El DNU 941/2025 pone en riesgo la democracia argentina
Publicado en una fecha funcional al ocultamiento público, el DNU 941/2025 es ilegal: no existe urgencia que justifique modificar por decreto una ley sensible que exige debate parlamentario.
Un decreto bajo la lupa democrática
La modificación de la Ley de Inteligencia Nacional mediante el DNU 941/2025 encendió alarmas en amplios sectores sociales, sindicales y políticos. El decreto amplía las facultades de los organismos de inteligencia y reabre debates sensibles sobre control estatal, derechos individuales y calidad democrática.
Diversas organizaciones advierten que la norma habilita prácticas de espionaje interno y detenciones sin orden judicial, debilitando garantías constitucionales. En un contexto de fuerte concentración de poder en el Ejecutivo, la decisión reaviva discusiones históricas sobre los límites del Estado y el uso de herramientas de excepción.
La utilización del instrumento del decreto de necesidad y urgencia para reformar un área tan sensible como la inteligencia nacional vuelve a tensionar la relación entre legalidad, legitimidad y representación democrática.
La posición del STIA Buenos Aires
El Sindicato de Trabajadores de Industrias de la Alimentación (STIA), filial Buenos Aires, expresó un rechazo categórico al decreto. En un comunicado difundido por su Consejo Directivo, el gremio advirtió que la medida “es un paso atrás para la democracia en Argentina”.

“El DNU 941/2025 otorga poderes excesivos a la SIDE para aprehender personas y realizar actividades encubiertas sin control público”, señala el texto sindical. Para el STIA, estas facultades abren la puerta a “abusos de poder y persecución política”, evocando prácticas que el país ya sufrió en etapas autoritarias.
Desde la organización remarcaron que la defensa de los derechos y libertades no es sectorial sino colectiva, y exigieron la derogación inmediata del decreto como condición para preservar el Estado de Derecho.
Espionaje interno, periodistas y fuerzas armadas
Entre los puntos más cuestionados del DNU se encuentra la ampliación del accionar de la SIDE bajo criterios de opacidad, con habilitación de actividades encubiertas y detenciones sin orden judicial. El STIA alertó que estas herramientas vulneran principios básicos del sistema constitucional.

El decreto también autoriza la participación de las Fuerzas Armadas y de seguridad en tareas de inteligencia interior, una línea históricamente prohibida tras la recuperación democrática. Organismos de derechos humanos advierten que esta habilitación rompe consensos construidos desde 1983.
Otro eje crítico es la posibilidad de hostigamiento a periodistas y comunicadores, lo que configura una amenaza directa a la libertad de expresión y al derecho a la información en un contexto de creciente estigmatización del disenso.
El contexto político del gobierno de Milei
La decisión se inscribe en un proceso más amplio impulsado por el gobierno de Javier Milei, caracterizado por el uso intensivo de DNU, la desregulación institucional y el debilitamiento de instancias de control parlamentario. Especialistas señalan que esta dinámica erosiona el equilibrio republicano.
Desde el inicio de la gestión, distintas reformas avanzaron sobre derechos laborales, sociales y civiles, en nombre de la eficiencia y la seguridad. El DNU 941/2025 aparece como un eslabón más de una estrategia de concentración de poder en el Ejecutivo.
Referentes de la oposición advirtieron que “no puede haber libertad económica sin libertades políticas”, y que la seguridad no puede construirse a costa de derechos fundamentales.
Un escenario regional atravesado por tensiones
El debate también se inscribe en un marco regional signado por la injerencia de Estados Unidos en políticas de seguridad e inteligencia en América Latina. Experiencias recientes muestran cómo estos esquemas suelen derivar en vigilancia social y criminalización de la protesta.

En varios países del continente, reformas similares fueron justificadas en nombre de la lucha contra el terrorismo o el crimen organizado, pero terminaron afectando a movimientos sociales, sindicatos y periodistas críticos.
Para el STIA, estas medidas “se alinean con intereses que no son los de la Argentina”, y colocan al país en una senda peligrosa de pérdida de soberanía y deterioro democrático.
Democracia, derechos y memoria histórica
A más de cuatro décadas del retorno democrático, la ampliación de facultades de inteligencia sin control judicial reabre heridas profundas. La experiencia histórica argentina demuestra que el espionaje interno y la persecución política no son herramientas neutrales.

“El rechazo al DNU 941/2025 es una defensa activa de la democracia”, sostienen desde el STIA, que llamó a sostener una respuesta colectiva y unificada frente a lo que consideran una amenaza directa a las libertades constitucionales.
En un escenario de alta conflictividad social, el debate sobre inteligencia, seguridad y derechos vuelve a ocupar un lugar central. Lo que está en juego no es solo una norma, sino el tipo de democracia que se pretende construir.
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