discute no es un tecnicismo: es el futuro del trabajo industrial.

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